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LIDERAZGO



CÓMO CREAR UNA CULTURA DE INNOVACIÓN

 

 

John C. Maxwell

 

Hace unos pocos años, un mecánico argentino llamado Jorge Odón vió un video en YouTube que mostraba cómo extraer un corcho de una botella de vino insertando una bolsa de plástico, inflando para rodear el corcho y luego sacarlo. Él y un amigo lo probaron durante la cena. ¡Funcionó!

 

Para la mayoría de nosotros ese truco de salón sería bueno para reírnos. Pero Odón se despertó al día siguiente y se le prendió la lamparita. Él teorizó que el mismo método utilizado para la extracción de corchos de vino, podría aplicarse a la extracción de bebés con dificultades. Odón desarrolló un prototipo y lo compartió con un obstetra que le animó a seguir la investigación y el desarrollo. Hoy en día, el “dispositivo Odón” es considerado el desarrollo más revolucionario de la obstetricia en el siglo pasado, un salvavidas de bajo costo en los países en desarrollo y un medio para reducir los nacimientos por cesárea en los desarrollados.

 

La historia de Odón es un recordatorio de la importancia de la innovación. Si un mecánico sin antecedentes médicos puede transformar la obstetricia, entonces cada uno de nosotros es capaz de cambiar el mundo de alguna manera. Como líderes podemos animar a nuestros equipos a encontrar sus “odones” interiores estableciendo un entorno que valore y premie la innovación.

 

Consideremos cómo desafiar el statu quo, crear una cultura de creatividad y desarrollar un lugar de trabajo ágil y adaptable al cambio.

 

 

 

Para crear una cultura de la innovación

 

 

Crear modelos.

 

“La innovación distingue entre un líder y un seguidor”, dijo Steve Jobs. El tiene razón. Los líderes deben actuar con rapidez y decisión sobre las oportunidades. Sus decisiones deben reflejar dónde van sus negocios, no donde están hoy. Si desea ver la creatividad en su equipo, necesita demostrar una mentalidad de futuro.

 

 

Fomentar lo positivo del fracaso.

 

El fracaso es una parte crítica del éxito. Mis mejores ideas rara vez son las más nuevas, y mis primeros intentos en algo importante, suelen ser miserables. Pero eso no me impide intentarlo. Mi éxito ha sido el resultado de muchos intentos frustados que finalmente resultaron en un triunfo. Elogie la resolución creativa de problemas, incluso cuando el resultado final no es exactamente lo que usted esperaba.

 

 

Abrazar la opción de pensar.

 

Las personas creativas se sienten cómodas con el cambio y el riesgo. Las grandes ideas nacen de la incertidumbre. Quiero decir: mira a Odón. Su propia esposa al principio le dijo: ¡Estás loco! Pero los innovadores como Odón buscan opciones, no importa las dificultades que se presenten. Esas son las personas que quiero en mi equipo.

 

 

Insistir en la solución: “pensar”.

 

Casi nada me molesta más que una persona que se queja sin pensar en una solución. Entrené a mi gente hace mucho tiempo para traer tres soluciones para cada problema que identifican. Esto no sólo minimizó los problemas que se encuentran en mi escritorio, sino que también dio a los miembros del equipo la propiedad de enfrentar los desafíos.

 

 

Aprovechar el poder de las nuevas perspectivas.

 

Una de las mejores maneras de mantenerse innovador y flexible es aprovechar al máximo las perspectivas de los nuevos miembros del equipo. Mantenga los ojos atentos alrededor de usted y escuche las observaciones. Usted puede quedar sorprendido por lo mucho que traen a la mesa.

 

 

Celebrar las buenas ideas.

 

A menudo digo que una gran idea es simplemente la combinación de muchas buenas ideas. Eso quita a cualquier individuo la carga de tener la propuesta “perfecta”. Celebrar las buenas ideas, reconocer a las personas que traen adelante, y usted se encontrará con un suministro interminable de sugerencias de vanguardia.

 

***

 

Cuando me enteré de Jorge Odón, descubrí que su dispositivo de parto no era su primera invención, ya tenía ocho patentes mecánicas. Le dijo a los entrevistadores que con frecuencia se despierta con soluciones a los problemas que tenía en su mente antes de ir a la cama.

 

“El capital no es tan importante en los negocios”, dijo el industrial estadounidense Harvey Firestone. “La experiencia no es tan importante… Lo importante son las ideas. Si tienes ideas, tienes el activo principal que necesitas, y no hay ningún límite a lo que puedes hacer con tu negocio y tu vida “.

