25
April
2015

¿INOCENTE YO?

 

 

Julio Bevione

 

¿Inocente yo? Imposible. Ese fue mi primer pensamiento cuando escuché que la mente inocente era la puerta que nos lleva a una visión espiritual de la vida. Pensaba que era imposible, porque he tenido pensamientos negativos, y los sigo teniendo algunas veces, criticando, enjuiciando y especulando, llegué esa vez a la conclusión de que no hay lugar para la inocencia.

Pero hoy sí siento que la inocencia es una opción posible. Hay una nueva inocencia que llega con las experiencias vividas, subidas y bajadas, golpes y saltos, que no deja de lado lo negativo, pero ve más allá.

Hay una nueva inocencia que la madurez me ha mostrado y en la que estoy trabajando. Esta no niega “lo malo”, pero apuesta por “lo bueno”. Ya no digo fácilmente “está todo bien”, tratando de esconder lo que no me gusta o me da miedo. Ahora, miro mis miedos, mis juicios, mis debilidades, pero confío en ir más allá. Me dispongo a darle valor a lo que es verdadero, sin dejarme tentar en caer en los pensamientos que me nublan.

No estoy tan sano para ver la santidad en el que miente. Pero hago mi trabajo de encontrar el valor de ese ser humano sin reducirlo a lo que está haciendo. Tampoco pienso que estoy tranquilo cuando el miedo me visita. Pero lo observo, y lo transito hasta encontrar un mejor pensamiento.

Hay una inocencia posible, que nos hace muy bien y, sin dudas, le hace bien al mundo. Porque finalmente comenzamos a poner un poquito de luz, allí donde todos aseguran ver la oscuridad.

 

Fuente: http://juliobevione.com/

24
April
2015

LAS 3 CARAS DE LA FELICIDAD

 

 

Eli Bravo

 

Cada quien tiene su idea de lo que significa ser feliz, bien sea por de la experiencia de haberlo sido en algún momento, o mejor aún, de vivir el presente con una sensación base de felicidad que se mantiene inalterable ante los altibajos del día a día. Al igual que los bombones la felicidad tiene muchos envoltorios y sabores, pero según Martin Seligman, considerado el padre de la psicología positiva, existen tres niveles que marcan su evolución: el placer, el compromiso y el significado.

O si la visualizas como ondas en expansión, la felicidad es una energía que nace del goce interno para crecer y alcanzar a la humanidad.

El primer nivel es la felicidad placentera; se trata de la agradable sensación física y mental que llega cuando haces algo que te causa placer. Personas queridas, lugares especiales, actividades que te gustan, todo lo que te traiga emociones positivas contribuye a tu nivel básico de felicidad, especialmente si eres capaz de saborearlo y apreciarlo el momento. Pero Seligman no se limita al ahora, que sin duda marca la experiencia de vida, para extenderse al pasado y el futuro. Hacia atrás, usando el perdón y el agradecimiento como herramientas para sanar heridas, pero sobre todo almacenando las vivencias placenteras como una “reserva emocional” para enfrentar los días difíciles. Y hacia delante, echando mano de la esperanza y el optimismo para despejar el horizonte de nubarrones.

Un nivel más arriba de las sensaciones placenteras está la felicidad que surge cuando nos comprometemos con nuestras virtudes y fortalezas. Ya no se trata de simplemente pasarla bien, sino de conocernos mejor para vivir a plenitud nuestros potenciales. En un amplio estudio que realizó junto al Dr. Christian Peterson, Seligman identificó seis virtudes que conducen a una felicidad comprometida: sabiduría, valor, amor, justicia, moderación y espiritualidad. Al cultivar estas virtudes en nuestros pensamientos y acciones vamos construyendo una sólida base de felicidad que ya no se limita a nosotros sino que comienza a extenderse a los demás.

Así aparece el tercer nivel, el de una vida con significado y con propósito: vivir para algo más grande que nosotros y que nos trasciende, dando a la humanidad lo mejor que tenemos. Suena grosso ¿cierto? Pero no se trata de ser la Madre Teresa o Buda (aunque ambos personajes son profundamente inspiradores) sino de vivir con amabilidad, bondad y entrega, enfocando la atención en obras que permitan desarrollarnos como personas la vez que conectamos con los demás. De esta forma la felicidad deja de ser un asunto personal para convertirse en una experiencia compartida.

