17
November
2011
Néstor Vallester
“….Cuenta una historia que una vez hubo una colonia en lo alto de una montaña donde vivían personas sumamente felices y en armonía. Al ver esto un malévolo mago decidió llevar a cabo un astuto plan para apoderarse del pueblo y vivir de ellos.
Al día siguiente el malévolo mago escribió un libro lleno de profecías y llegó al pueblo. Ante todos los espectadores les dijo que la vida era muy dura y llena de imperfecciones, pero que si lo seguían y hacían lo que su libro decía nunca les pasaría nada malo.
Así fue y lo que una vez fue un pueblo lleno de felicidad ahora reinaba el miedo a no cumplir lo que el libro decía para lograr la felicidad.
Cada día que pasaba el astuto mago llenaba de esperanzas al pueblo y sin darse cuenta nadie noto que lo que una vez era un pueblo lleno de alegrías, ahora reinaban las quejas y envidias entre quien era el mejor seguidor. ….”
El mago de la historia es tu “mente condicionada” ella crea el tiempo psicológico que viene siendo el libro de las profecías, y lo está haciendo todo el tiempo. Algunos le llaman mente subconsciente, mente inconsciente, etc. Este astuto mago crea ante tus ojos el tiempo psicológico para venderte la esperanza.
¿Y que tiene todo esto que ver contigo?
Tu verdadero ser mora en el presente “AHORA”, y allí reina la felicidad. Pero tu mente condicionada desea tener el control de tu vida, ya que eso le da más energía para desarrollar su naturaleza que es la separatividad.
Para lograr ese fin tu intelecto o mente condicionada coloca ante ti que tu eres un ser limitado y necesitas evolucionar para llegar a la perfección.
Tú ya eres perfección AHORA MISMO, pero tu intelecto no le conviene que lo sepas porque perdería el control sobre ti.
¿Qué puedes Tú hacer para lograr tu estado de Perfección?
Bien empieza hacerte la pregunta más importante de todo el mundo: ¿Quién soy Yo?
Tú no eres lo que crees ser y ni lo que los demás dicen que eres o lo que los libros y hombres más sabios han dicho que eres, ni siquiera lo que digo yo. Para llegar a esa respuesta es necesario que veas primero o te des cuenta de cómo esas identidades falsas que ha puesto tu mente condicionada te hacen su seguidor o esclavo. Eso se llama autoconsciencia.
Es necesario que seas autoconsciente de tu momento PRESENTE y de cómo esos pensamientos de miedo o esperanza futura te condicionan ahora.
Al caer en cuenta de esta esclavitud nacerá en ti una nueva forma de ver que proviene de tu real ser o identidad. Esta te conoce perfectamente y los miedos no tienen lugar para entrar allí.
Fuente: http://www.vallester.com
Posted: CRECIMIENTO PERSONAL
1
November
2011
David Montalvo
“…Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje”.
-Antonio Machado
Hay momentos que nos marcan, instantes que nos dejan una enseñanza de por vida. Uno de los más emotivos que recuerdo fue hace algunos años, cuando al terminar una de mis conferencias una señora de unos “ochenta y tantos años” llamada Doña Cuquita se me acercó de forma titubeante y con lágrimas en los ojos me sorprendió con un intenso abrazo, de esos que sientes que te “apachurran”, y con una tierna mirada me dijo:
-“David, muchas gracias por lo que acabamos de vivir, quiero decirte que hasta el día de hoy pude perdonar a mi padre, después de más de cincuenta años de no hacerlo. Hoy no está conmigo físicamente pero lo siento más cerca que nunca”.
Yo me quedé “de a cuatro”. No sólo por la muestra de afecto y agradecimiento que cabe aclarar era muy conmovedora, sino por el hecho de pensar en todo lo que la señora debió de haber sufrido tantos y tantos años. Realmente era algo que me sobrepasaba; vivir más de cinco décadas con un recuerdo tan doloroso en los hombros no era sólo algo que le complicaba el camino a cualquiera, sino que además resultaba un martirio constante.
Doña Cuquita no es la única. Conforme ha pasado el tiempo he recibido numerosos correos electrónicos y llamadas telefónicas de cientos de personas que me comparten que no han podido lograr vivir con bienestar y paz interior por todavía estar cargando la burla que recibieron cuando eran niños, el mal trato de papá o mamá, una desilusión amorosa o simplemente un “error” que todavía no son capaces de perdonarse.
Definitivamente nosotros construimos y hasta nos regalamos erróneamente nuestro propio calvario. Pareciera que estamos en un cuarto encerrados, buscando la salida por todas partes y a veces, aunque nos ofrecen la llave de la puerta principal nos negamos a tomarla. Algunos por costumbre, rutina o por el contradictorio miedo a cambiar y a vivir mejor, como pensando: “si se acaba mi sufrimiento ¿ahora qué voy a hacer? Ya no va a tener chiste ni sentido”. Triste pero verdadero, sucede y no sabes con qué frecuencia.
