23
July
2008

UN DÓLAR Y ALGO DE AMBICIÓN0

Jim Rohn 

Cada uno de nosotros tiene dos opciones distintas a la hora de elegir qué hacer con nuestras vidas. La primera de ellas es ser menos de lo que somos capaces de ser. Ganar menos. Tener menos. Leer menos y pensar menos.

Probar menos y disciplinarnos menos. Estas son las opciones que nos llevan a una vida vacía. Estas son las opciones que, una vez tomadas, nos llevan a una vida de constante aprensión en vez de a una vida de maravillosa expectación.

¿Y la segunda opción? ¡Hacerlo todo! Convertirnos en todo lo que nos sea posible convertirnos. Leer cada libro que nos sea posible. Ganar tanto como podamos. Dar y compartir tanto como podamos. Esforzarnos y producir y conseguir tanto como nos sea posible. Todos nosotros tenemos la opción. Hacer o no hacer. Ser o no ser. Ser todo o ser menos o no ser nada en absoluto.


Como el árbol, sería un reto digno desplegarnos hacia arriba y hacia abajo, dentro de nuestras capacidades. ¿Por qué no hacemos todo lo que podamos, cada vez que podamos, lo mejor que podamos, tanto tiempo como podamos?
El objetivo final de nuestra vida debería ser crear tanto como nuestro talento y habilidad y deseo nos lo permitan. Decidir hacer menos de lo que podemos nos da la garantía de fracasar. 

Los resultados son la mejor forma de medir el progreso humano. No la conversación. No la explicación. No la justificación. ¡Resultados! Y si nuestros resultados son menos de lo que nuestro potencial sugiere que deberían ser, debemos esforzarnos en ser más hoy de lo que fuimos ayer. Las recompensas más grandes están siempre reservadas para aquellos que le dan gran valor a sí mismos y al mundo alrededor, como resultado de lo que se han convertido.  Para su éxito. 

Fuente: http://www.creaturealidad.com

21
July
2008

QUIEN CAE PUEDE LEVANTARSE0

Osho

El Principio Zen 

Me siento perdido en medio de la oscuridad. ¿Podría ayudarme a salir de ella?

“No veo oscuridad en ninguna parte. Lo que sucede es que usted tiene los ojos cerrados. La oscuridad no existe, es su creación. El sol brilla por todas partes, hay luz por doquier, es mediodía, pero usted insiste en mantener sus ojos bien cerrados y por eso siente que está en la oscuridad. Ahora bien, nadie puede obligar a otro a abrir los ojos. Hay algunas cosas que usted tendrá que hacer por su cuenta.

Si siente la necesidad de estornudar, tendrá que hacerlo. Yo no puedo hacerlo por usted. Si desea sonarse la nariz, tendrá que hacerlo usted mismo, pues es algo que no puedo hacer por usted. Hay algunas cosas que tendrá que hacer por sí mismo.

Esta es una de las cosas más fundamentales de la vida, y es bueno que deba hacerla por su cuenta, pues, de lo contrario, hasta en medio de la libertad será esclavo. Si yo o alguien más pone fin a su oscuridad, la luz no será muy fuerte. Quedará prisionero de esa luz que no ha sido producto de su propia voluntad. Usted no habrá florecido por voluntad propia.

¿Alguna vez han notado cómo los niños tratan de abrir un capullo de flor a la fuerza? Claro que es posible abrir un capullo, pero no será una flor. Ni siquiera abierto es una flor; algo falta, y ese algo suele ser muy importante. Falta el alma. La flor tiene alma y vida cuando florece por su cuenta. Cuando se abre a la fuerza, se destruye. Todo aquello que es bello en la vida solamente puede suceder, no se puede hacer.

Hay una anécdota muy hermosa del maestro Joshu:

Un día, Joshu se cayó en la nieve y gritó: “¡Ayúdenme a levantarme! ¡Ayúdenme a levantarme!” . Uno de sus discípulos acudió y se acostó a su lado.

Riendo, Joshu se incorporó y le dijo al discípulo: “Muy bien. ¡Perfectamente correcto! Eso es lo mismo que estoy haciendo por ti”.

Joshu se cayó en la nieve y pidió ayuda. Ahora bien, no hay necesidad de pedir ayuda. Quien cae puede levantarse: si pudo caer, puede levantarse. La misma energía que produjo la caída sirve para levantarse…

La misma energía que los puede convertir en pecadores los puede convertir en santos. En efecto, ser pecador es más complejo, más difícil, más arduo. Ser santo no es tan complicado y ser religioso no es en absoluto difícil. Es la misma energía. Mantener los ojos cerrados exige mucha energía. Esa misma energía suelta y relajada, servirá para abrir los ojos….

