31
August
2014

PASO A PASO

 

 

Julio Bevione

 

A veces, no es que no sepamos hacer algo. Pero no concluimos, o quizás ni siquiera lo comenzamos, porque esperamos hacerlo de golpe, todo junto, de la manera que debíamos, como nos habían dicho o como imaginábamos que se hacía. Lo cierto es que para concluir algo hay que ponerse en marcha. Y para ponerse en marcha, hay que dar el primer paso, sin necesidad de saber mucho más que dónde dar esa primera pisada, que generalmente es, hacia adelante.

Esto aplica a todo proyecto, incluso en nuestro trabajo personal. Tratamos de ser amorosos cuando no estamos tan listos para serlo, o muy positivos cuando aún estamos enredados en pensamientos de terror.

Salirnos de ese ideal y ser honestos con lo que podemos hacer en ese momento, no solo es suficiente, sino que en mi experiencia, ha sido lo más efectivo y único posible.

Preguntarme por ejemplo ¿cuál sería es la mejor manera en que puedo tratar a esta persona?, me saca del intento de ser amable cuando mi ego no hace más que buscar razones para llevarme a ser menos tolerante. O ¿cuál sería la mejor manera que tengo para abordar ésta situación?, me puede mover de un momento de negatividad a otro mejor, pero sin llegar a cruzarme al lado del optimismo de un solo salto.

Cuando queramos llegar a la meta, recordemos que primero hay que comenzar. Y para eso alcanza con ponernos en marcha.

Poco a poco.

Paso a paso.

 

Fuente: http://juliobevione.com/

30
August
2014

DISFRUTAR DEL CAMINO

 

 

Pedro Sanz

 

Se nos pasan muchas grandes oportunidades de ser más felices por no escuchar lo que de verdad queremos.

Cuando digo escuchar me refiero a algo que nadie nos ha dicho, ni hemos leído. Me refiero a escuchar lo que nuestra voz interior nos está diciendo.

Hay demasiado ruido en nuestro entorno, demasiadas interferencias como televisión, internet y demasiados sabios consejos obsoletos que hemos aceptado y que desequilibran nuestra capacidad de elección. Es duro admitirlo, pero parte de esas voces incluyen a amigos y la familia.

Son demasiadas imposiciones y acuerdos que hemos aceptado sin darnos cuenta que hemos nacido inmersos en un Sistema que deja lo verdaderamente importante de lado.

Cuando no escuchamos esa voz, caeremos una y otra vez en la trampa de creer que todo aquello que debemos hacer -nuestras metas- deben conducir a un gran resultado.

Es el éxito en lo que estás pensando.

¿Tu éxito?, ¿o el que otros han definido para ti?

¿Cuantas veces te has parado a pensar lo que únicamente para ti es el éxito?

Esa obsesión por el resultado nos priva de una de las cosas más importantes que puede haber, y es disfrutar del camino mientras estamos invirtiendo el limitado tiempo de nuestra vida.

He iniciado demasiadas cosas pensando en el “éxito”, en el resultado. He intentado una y otra vez conseguir prestigio, reconocimiento y dinero. La conclusión es que el deseo de éxito es insaciable, y el motivo es porque todo se queda pequeño cuando el momento de felicidad se asocia con un pequeño instante que es el resultado final.

Cuando inicié este blog, algo cambió. Dentro de mí surgió la necesidad de compartir un camino que otros (millones) están recorriendo. Escuché mi voz para pasar a la acción y crear esta plataforma para llegar a rincones de todo el mundo. Dejé a un lado el “tomar” por el “dar”. He encontrado un sentido en lo que hago y es justo eso lo que da el disfrute.

El tiempo pasa y he aprendido algunas lecciones en el camino.

Una de ellas es que debes pasar a la acción y llevar a cabo tu sueño antes de que sea demasiado tarde.

Sé feliz en el proceso y arranca con todas tus ganas aquello que deseas.

 

“Si defines la meta como disfrutar del camino, el éxito estará asegurado.”

 

Escucha tu voz. El momento es ahora.

 

Fuente: http://hoymotivacion.com/

29
August
2014

OLVÍDATE DEL MOMENTO IDEAL

 

 

Eli Bravo

 

Si en un mismo día cristalizaran todos los sueños que esperan por el momento ideal para hacerse realidad sería el caos absoluto. Imagínate los viajes, las relaciones, las renuncias, los abrazos y la euforia si de pronto todos recibiéramos un email que diga: mañana será el momento ideal para poner en marcha lo que por tanto tiempo has guardado en un cajón. ¿Qué harías tú?

 

Probablemente lo mismo que yo. Lo lanzaría a la papelera como hago con las galletas de la fortuna y los emails con imágenes cuchis y música de Richard Clayderman. ¿No sabes quién es Richard? Un primo lejano de Arjona aficionado al piano.

 

Como habrás comprobado por experiencia propia el momento ideal no existe, y si aún esperas que llegue, mejor arrima una silla o cámbiate el nombre por Penélope. Esperar a que las condiciones sean perfectas para entonces hacer eso que siempre has querido es la mejor excusa para no hacerlo jamás. Porque lo ideal solo existe en la mente, mientras que lo real es lo que acontece en el presente, nos guste o no. Y claro que hay momentos más favorables que otros, pero de allí a que sean perfectos…

 

Conozco a muchas personas que esperan las condiciones ideales para llevar la vida que les gustaría. Mientras tanto viven otra que no les satisface demasiado. Así esperan un futuro, cuando la suerte cambie, o amasen suficiente dinero, o tras resolver algunos asuntos pendientes, para finalmente se dedicarse a aquello que los hace felices.

 

Sin duda una receta complicada, especialmente porque no hay contrato que garantice el futuro y la vida pasa ahora, no después.

 

Mejor que esperar el momento ideal es observar el presente y evaluar las posibilidades. Si hay una oportunidad, aprovecharla. Y a medida que construyes, mantener los sentidos abiertos para ver todas las puertas y ventanas que se irán abriendo en la medida que avances. En otras palabras: si enfocas tu atención en aquello que para ti es realmente importante y pones en movimiento tus intenciones el entorno no será el factor limitante. Impondrá condiciones, claro está, pero te irás adaptando a ellas, con el beneficio de experimentar y crecer en una dirección que resuene profundamente contigo.

 

Así en lugar de vivir un mientras tanto esperando el momento ideal, activas el presente para construir una experiencia de vida más satisfactoria a cada instante. ¿Ves la diferencia?

 

Todo esto implica ser consciente, tomar decisiones, hacer concesiones, ser honesto con uno mismo y tener paciencia y constancia. No porque desees algo automáticamente sucederá. Pero si lo deseas y comienzas a trabajar en ello ahora tienes más probabilidades de disfrutarlo en algún momento. Y mientras tanto estás en el camino, que como tantas veces se ha dicho, es tan o más importante que el destino.

 

Definitivamente hay momentos más favorables que otros. Acéptalos y aprovéchalos. Es mejor tomar el autobús que te acercará a donde quieres llegar, en lugar de esperar y esperar precisamente por el modelo, año y color que tienes en mente. No solo porque quizás nunca llegue, sino porque puede ocurrir que un día descubras que ya pasó pero tú estabas durmiendo, o distraído o totalmente cansado de tanto esperar.

 

P.D. Acabo de descubrir que Richard Clayderman ha vendido más de 150 millones de grabaciones y tiene 70 discos de platino. Espero que a sus sesenta años sea muy feliz en Saint-Ouen con su familia.

 

Fuente: http://www.inspirulina.com/