 

Si usted no tiene un “equipo preparado para pensar” en su organización, ahora puede ser el momento de considerar la contratación de uno. Si esto no ha sido un área de enfoque para usted, tengo buenas noticias: El pensamiento innovador es una habilidad que se puede aprender y desarrollar. Estoy seguro de que cuando usted invierte en grandes personas y grandes ideas, estos momentos creatividad se convertirán en una parte regular y rentable de su negocio.

 

Fuente: https://elprofejose.com

LA MOTIVACIÓN EN EL LIDERAZGO

 

 

John C. Maxwell

 

Los siguientes puntos son importantes para recordar sobre motivar o desmotivar a las personas. Léalos cuidadosamente e incorpórelos a su liderazgo.

 

Lo que Motiva a las Personas:

 

Contribuciones significativas. La gente quiere pertenecer a un grupo o seguir una causa que tenga un impacto duradero.

 

Participación en la meta. La gente apoya lo que ellos han creado. Permita que las personas puedan dar sus puntos de vista y que se esfuercen para llegar a la meta.

 

Insatisfacción positiva. La insatisfacción puede inspirar el cambio o crear un espíritu crítico.

 

La clave es dirigir esa insatisfacción hacia un cambio positivo y eficaz.

 

Lo que Desmotiva a las Personas:

 

Crítica. ¡La crítica pública hiere! Manténgase alerta y sea sensible a los sentimientos de los demás.

 

Manipulación. La manipulación destruye los muros de la confianza en una relación. La honestidad y la transparencia producen mejores resultados que las tácticas astutas de maniobra.

 

Insensibilidad. Haga que las personas sean su prioridad. Aprenda a escuchar sin estar preocupado o con prisa. Que los demás sepan que usted se interesa por ellos.

 

Desalentar el crecimiento personal. Estimule a su personal para que se extienda y se desarrolle.

 

Deles oportunidades para que tengan éxito. No desaliente el crecimiento sólo porque se sienta amenazado por el éxito de los demás.

 

Como líder, la tendencia a motivar o a desmotivar es su elección. ¿Cuál es el estilo que lo caracteriza?

 

Piense en su estilo de liderazgo y ponga al menos dos de sus características que motivan a los demás.

 

Ahora ponga al menos dos de sus características que desmotivan a las personas.

 

¿De qué forma puede usted revertir esas características no motivadoras?

 

Estas preguntas le ayudarán a evaluarse más profundamente:

 

  1. Haga una lista de las cosas que otras personas hacen que lo desaniman al desempeñar su papel de liderazgo.
  2. Aunque los motivos sean los correctos, ¿tiene miedo de que alguien piense que usted no es sincero o que es egoísta?
  3. ¿Tiende usted a pasar por desapercibido a los desvalidos?
  4. ¿Tiende a guardar lo mejor de sí por temor a que no lo aprecien?

Directrices Prácticas:

 

Las siguientes directrices prácticas le ayudarán a aumentar su confianza en el liderazgo:

 

  1. En vez de mirar personas negativas e irracionales, mire en lo que pueden convertirse. Invierta tiempo en esas personas y ámelas.
  2. Mire los obstáculos como oportunidades para el triunfo. Su confianza en dirigir será ampliada al enfrentarse a los obstáculos.

Entierre a una persona en el valle Forge y tendrá a un George Washington. Críelo en absoluta pobreza y tendrá a un Abraham Lincoln. Atáquelo con una parálisis infantil y tendrá a un Franklin D. Roosevelt. Haga que nazca de raza negra en una sociedad llena de discriminación racial y tendrá a un Booker T. Washington, a una Marian Anderson, un George Washington Carver o a un Martin Luther King, Jr. Llámelo una persona de lento aprendizaje y retardado, degrádelo como alguien no susceptible a ser educado y tendrá a un Albert Einstein.

 

Recuerde…

 

Su actitud no está basada en donde vive o donde nació. Está basada en su libertad para escoger.

 

¡La actitud que usted tiene es la que usted escoge!

 

Fuente: http://www.liderazgoymercadeo.com/

INTELIGENCIA EMOCIONAL vs. INTELIGENCIA ESPIRITUAL

 

 

David Fischman

 

En los años 90, el concepto de la inteligencia emocional revolucionó la forma de percibir la capacidad de las personas para el trabajo. Hoy un nuevo concepto de inteligencia está emergiendo con fuerza, generando cambios aún más dramáticos: la inteligencia espiritual.

