EL ARTE DE INTENTAR

 

 

Julio Bevione

 

Siempre se ha dicho que la práctica hace al maestro y que la perseverancia es el secreto detrás del éxito, pero ¿Es siempre bueno intentar?, ¿Qué ocurre cuando intentar se vuelve algo que nos lastima?, ¿Qué luchas debemos librar o cuáles ya fueron perdidas y no lo supimos?

Estas son preguntas que siempre aparecen en las conversaciones cuando hablo sobre la perseverancia. Hay una brecha entre lo que soñamos y estamos dispuestos a apostar y lo que nos ha hecho adictos. ¿Cuándo debemos esperar y cuándo debemos aceptar?

En un principio, cuando vamos a poner nuestra energía en algún proyecto, siempre deberíamos revisar lo que nuestro corazón nos dice. No solamente desde su pasión, que muchas veces es donde se esconden los miedos, sino desde su serenidad. Preguntarme cómo me siento con eso que tengo en mente, es un buen punto de partida. Y si se siente en paz, es muy posible que esté alineado a nuestro camino de vida y aún más posible de lograrlo, ya que esa paz interior nos revela la ausencia de miedo.

Pero si de entrada, al imaginarlo, nos nublan las ideas del “cómo” y del “cuándo”, dos argumentos favoritos del ego, deberíamos antes revisar si realmente eso que imaginamos es lo que queremos, o es solo una manera de disimular alguna inseguridad.

Varias veces he dicho que nada es imposible. Y ciertamente no lo es. Es imposible que no cumplamos con nuestro destino personal. Pero es ciertamente imposible hacer que suceda lo que no está en nuestro destino. Y a esto, siempre lo revela el corazón. Si hay un pensamiento que me produce un profundo gozo de solo pensarlo, es muy posible que en cuanto ponga mi energía en eso, eso florezca. Pero si hay alguna forma de estrés que lo acompaña, debería replantearme si eso es lo que realmente quiero, o estoy pretendiendo algo que “debería hacer”, “sería ideal hacerlo”, “es lo que esperan que haga”, pero no algo que resuena en mi corazón.

Hagamos todo lo que podamos hacer por eso que sentimos propio. Pero en cuanto la alegría no esté presente, revisemos lo que estamos haciendo. Porque el corazón manda.

 

Fuente: http://juliobevione.com/

¿POR QUÉ ESPERAR PARA VIVIR TU SUEÑO?

 

 

Agustín García Andrade

 

¿Por qué esperar para vivir tu sueño? Sea grande o pequeño, la inspiración no espera. No te demores, comienza a vivir tu sueño. Manteniendo esa energía activa y en movimiento, con un paso, una decisión, una acción consciente cada día. Si bien la vida hace su parte para conspirar a favor de tus metas y sueños, tienes la responsabilidad de dar todos los pasos necesarios de decisión y acción para lograrlo. Sí, es importante fluir, confiar en los procesos y comprender que los ciclos de la vida tienen sus tiempos para manifestar tu visión, pero la acción siempre es en el presente, en el hoy. Entonces existe un balance entre hacer todo lo que sabes que tienes que hacer, y ¨no hacer¨ confiando en la vida.

 

¿Qué puedes hacer hoy?

 

No importa la edad que tengas, comienza ahora. Un día me pregunte: ¿Quieres ser escritor? ¿Qué hacen los escritores? Los escritores escriben. Entonces hazlo, escribe, escribe y escribe. Incluso esta semana recordé que cuando tenía once años gané el primer premio de un concurso literario en la escuela por un cuento que escribí; así me di cuenta que, desde niño, aparecían señales que me alentaban a desarrollar y expresar este talento, y compartirlo con el mundo. Pienso que escritor se nace y se hace; porque si bien el talento es algo natural, la práctica es el camino de la maestría. Por eso elijo escribir al menos una o dos páginas por día.

 

Alguien que me resulta inspirador es Leonel Messi. Para muchos, el mejor futbolista actualmente. Messi nació con un don maravilloso para el fútbol, a los 6 años ya hacía cosas sorprendentes en el campo de juego; sin embargo al llegar a Barcelona, se mantuvo entrenando al mismo nivel que sus compañeros para perfeccionar su nivel de excelencia y el desarrollo físico. Hoy lo vemos recibir grandes reconocimientos internacionales, pero detrás de esa imagen hay una historia de persistencia que lo llevó a crecer rápidamente.

