24
April
2014

LA FUERZA MÁS CONTUNDENTE

 

 

Eli Bravo

 

“Enfrentaremos el sufrimiento con la fuerza del alma”. Con estas palabras Martin Luther King Jr. invocaba el amor y la paz en los momentos más oscuros de su lucha por los derechos civiles. ¿A qué se refería? A la capacidad de actuar con firmeza pero sin agresión. Al coraje necesario para sobreponerse a las pérdidas, los miedos y los obstáculos sin sentir odio. A la energía vital que emana del amor y no del resentimiento.

 

La fuerza del alma viene de la compasión y el reconocimiento de nuestras vulnerabilidades, expandiéndose hacia todas las personas sin diferencias ni separación. “La no-violencia requiere de mayor coraje que la violencia” decía Gandhi con frecuencia. Activar la fuerza del alma nos pide luchar contra las injusticias desde un corazón en paz y despierto. Luchar para no evadir el conflicto y resolverlo a través del diálogo, defendiendo lo correcto sin rabia, en beneficio de todos, porque a final de cuentas estamos interconectados.

 

¿Te suena a poesía rosa en tiempos color de hormiga? Cuando observamos historias de abusos, vejaciones y represión es muy difícil que no estalle la rabia. Los griegos decían que la rabia era un sentimiento noble porque motivaba a la acción. Pero esa acción es más poderosa cuando está enraizada en la paz, porque la rabia y el odio solo alimentan  una espiral de dolor que arrastra mayores sufrimientos.

 

A mediados de los años 70, y tras una cruenta guerra civil, Camboya vivió uno de los más espantosos genocidios. Centenas de miles de personas perecieron en los “campos de la muerte”. Aquella fue una operación siniestra orquestada por el gobierno del Khemer Rouge. En ese tiempo Maha Ghosananda era un monje budista camboyano estudiando en un monasterio tailandés. Su familia y amigos murieron junto a miles de estudiantes, maestros, profesionales y religiosos. De los 60 mil monjes budistas en Camboya antes del Khemer Rouge apenas tres mil sobrevivieron al régimen. Ghosananda comprendió que su misión de vida era lograr la reconstrucción de su país.

 

Sin miedo y armado con la fuerza del alma Ghosananda marchó de pueblo en pueblo, muchas veces en zonas aún en conflicto, cantando “El odio nunca puede ser apaciguado con odio. El odio solo puede ser apaciguado con amor”. Los camboyanos que habían sido testigos de la muerte de sus seres queridos se le fueron sumando. La reconciliación de Camboya, compleja y dolorosa, consiguió en este monje nominado en varias oportunidades al Nobel de la paz un agente de cambio y transformación.

 

Quizás a estas alturas estés pensando “ni soy monje ni esa historia es la que vivimos acá”. Olvídate del hábito (que no hace al monje) para observar los conflictos que suceden cerca y lejos. ¿Qué vas a hacer ante todo esto?

 

En esos momentos la fuerza del alma nos permite defender los valores más elevados, y podemos hacerlo con el coraje necesario para despertar conciencias con los argumentos de la razón y la conexión del corazón. Así se hace evidente que compartimos un presente y que son muchas más las cosas que nos unen que aquellas que nos separan.

 

Porque la fuerza del alma nos aparta del odio y el miedo. Esto es algo que temen los gobiernos, los represores y extremistas. Así se quedan solos y se abre el espacio para la sanación y la justicia.

 

Fuente: http://www.inspirulina.com/

23
April
2014

EL GALÁN

 

 

Juan José Millás

Por su cumpleaños, su mujer le regaló un galán, ese mueble siniestro que habita en el rincón de los dormitorios reproduciendo lo que más detestamos de nosotros mismos. El hombre ponía cada noche la chaqueta sobre los hombros del artefacto y colgaba cuidadosamente los pantalones de la cintura artificial creada a tal efecto (también la corbata tenía su lugar, incluso había un pequeño recipiente para el cinturón y los gemelos). Después se metía en la cama y mientras su mujer dormía, él contemplaba la silueta oscura de sí mismo colocada como un buitre a los pies de la cama.
-No quiero ver más ese trasto -le dijo a su esposa-. Está esperando que me duerma para saltar sobre mí. Regálaselo a tu hermano. O a tu padre.
-Pero, hombre, si es muy práctico.
-No quiero cosas prácticas. Todo lo práctico acaba matándome.
La mujer retiró el galán, pero lo escondió en el trastero en lugar de regalárselo a nadie de su familia, por si su marido cambiaba de opinión.
El hombre volvió a colgar la chaqueta y los pantalones en el interior del armario, pero ya no pudo desprenderse del malestar que le había producido la utilización del galán y cada vez que veía las perchas con sus camisas y sus trajes verticalmente ordenados en aquella tiniebla de ataúd, tenía la impresión de contemplar diferentes versiones de sí mismo: ninguna, por cierto, verdadera. Nadie, hasta el momento, le había representado como el galán, que ahora estaría en casa de su cuñado, o de su suegro, ocupando un dormitorio que no le pertenecía.
Un día pasó cerca del cuarto trastero y le pareció que alguien le llamaba. Abrió la puerta y vio el galán desnudo, aterido de frío. Lo llevó al dormitorio y lo vistió con su mejor traje de franela, el de las recepciones y los cócteles. Después se metió en la cama, se durmió, y al poco, en efecto, el galán saltó sobre él, comiéndoselo entero, con pijama y todo. Su mujer todavía no lo ha echado en falta porque el galán la llena de atenciones.

 

Colaboración de Nicolás Esparza

 

Fuente: http://alasalamarenor.blogspot.com/

22
April
2014

LADRAN, SANCHO

 

 

Gabriel Sandler

 

No prestes atención a quienes te critiquen por deporte. Ten la plena certeza de que esas críticas existirán. Es así como los mediocres suelen intentar disimular su mediocridad, su falta de coraje y sus miedos.

Pero que eso no te impida escuchar las críticas sinceras, positivas, constructivas. A esas sí, préstales atención y, más aún, ¡profundiza en ellas!

A quienes ofrezcan un punto de vista diferente, escúchalos con especial respeto y dedicación. E invítalos a sumarse al equipo. Juntos, sumando perspectivas, enfoques, estrategias diferentes, se complementarán mutuamente. Recuerda, tu objetivo no es hacerlo solo. Tu objetivo es avanzar, de la mejor manera posible, lo más que puedas. Hoy en día es mucho más valorada la aptitud para trabajar en equipo que ser un lobo estepario. Y estate listo y abierto a pasar la posta. Quizás tu tarea pueda ser continuada por alguien mejor preparado de allí en adelante, y la humildad será mucho mejor recompensada que el aferrarte a tu ego buscando los laureles y el reconocimiento de un logro que ya no estás preparado para seguir persiguiendo.

 

Fuente: http://gabrielsandler.blogspot.com/