 

Sebastián fue el alumno más brillante del colegio, sacaba las mejores notas y conocía más de todos los temas. Sin embargo, logró un limitado éxito. Fue despedido varias veces por generar conflictos y obstaculizar el trabajo en equipo. Sebastián tenía un alto coeficiente de inteligencia racional pero le faltaba inteligencia emocional para lograr el “éxito en la vida”.

 

Hoy, numerosos estudios demuestran que la inteligencia racional no es suficiente. Se requiere, además, inteligencia emocional para salir adelante. Según Daniel Goleman, la inteligencia emocional es la capacidad de entender, de tomar conciencia y de manejar nuestras emociones y las de terceras personas. Sin embargo, eso no garantiza la felicidad.

 

Enrique es el CEO de una importante transnacional. Racionalmente, es muy inteligente, sabe trabajar en equipo, tiene empatía y mucho empuje, es tolerante y seguro de sí mismo. Sin embargo, no está contento con lo que hace; se siente vacío y que a su vida le falta sentido.  No entiende lo que le pasa porque sabe que tiene todo para sentirse bien: un extraordinario éxito profesional y material. Aparentemente, Enrique tiene inteligencia racional y emocional pero, quizás, le falte inteligencia espiritual para encontrar una mayor felicidad y sentido a la vida.

 

Hoy, el término inteligencia espiritual empieza a aparecer en los negocios. Gurús como Peter Senge, entre otros, lo mencionan en sus libros. Prestigiosas universidades americanas ofrecen cursos de pregrado y postgrado de liderazgo y espiritualidad y de inteligencia espiritual.

 

La inteligencia espiritual es similar a la inteligencia emocional pero llevada a un plano más profundo. Debemos ser conscientes de nuestras emociones, así como de nuestro espíritu.

 

Además de saber manejar nuestras emociones, debemos manejar nuestro espíritu en nuestra actividad diaria. Debemos entender y manejar las emociones de terceros, pero entendiendo que todos somos una pequeña parte de un todo.

 

Una esponja húmeda esparce frescura y gotas de agua por doquier. Pero cuando no se recarga con más agua, pierde su flexibilidad, frescura y atractivo. Los seres humanos somos como esponjas. Al nacer estamos cargados de nuestra agua espiritual, pero a medida que crecemos la olvidamos y, como la esponja, nos secamos y perdemos nuestra frescura. Aquellas personas con inteligencia espiritual son conscientes de que son más que cuerpo, mente y emociones. Estas personas permanentemente recargan sus esponjas en el agua del espíritu. Lo hacen orando con devoción, entrando en silencio, practicando Tai-chi, entre otras cosas, o simplemente ayudando al prójimo.

 

Inteligencia espiritual, además, implica traer nuestro espíritu a nuestra actividad en el trabajo. De nada sirve zambullirse en el agua espiritual y llegar al trabajo y ser un energúmeno.

 

Las personas con inteligencia espiritual incorporan a cada uno de sus actos las cualidades innatas del espíritu: compasión, amor, felicidad y paz.

 

Además, son personas desapegadas, es decir, capaces de vivir en paz al margen de las dificultades. Eso no significa que sean irresponsables; al contrario, al tener mayor tranquilidad toman mejores decisiones.

 

Finalmente, las personas con  inteligencia espiritual entienden y sienten que todos somos parte de un gran todo. Comprenden que hacer daño a otro es también hacerse daño a uno mismo y que ayudar nos da una felicidad profunda. En el plano espiritual todos estamos conectados.

 

Si las personas tuvieran más inteligencia espiritual se acabarían los conflictos laborales, los problemas interpersonales, la competencia interna.

 

Además, se serviría al cliente no por la función sino porque le nacería a las personas. En el mundo se acabaría la pobreza extrema, las guerras y reinaría la paz.

 

El camino de buscar la inteligencia espiritual es largo, poco emocionante y requiere mucha perseverancia. Pero es un camino que, además de hacernos más felices, nos permitirá ayudar a este mundo a mejorar.