 

Si quieres ser escritor, deja que las palabras fluyan a través de ti, que la inspiración se apodere de tu mente y tus manos. SI quieres ser bailarín, baila. Si quieres ser cantante, canta. Ama lo que haces. ¨Ama y haz lo que quieras¨ dijo Agustín de Hipona.

 

Y si al avanzar hay miedo, sé activo frente al miedo. Quizá haya momentos de incertidumbre y en ellos, el nivel de certeza que encuentres y sientas en tu interior es proporcional a tu confianza en ti, en la vida. Nada externo puede dártelo verdaderamente, la certeza está en tu corazón.

 

Fuente: http://www.inspirulina.com/

LA LLEGADA

 

 

Eduardo Galeano

Las palabras andantes

 

El hijo de Pilar y Daniel Weinberg fue bautizado en la costanera. Y en el bautismo le enseñaron lo sagrado.

 

Recibió una caracola:

 

-Para que aprendas a amar el agua

 

Abrieron la jaula de un pájaro preso:

 

-Para que aprendas a amar el aire

 

Le dieron una flor al malvón.

 

-Para que aprendas a amar la tierra.

 

Y también le dieron una botellita cerrada:

 

-No la abras, nunca. Para que aprendas a amar el misterio.

 

Fuente: http://www.somosamigosdelatierra.org/

EL PRINCIPIO DE INCOMPETENCIA DE PETER

 

 

El término fue creado por Laurence J. Peter y Raymond Hull en el libro satírico “The Peter Principle”, y presenta la idea de que los ascensos acabarán por estancar a las personas competentes en puestos donde ya no podrán serlo. El principio de incompetencia de Peter establece que los trabajadores de una organización con forma jerárquica que realizan bien su trabajo son promocionados, pero llegará un punto en que el serán ascendidos a un puesto en el cual serán incompetentes.

El problema es que a pesar de su origen paródico, el principio de incompetencia de Peter es una realidad puede afectar enormemente al rendimiento laboral de un trabajador. Cuando un trabajador realiza perfectamente su trabajo, y a pesar de que dentro de un negocio se debería tener un conocimiento de todas sus partes, en numerosas ocasiones los ascensos acaban por colocar en puestos equivocados a las personas menos indicadas. Las compañías con estructuras piramidales sitúan a buenos trabajadores en puestos donde no van a poder ser productivos, además de provocar frustración e insatisfacción, lo cual puede llegar a reducir aún más su rendimiento.

Es el gran problema de las promociones internas y llega a afectar enormemente a la productividad de una empresa, ya que en su estructura jerárquica alguno de sus escalones es defectuoso. Si uno o varios de los puestos de responsabilidad están ocupados por empleados con un alto nivel de incompetencia, las decisiones que tomarán dichas personas serán erróneas, negativas e incluso catastróficas para cualquier negocio. Es incluso posible que los propios ascensos sean decididos por empleados incompetentes, por lo que se crea un círculo vicioso. Por su parte el empleado, tentado por el aumento de sueldo que conlleva un puesto superior, acaba aceptando la promoción.

Es por ello que se intenta combatir el principio de incompetencia de Peter por medio de la degradación de los empleados incompetentes a puestos donde antes destacaba su rendimiento, y recompensar a aquellos que son productivos con un aumento de sueldo.

 

Fuente: http://www.gerencie.com/

EL CEREBRO NO ENTIENDE LA PALABRA “NO”

 

 

Cuando hablamos de las afirmaciones insistimos mucho en la importancia de ser asertivos y tener claro qué deseamos para nuestra vida. Nuestra mente tiene un lenguaje diferente al que usamos con palabras. Nuestro cerebro traduce toda palabra en símbolos e imágenes.

 

En esta era de auge de las comunicaciones virtuales, la comunicación más importante ocurre en el interior de nuestra mente, porque de ella depende en gran parte el éxito o el fracaso que experimentemos en nuestra vida. Aprender el leguaje de nuestra mente es vital, porque es allí donde residen algunos de los poderes que pueden cambiar nuestra vida.