Observe mi puño. Para mantenerlo cerrado debo apretarlo. Tan pronto como suelto, la mano comienza a abrirse por sí sola. La apertura es natural; el cierre es antinatural. Es mucha la energía que se necesita para mantenerse cerrado. No hace falta energía para abrir.

Es algo muy extraño, pero para ser miserable se necesita invertir mucha energía, mientras que para mantenerse feliz no se necesita energía alguna. La felicidad es gratis, no cuesta nada, mientras que la miseria debe ganarse. Si desea ser miserable, tendrá que invertir mucho esfuerzo para mantenerse en ese estado, puesto que es completamente antinatural…

Eso es lo que he observado en miles de personas: agotan toda su energía siendo infelices. La inversión para permanecer en el infierno es muy grande, pues no es fácil. En realidad es muy difícil. Se necesita ser muy fuerte, muy obstinado, diamantino, para permanecer en el infierno… Por lo demás, nadie obstruye el camino. Basta con relajarse para que se abran las puertas del cielo. La relajación es la clave.

Usted dice que se siente perdido en medio de la oscuridad. Relájese. Tan pronto como lo haga comenzará a abrirse sus ojos, de la misma manera que el capullo se abre para convertirse en flor; de la misma manera que cuando se afloja el puño se abre la mano. No estoy aquí para imponer nada. Mi oficio es aclarar cómo se da el proceso. Puedo hablar de él pero no puedo vivirlo por usted. Es algo que sucederá, pero no si pone sus esperanzas donde no debe. No le prometo nada. Lo único que puedo decir es que puedo presentarle de manera obvia aquello que me ha sucedido. Pero es cosa suya emprender el camino. Los budas solamente indican el camino hacia el estado de Buda, pero son ustedes quienes deben andarlo”. 

Fuente: http://www.claudio.aguirre.cl

20
July
2008

LO QUE TODO EL MUNDO, MENOS TÚ, VE DE TI0

Ricardo Ros 

Los grandes líderes de todos los tiempos, desde Julio César al Dalai Lama, desde Leonardo Da Vinci al Che, son recordados, más por su estilo personal de pensamiento, que por sus acciones específicas. Un estilo es una estrategia para el comportamiento, que determina, no sólo lo que esa persona se permitirá a sí misma hacer, sino, sobre todo, el camino por el que lo hará. El estilo es una cualidad intangible sobre el comportamiento que deja una impresión mucho más amplia que el propio comportamiento. 

El estilo nos da a las personas una base para el comportamiento diario. Tu estilo personal nos enseña la manera en la que te has posicionado en la vida, refleja tu estrategia personal en la vida y predice la manera en la que tratarás de resolver las situaciones que se te vayan presentando.

No podemos esconder nuestro estilo personal. Una sola acción puede pasar desapercibida, pero no es posible esconder los patrones de comportamiento. La repetición atrae la atención. Tus patrones de comportamiento son una exhibición pública de tu estilo personal, una radiografía a la vista de todos del estado de tu mente.

Un estilo personal de pensamiento no es ni bueno ni malo. Lo que importa es si te sirve o no para resolver las situaciones que se te van presentando y, sobre todo, si con tu estilo personal eres capaz de tomar la iniciativa respecto a tu propia vida.

Pero si no estás contento con tu estilo personal, no existe ninguna ley que diga que lo tienes para toda tu vida. Simplemente puedes cambiarlo. La gente lo está haciendo todos los días.

El estilo es un tema de elección personal, que nada tiene que ver ni con el nivel de educación, ni con la religión, ni con la ideología política. Ni siquiera tiene que ver con que seas forofo de uno o de otro equipo de fútbol o con el dinero que ganas al final de mes. Tiene más que ver con la forma del pensamiento, con cómo has decidido utilizar tu mente.

De la misma manera en la que has decidido qué programas de televisión quieres ver, qué tipo de calzado te pones, qué amigos merecen la pena o qué páginas Web visitas, el estilo es también algo que has decidido tú. Cambiarlo depende sólo de ti. Si no te gusta un programa de televisión, cambias de canal. Si no te gusta la camisa que llevas, la cambias por otra. Si no te gusta cómo llevas el cabello, vas a un peluquero a que te lo arregle. Si no te gusta tu estilo personal de forma de pensar, también puedes cambiarlo. Es tu decisión.

Tomar la decisión de cambiar tu estilo te puede llevar 20 años. O dos minutos. Requiere un acto de voluntad.

¿Crees que se puede cambiar el estilo personal de pensamiento? ¿Lo has hecho alguna vez? ¿Cómo lo hiciste? 

Fuente: http://www.ricardoros.com