 

Colaboración de Gino Winter

 

Fuente: http://www.effectusfischman.com/

HERRAMIENTAS PARA INFLUENCIAR

 

 

David Fischman

 

Piense en algo que le gustaría cambiar, ya sea en su empresa o consigo mismo,  relacionado con su familia o con su país. Hay tantas cosas que queremos cambiar… Sin embargo, generalmente solo usamos la persuasión verbal cuando intentamos influenciar. Cuando un empresario quiere que haya mejor servicio al cliente, trata de lograrlo dando un discurso persuasivo a sus colaboradores para que cambien. La persuasión verbal ayuda pero no es suficiente.

 

Los investigadores Patterson, Grenny, Maxfield, Mcmillan y Switzler, en su libro “Influencer”, demuestran que existen diversas fuentes de influencia para cambiar a las personas y a nosotros mismos, a los que llama “artefactos”. Cuando menciono a los “artefactos” me refiero al entorno, espacio, luz, sonido, ropa, signos, datos, procedimientos, herramientas, estructuras, entre otros.

 

El Doctor Brian Wansink realizó unas investigaciones de cómo “los artefactos” influyen sobre cuánto comemos. En las prisiones americanas ocurría algo muy extraño. Los reclusos, luego de 6 meses, engordaban 6 kilos en promedio. ¿Cómo alguien puede engordar comiendo la pésima comida que sirven en la cárcel? Por la ropa. En dichas prisiones, los presos vestían un mameluco suelto de color naranja, que hacía que los reclusos perdieran conciencia de la medida de su cintura. Al salir de prisión, se daban con la sorpresa de que no les cerraba el pantalón. Un artefacto, en este caso la ropa, influenció la conducta de esas personas.

 

Wansink desarrolló una serie de experimentos en supermercados, para saber cómo las personas eran influenciadas por signos. Al final de una góndola puso latas de sopa a precio de oferta y vio que muy pocos compraban. Luego le agregó al cartel: “Oferta limitada a 12 latas”. En ese momento se empezaron a vender las latas por docena. Las personas paraban y compraban docenas de latas, como si se fuera a acabar el producto. En este caso, las personas fueron influenciadas por “un artefacto”, un signo.

 

Tenía un problema con mi hijo, que me imagino es un problema de muchos padres. Cada vez que le daba permiso para jugar media hora de juegos electrónicos perdía la noción del tiempo. Intenté persuadirlo verbalmente, lo amenacé, pero nada me funcionaba. Finalmente arreglé el problema con un “timer” que timbra a la media hora. Logré influir sobre su conducta con un artefacto, una herramienta.

 

El gerente de una empresa que no trabajaba en equipo decidió cambiar la estructura organizacional y hacer equipos multifuncionales que reportaran a la gerencia general. En poco tiempo, aumentó el trabajo en equipo. Aquí se influenció a las personas con un artefacto: la estructura organizacional.

 

Otro gerente quería mejorar el clima organizacional en su empresa. Predicaba infructuosamente sobre el tema hasta que un día compartió los desastrosos resultados de la encuesta de clima laboral. Después de ver una data tan negativa, sus gerentes lo tomaron en serio y se pusieron a trabajar en el tema. Aquí el gerente influenció con un artefacto: la data.

 

En su próximo reto de influencia, pregúntese cómo puede usar “artefactos” para influenciar hacia el cambio que desea. Por ejemplo, una empresa preocupada de que sus empleados no trabajen hasta tarde, para que tengan un mejor balance entre el trabajo y familia, podría usar relojes a la vista para que la gente tome conciencia de la hora; o mensajes enviados por el servidor a cada usuario después de las 7 pm, indicando la hora; o música ambiental a partir de las 7 pm que la gente asocie con que ya tiene que irse a su casa, entre otras ideas.

 

No subestime el poder de “los artefactos” para influenciar, conviértalos en su aliado para lograr el cambio que desea.

 

Fuente: http://www.effectusfischman.com/

¿PERDISTE EL RUMBO? CUATRO CLAVES PARA ENCONTRARLO

 

 

Glenda Travieso

 

Recientemente conversaba con un amigo, a quien llamaré Pedro, el cual me decía que su vida laboral en el último año había dado un vuelco tremendo. Por las cosas que le estaban sucediendo, sentía que había perdido el norte y se cuestionaba si seguir haciendo lo mismo o cambiar profesionalmente de rumbo. Sin embargo, esto último tampoco le resultaba tan fácil, pues había hecho un par de intentos hasta ese momento sin obtener mucho avance. Pedro no lograba descubrir qué era lo que realmente le apasionaba y le hacía vibrar. Constantemente se preguntaba cuál era su propósito en la vida y si es que realmente todos tenemos uno.