¿Qué tal trabajar en tu felicidad para que esa energía se expanda, tocando tu vida y a las personas que te rodean?

Ser feliz no se trata de vivir en una euforia permanente o un ataque de risa constante. La verdadera felicidad es más profunda. Es una roca madre sobre la cual disfrutamos los días de luz y transitamos los momentos espesos. Tiene que ver con las emociones, pero más allá, está conectada a la forma como decides vivir. Suena a frase hecha, pero es verdad: ser feliz es una elección. Y llevar esa felicidad a otro nivel es algo que puedes hacer ahora mismo. Solo tienes que trabajar en ello.

 

Fuente: http://elibravo.com/

23
April
2015

3 COSTUMBRES QUE NOS SEPARAN DE LA RIQUEZA

 

 

Joselyn Quintero

 

¿Cómo identificar esas pequeñas rutinas que nos alejan de la vida que nos merecemos? ¿Es el “trabajo duro” la única vía a la riqueza?

 

La realidad que vivimos es un producto de nuestras pequeñas acciones diarias. Solemos trabajar años sin ver ningún fruto, mientras otros hacen menos y logran más. No se trata del esfuerzo en construir, sino de no destruir lo que se está construyendo.

 

El autosaboteo personal se manifiesta de las formas más inimaginables, incluso cuando no las veamos. He aquí 3 costumbres que muchos solemos tener, y que nos separan de la riqueza personal:

 

  1. Darle prioridad al dinero:

 

Esto sucede cuando confundimos el síntoma con la enfermedad. La falta de dinero no es más que la consecuencia (y no la causa) de nuestro valor personal. He aquí la diferencia entre los que quieren millones o los que quieren riqueza. La riqueza es la unión de factores espirituales, mentales y materiales que no sólo nos hacen valiosos, sino que nos llevan a ofrecer valor a otros.

 

¿Quieres vivir con riqueza? Entonces enfócate en valorar lo que tienes y en crear valor en las demás personas.

 

  1. Vengarnos a través del dinero:

 

El dinero es más que la expresión monetaria de un país: es una herramienta de interrelación humana. Es por ello que, cuando no queremos afrontar una situación que nos incomoda, interponemos el dinero como un vengador anónimo. Lo más doloroso de los divorcios y las herencias, es la discusión por “lo que me toca”.

 

Un tarjetahabiente que deja caer su cuenta en mora, un proveedor que no regresa el dinero a un cliente insatisfecho, una pareja infiel que consiente a su cónyuge con costosos regalos. Todas estas son expresiones de relaciones desbalanceadas que se reflejan en dinero.

 

  1. Recibir de mala gana:

 

Hace poco, durante una entrevista de radio donde hablaba de mi libro Semillas De Riqueza, decidí regalar una copia a los que estaban escuchando la entrevista. Entre el público, hubo una joven que parece haber recibido el libro en la bandeja de spam de su correo electrónico. El primer pensamiento de la joven fue que yo no se lo había enviado, que la había engañado. A pesar de yo habérselo regalado, esta joven decidió escribirme un correo que sólo decía “Eres una mentirosa”.

 

Muchas veces nos quejamos hasta de las cosas que recibimos gratis. Vivimos enfocados en la queja, en lo que falta, en lo que no ha llegado. Tenemos la idea de que alguien nos debe algo. Nos sentimos fracasados y en seguida buscamos culpables. Hacemos las cosas con desmotivación y recibimos de mala gana. Esta energía que le imprimimos al acto de recibir, también nos aleja de la riqueza.

 

Para desarrollar una vida llena de riquezas y oportunidades, debes tener claro que la intención y la acción tienen el mismo peso para lograr un resultado.

 

La energía que le imprimes a tu día de trabajo, al pago por un servicio y al salario que recibes mes a mes, refleja tu relación con tu propia riqueza.

 

¿Has tenido algún momento donde has recibido con amargura, con desprecio o de mala gana? Me encantaría conocer tus anécdotas.

 

Gracias por existir.

 

Fuente: http://www.inspirulina.com/