20
May
2013

CON LA FRENTE EN ALTO

 

 

Gabriel Sandler

 

No existen motivos para sentirse desanimado por lo que los demás puedan decir o hacer. Si quieren comportarse negativamente, ese es su problema, no el tuyo.

 

Nadie mejor que tú, sabe qué es lo mejor para ti. Nadie más que tú sabe, realmente, qué eres capaz de hacer.

 

Por supuesto que otros pueden apoyarte y animarte a avanzar, y pueden resultar de gran ayuda, así como tú puedes serlo para ellos. Reconoce las cosas buenas y positivas en aquellos que te rodean y conecta con ellas.

 

No prestes atención a quienes quieran hundirte con sus críticas. No tienes por qué permitir que la opinión de los demás pueda detenerte, porque sólo se trata de una opinión.

 

Tú eres como eres, más allá de lo que los demás puedan pensar, decir o hacer. Eres único y valioso y estás lleno de un enorme potencial.

 

Concentra tu energía, tu conciencia y tus esfuerzos en esas potencialidades. Estás aquí, eres capaz, y con la frente en alto sabes perfectamente que lo mejor aún está por venir.

 

Fuente: http://www.motivaciondiaria.com

19
May
2013

FRAGMENTOS DE UN DIARIO: CON TODOS LOS SENTIDOS

 

 

Paulo Coelho

 

Siempre escribiendo

Escribo siempre, y considero muy importante escribir. Si pudiera dar un consejo, le diría a todo el mundo: escriba. Sea una carta, un diario o algunas anotaciones mientras habla por teléfono, pero escriba.

Si quiere entender mejor su papel en el mundo, escriba. Procure colocar su alma por escrito, aunque nadie lo lea o, lo que es peor, aunque alguien termine leyendo lo que usted no quería. El simple hecho de escribir nos ayuda a organizar el pensamiento y ver con claridad lo que nos rodea. Un papel y una pluma operan milagros, curan dolores, consolidan sueños, llevan y traen la esperanza perdida. La palabra tiene poder. La palabra escrita lo tiene aún  más.

Gibran y los sentidos

Estamos acostumbrados con la vieja disculpa: aunque sepamos que nuestro corazón conoce mejor la decisión a tomar, nunca seguimos lo que él nos dice. Para compensar nuestra cobardía, terminamos convenciéndonos de que él estaba equivocado. Una hermosa historia de Gibran ilustra hasta donde nos pueden llevar nuestras limitaciones.

El ojo dijo:
-¡Mirad que bonita montaña tenemos en el horizonte!
El oído intentó escucharla, pero no lo consiguió. La mano dijo:
-Estoy intentando tocarla, pero no la encuentro.
La nariz fue concluyente:
- No existe la montaña, puesto que no siento su olor.
Y todos llegaron a la conclusión de que el ojo estaba equivocado.

El peso de la pluma

A veces nos irritamos por reacciones que juzgamos  exageradas de nuestro prójimo. Hacemos un pequeño comentario, una broma y he aquí que la persona llora, o se vuelve  demasiado agresiva con nosotros.

Una leyenda del desierto cuenta la historia de un hombre que iba a trasladarse a otro oasis, y comenzó a cargar a su camello. Colocó las alfombras, los utensilios de cocina, los baúles de ropa  y el camello aguantaba todo. Cuando estaba a punto de partir, se acordó de una  linda pluma azul que su padre le había regalado.

La fue a buscar y la colocó encima del camello. En ese momento, el animal no soportó el peso y cayó muerto. “Mi camello no aguantó el peso de una pluma” debe   haber pensado el hombre. A veces juzgamos de la misma manera a nuestro prójimo, sin entender que nuestra broma puede haber sido la gota de agua que  desbordó el vaso del sufrimiento.

‘Quiero agradecer por el asalto’

Mathew  Henry es un conocido especialista en estudios bíblicos. Cierta vez, cuando volvía de la universidad donde  da clases, fue asaltado. Aquella noche, él escribió la plegaria siguiente:

Quiero agradecer, en primer lugar, porque nunca había sido asaltado antes.
En segundo lugar, porque se llevaron mi cartera y  dejaron mi vida.
En tercer lugar, porque aunque se hayan llevado todo, no era mucho.
Finalmente, quiero agradecer porque yo fui el robado, y no quien robó.

 

Fuente: http://www.larevista.ec

 

 

18
May
2013

¿CÓMO SABES?

 

 

Yehudá Berg

 

¿Cómo sabes que no te gusta algo si nunca lo has probado?

 

¿Cómo sabes que no puedes alcanzar algo si realmente no has dado todo de ti?

 

¿Cómo sabes que tu enemigo no está destinado a convertirse en tu mejor amigo si aún no te has acercado a él con un corazón abierto?

 

Intentar lo que pensamos que nunca intentaríamos puede llevarnos a sentir cosas que nunca pensamos que sentiríamos, lo que amplía nuestros horizontes y crea una vida mucho más enriquecedora.

 

Por una parte, es bueno nunca darse por vencido, pero por otra parte hay momentos en los que necesitamos rendirnos a la voluntad de Dios. Existe una delgada línea entre la perseverancia y la testarudez. Así que ¿Cómo podemos conocer la diferencia?

 

Si bien no todas las situaciones son iguales, existe una manera para ayudarnos regularmente a conocer si la mejor decisión es continuar o dejar ir.

 

Si sólo se trata de que obtengamos lo que queremos, probablemente estemos siendo testarudos y es mejor dejar ir.

 

Cuando el beneficio de los demás está en riesgo, es momento de nunca rendirse.

 

El éxito no se trata de si ganamos o perdemos. No se trata de si llegamos en primer lugar; tampoco sobre cuánto dinero hacemos ni sobre lo que alcanzamos.

 

El éxito ni siquiera depende de un resultado.

 

El éxito ocurre cuando hemos dado y continuamos dando todo lo que hemos obtenido.

 

Fuente: http://angelesamor.org