 

Indagando un poco más en sus sentimientos, caímos en la cuenta de que él consideraba que tener una misión en la vida estaba asociado con algo místico, que tenía que ser algo trascendental, espiritualmente hablando. Pedro asociaba misión de vida con personajes como la Madre Teresa de Calcuta o Nelson Mandela, quienes pusieron su vida al servicio de la humanidad. O quizás con personas un poco menos públicas, pero que después de haber pasado por alguna experiencia dolorosa han hecho de estas una vía para su desarrollo espiritual y han puesto su aprendizaje al servicio de otros. Mi amigo no sentía que cumplía con ninguno de estos “requisitos”.

 

Creo que en estos tiempos que corren, en los que tanto se está hablando de conectarnos con nuestro propósito de vida, estoy segura de que más de uno se ve reflejado en la situación de Pedro. Sin embargo, a mi entender, conectarnos con nuestro propósito no se trata de hacer algo extraordinario, sino de descubrir nuestros dones y talentos naturales, esos que todos tenemos y cuya combinación nos hace ser únicos e irrepetibles, para convertirlos en los cimientos sobre los cuales edificamos nuestra vida.

 

 

 

A continuación comparto contigo las claves que le brindé a mi amigo y que le ayudaron a clarificar su mente y a enfrentar sus dudas.

 

1.- ¿Qué haces muy bien?

 

En lugar de enfocarte en tus debilidades, refuerza aquellos aspectos que te gustan de ti, aquello que sabes hacer, y piensa en tus supuestas debilidades como oportunidades de mejora. Piensa en ¿qué aspectos te hacen único? Quizás esa “debilidad” que tanto te perturba puedas convertirla en una gran fortaleza cuando descubras el modo de usarla a tu favor. También resulta más productivo y satisfactorio reconocer nuestras cualidades positivas y enfocarnos en ellas, que esforzarnos por destacar en un área que no es nuestro fuerte.

 

2.- ¿Cómo lo haces?

 

Constantemente estamos ejecutando una cantidad de tareas y obteniendo sencillos logros que involucran una cantidad de competencias de nuestra parte, sin embargo, la mayoría de las veces pasamos por alto este hecho, pues lo hacemos de manera casi automática. Al hacerte consciente de tus habilidades, puedes convertirlas en un pilar fundamental para el logro de tus deseos y por ende hacer que tu vida adquiera un propósito.

 

3.- ¿Qué te hace feliz como individuo?

 

En lugar de ser nosotros mismos, nos hemos transformado en la persona que creemos que “deberíamos ser”, ajustando nuestras expectativas de la vida según lo que se espera de nosotros en los roles que desempeñamos día a día: madre/padre, amigo, colega, jefe, hermano, hijo, etc. Dejamos muy poco espacio en nuestras vidas para conectarnos con las cosas que realmente nos gustan y emocionan. No obstante, tu propósito está directamente relacionado con lo que te gusta.

 

¿Te gusta leer, escribir, practicar algún deporte, cantar o pintar? O quizás ¿hacer negocios, vender, conversar, escuchar o cocinar? Cualquier cosa que te fascine hacer es una pista segura para que descubras tu propósito. Recordar qué te gustaba hacer cuando eras niño es también un buen principio para conectarte con tu misión de vida.

 

4.- Hagas lo que hagas, o para quien lo hagas, lo importante es que lo disfrutes

 

Para vivir tu propósito no tienes que ser el dueño de tu propia empresa, o crear un producto que revolucione a la humanidad como lo hicieron Steve Jobs o Mark Zuckerberg. Lo importante es que la actividad que desempeñes te motive lo suficiente para que des lo mejor de ti y desarrolles tu verdadero potencial.

 

¡No todo es trabajo!

 

Puedes hacer lo que te apasiona en otros ámbitos de tu vida, si te gusta cocinar, disfruta haciéndolo para tus familiares y amigos. Si sientes placer creando con tus manos, haz cosas para tu casa o para regalar a los amigos. Lo importante es que hagas aquello que te enriquece como individuo y te convierte en un mejor ser humano. Permitiendo así que tu verdadero Ser se manifieste. Esto no solo te beneficia a ti, sino que la armonía que experimentas en tu vida la extiendes hacia todo y todos los que te rodean. Así no solo pones tus talentos a tu servicio, sino también al de la humanidad.

 

Fuente: http://www.inspirulina.com/

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