 

Tu mente siempre necesitará una imagen para asociar a tus pensamientos. Sea lo que sea que tu expreses con palabras, aunque sean absurdas y sin sentido, tu cerebro forma inmediatamente una imagen.

 

De la misma manera hay palabras que nuestra mente no puede traducir en una imagen. Es el NO. La expresión negativa no tiene una representación en imágenes para el cerebro. Por eso, cuando tú dices “no quiero tal cosa”, lo que tu cerebro ve es “la tal cosa”. Si dices “no quiero deudas”, el no, no tiene representación, tu cerebro sólo ve deudas ¿y qué? Atraes más deudas.

 

Dice Bob Doyle en “El Secreto”: A la ley de la atracción no le importa si tu percibes algo como bueno o como malo, si lo quieres o si no lo quieres. Sólo responde a tus pensamientos. De modo que si estás contemplando tu montaña de deudas y te sientes fatal por ello, ésa será la señal que estarás emitiendo al Universo: “Me siento fatal por todas las deudas que tengo”. Te lo estás afirmando a ti mismo. Lo sientes en todos los planos de tu existencia. Por lo tanto, obtendrás más de lo mismo.

 

Agrega Lisa Nichols a continuación: “Cuando te enfocas en las cosas que no quieres- “No quiero llegar tarde, no quiero llegar tarde” – La ley de atracción no oye el “no quiero”. Manifiesta lo que estás pensando y lo hará una y otra vez. La ley de la atracción no sabe de “quieros y no quieros”. Cuando te enfocas en algo, sea lo que sea, estás provocando que se manifieste”

 

Cada vez que pronunciamos negaciones, nuestra mente solo puede traducir en imagen la parte que expresa el pensamiento, pero no su negación. “No quiero deudas”, para tu mente es “Quiero deudas”. Tal vez te preguntes, ¿cómo que el cerebro no entiende la palabra “no”? Nosotros entendemos el NO, ¿por qué la mente no lo entiende? Es fácil, como nuestro cerebro solo piensa en imágenes cuando utilizamos una expresión en la que se encuentra la palabra “no”, lo único que conseguimos es dibujar en la mente aquello que pretendemos negar. Al traducir el cerebro todo en imágenes, solo se enfoca en la parte positiva de la expresión.

 

Si deseas haz este ejercicio: Imagina un árbol, verde, frondoso. Ahora, no quiero que veas una manzana roja colgando de él. No veas ninguna manzana roja. ¡Haz un esfuerzo no veas una manzana roja en el árbol! ¿Qué pasó? Pues, que estoy segura que viste una manzana roja.

 

Con los niños se aprecia fácilmente este punto, porque tendemos a utilizar con ellos a menudo la palabra NO. “No grites”, no corras, no toques el enchufe, no des portazos. etc.

 

Cuando le dices a un niño “no debes gritar”, su mente solo entiende el “debes gritar”. Eso te explica porque la mayoría de los niños tienden a hacer o repetir lo que les dijimos que no hicieran. Es que en realidad, su mente solo capta la parte afirmativa de la orden. En lugar de decir “no corras dentro de la casa”, puedes decirle al niño: “quiero que camines despacio cuando estás dentro de la casa”, el cerebro del niño formará rápidamente la imagen de caminar lento.

 

De manera que en nuestra práctica mental de algo que deseamos realizar, no utilicemos el “NO”, porque lo único que lograremos es justamente lo que queremos evitar. Cuando vas a una entrevista de trabajo o a un examen, en lugar de decir “ojalá no me ponga nervioso”, di “me siento calmado y seguro”.

 

No permitas que tu diálogo interno se convierta en un obstáculo en tu camino. Cuando fijes metas, deseos, aspiraciones, evita la palabra NO. Procura utilizar los términos y palabras que dibujen las imágenes de los resultados que quieres lograr. Recuerda que atraemos lo que podemos visualizar y el no, no puedes visualizarlo. No quiero sufrir se visualiza con sufrimiento y sufrimiento no es lo que quieres, entonces, visualiza felicidad, alegría. Cuando alguna cosa no te hace feliz, o mejor dicho sufres por ello, no te enfoques más en ella, visualiza lo que te hace feliz.

 

Fuente: http://majemajestadasuspies.blogspot.com/

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