Inclusive la misma mercadotecnia de algunas empresas y el bombardeo de muchos medios de comunicación tampoco ayudan exigiéndonos a gritos que vivamos cargados y sobrecargados. Y cuanto más mejor. Porque pareciera que la clase y el status se miden por la cantidad de carga que somos capaces de llevar.
Podríamos pasar nuestra vida llenando el costal con decepciones, rencores, mentiras o envidias pero al final del día los únicos perjudicados somos nosotros mismos. Ya lo dijo Franklin “Uno no vive de lo que come, sino solamente de lo que digiere. Principio tan cierto para el cuerpo, como para el espíritu”.
Y vaya que cada día lo compruebo más; tenemos la extraordinaria oportunidad de elegir qué es lo que queremos para nuestra vida. Por mi parte he elegido la libertad, que no sólo significa no estar atados con nada ni con nadie, sino también dejar de cargar todo aquello que nos causa dolor, viviendo de forma más ligera sin lastres en nuestros hombros.
La libertad también es reconciliarnos, pedir perdón o perdonar, hacer esa carta que sigue en blanco o decir eso que nos hemos guardado por tanto tiempo. También significa agradecer eso que en su momento nos causó sufrimiento pero que hoy nos hace más fuertes. La libertad es volver a nacer limpios sin que nada estorbe.
Seguir cargando responsabilidades que no nos corresponden o paquetes que ya no deben de estar en nuestra vida es una verdadera tortura emocional, pero quitarnos ese peso de encima es un bálsamo para el alma, no atenta contra nuestra dignidad ni respeto humano, sino todo lo contrario, empequeñece nuestro ego y nos ayuda a crecer, a respirar mejor y a sentirnos verdaderamente libres.
Dejemos de cargar en este momento, no esperemos cincuenta años como Doña Cuquita, démosle un descanso a nuestro espíritu, seamos generosos con nosotros mismos y tomemos la decisión de ir ligeros de equipaje por la vida. Sólo así podremos continuar el camino con más paz y felicidad.
Fuente: http://www.davidmontalvo.com.mx
Posted: CRECIMIENTO PERSONAL
29
October
2011
Jaime Molina
Nos encantarían que las cosas cambien para bien nuestro, y para eso siempre esperamos que cambie el mundo, que cambie el entorno, que cambien nuestros vecinos, que cambien nuestros familiares. Pero, ¿eso pasa realmente? ¿Y si eso pasa logramos ver los cambios que queremos? La respuesta es un categórico NO.
Luego nos enojamos con el mundo porque no es como nos gustaría, porque no se comporta como quisiéramos y porque nos trata injustamente. Cuando en realidad deberíamos dejar tranquilamente girar al planeta tierra y darnos cuentas que tenemos un secreto guardado en nuestro interior, algo que esta tan a la vista que nos cuesta verlo de verdad. Desde que nacemos venimos con un poder increíble, un poder que ha sido capaz de crear las más grandes riquezas, de construir grandes monumentos, que ha logrado enamorar a muchas personas, un poder que es capaz de crear naciones, ese poder lo tiene todo el mundo pero pocos los han logrado usar efectivamente.
Fíjense en los grandes personajes históricos, en los grandes artistas, ellos no creo que hayan tenido mucha diferencia con nosotros, en el sentido de que eran o son personas que cuentan con los mismos órganos que nosotros y con el mismo tiempo de vida, entonces ¿Cuál es la gran diferencia entre ellos y nosotros? La gran diferencia es que ellos saben apreciar el valor del tiempo y más exactamente el del ahora, el del presente, el momento de poder no está ni en el pasado, ni en el futuro, está aquí y ahora. Ellos fueron capaces de entender que el real cambio en sus vidas partía por ellos en este mismo momento. Al respecto nos podemos cubrir en excusas para seguir siendo infelices o empezar prácticamente a cambiar las cosas que no nos gustan y por sobre todo y más importante aun potenciar o empezar a hacer las cosas que nos gustan.
Podemos quedarnos sentados frente a la pantalla del computador con ganas de beber agua y esperar a que alguien telepáticamente adivine lo que queremos y nos provea de ella, o podemos pararnos ir a una llave de agua y beber hasta quedar a nuestro gusto. Siempre queremos que el mundo cambie, pero no queremos cambiar nosotros porque eso requiere trabajo, pero que lindo es trabajar por algo que queremos y que nos guste, el definir nuestro propio territorio a nuestro gusto con las cosas que queremos tener, con lo que queremos ser y donde queremos estar. Ese cambio para que sea real, debe empezar en este mismo momento con una acción concreta y debe ser sostenido en el tiempo con otras acciones concretas que lleven a las personas hasta sus propios objetivos.
Somos poder, aquí y ahora, tenemos la capacidad de elegir libremente lo que queramos en nuestra vida. Dejemos de quejarnos y hagamos algo más productivo para nosotros con nuestra propia vida.
Fuente: http://www.serfeliz.net
Posted: CRECIMIENTO PERSONAL