10
October
2010

¿ERES UN EMPRENDEDOR O UN EMPLEADO?0

Kim Kiyosaki

Recientemente acepté la invitación a comer de un emprendedor nato. Comenzó su carrera en las ventas a los nueve años y sigue empuñando la espada del emprendedor ya bien entrado en los 80.

Me buscó porque se enfrentaba a un dilema: él y su esposa estaban creando un banco orientado y administrado por mujeres. Buscaban una directora ejecutiva con experiencia que hubiera pasado buena parte de su carrera profesional en el mundo bancario. Pero también necesitaban que su candidata tuviera un espíritu emprendedor.

Eso es un problema, porque el gremio de los banqueros está inmerso en una visión burocrática. En ese sistema, si quieres avanzar tienes que asumir el código institucional. Y en los ambientes empresariales con los que he tenido contacto, el espíritu emprendedor –si acaso existe– suele ser aplastado por la maquinaria corporativa, tarde o temprano.

Además, por lo general un emprendedor construye su negocio inspirado en su pasión para hacer del mundo un mejor lugar según su propia visión, pues detecta problemas que necesitan arreglo y crea soluciones. En cambio, con los trabajadores corporativos su primera motivación es el dinero.

La gran diferencia entre estos empleados (desde el directivo hasta el conserje de la compañía) y el emprendedor es la manera en que piensan. De acuerdo con mi experiencia, los valores más importantes en la mente de un empleado son:

1. Si trabajo, espero recibir un pago.

2. Si hago un muy buen trabajo, espero tener un ascenso.

3. Si uno va “más allá”, es recompensado. Si uno va “demasiado lejos”, no.

El emprendedor en cambio sabe que sin importar qué tan duro trabaje, podría no obtener un pago. La razón principal por la que recibe un pago es por los resultados. Y a menudo va “demasiado lejos” con tal de obtenerlo. En mi opinión, un emprendedor exitoso es la personificación de estos tres rasgos:

1. Tiene un propósito o una misión.

2. Lo importante son los resultados. Todo lo demás es sólo palabrería.

3. Aprende constantemente y siempre busca respuestas diferentes y nuevos retos.

Ninguna de las dos ideologías es buena o mala; simplemente son diferentes. La cuestión es, sin importar si eres un empleado o un emprendedor, ¿cuál visión y forma de pensar que te darán los mejores dividendos cuando se trata de invertir?

Si trasladas tu mentalidad de empleado al mundo de las inversiones, seguramente decidirás que es mejor entregarle tu dinero a alguien para que lo maneje por ti. De ser así, es probable que obtengas algunas ganancias, pero esta estrategia no te proporcionará independencia económica.

Para ser un inversionista exitoso y obtener dividendos mayores, debes hacer más de lo que hacen las personas promedio. Tienes que pensar diferente y esto requiere adoptar una visión más emprendedora, donde luches por una meta, busques nuevos retos y mantengas en mente que los resultados son lo que realmente importan.

Fuente: http://www.soyentrepreneur.com

8
July
2010

LAS 21 LEYES IRREFUTABLES DEL LIDERAZGO0

John C. Maxwell

1. La ley del tope – La capacidad de éxito y eficiencia de una persona nunca podrá ser superior a su capacidad de liderazgo. Cuando Steve Wozniak y Steve Jobs empezaron Apple, el primero era el verdadero cerebro, pero sólo alguien con el liderazgo de Jobs fue capaz de llevar a Apple al éxito por dos veces, según el autor.

2. La ley de la influencia – El liderazgo no lo da el poder, sino la credibilidad y la capacidad de influir en la gente. La madre Teresa de Calcuta no tenía ningún título, y sin embargo era escuchada y respetada por todos.

3. La ley del proceso (o de la constancia) – El liderazgo se desarrolla a diario, no llega de la noche a la mañana. Theodore Roosevelt era de pequeño un jóven débil, enfermizo y tímido. Tras muchos años de perseverancia entrenando su cuerpo y su mente, y tras un largo camino de duro trabajo hasta la presidencia, se convirtió en uno de los líderes más notables que Estados Unidos ha tenido.

4. La ley de la navegación (o de la preparación) – Cualquiera puede gobernar un barco, pero se necesita un líder que marque la ruta. La preparación y la previsión son esenciales. Dice Jack Welch, antiguo CEO de General Electric y famoso gurú de la estrategia “Un buen líder se mantiene orientado. Controlar el rumbo es mejor que ser controlado por éste”.

5. La ley de la adición (o del compromiso) – Los líderes aportan su valía por medio del servicio a los demás. Un líder debe dar ejemplo y preocuparse por el bien de la empresa y de los empleados tanto como de sí mismo. Añado un ejemplo de cosecha propia: El presidente de City National Bank repartió su bonus de 60 millones de dólares entre 399 empleados y 72 antiguos empleados. El protagonista, Leonard Abess lo explicaba así: “Conozco a algunas de estas personas desde que tenía siete años. No me sentía bien llevándome yo solo el dinero. Todas esas personas han permanecido conmigo a cambio de ninguna promesa y siempre pensé que algún día les sorprendería”.

6. La ley del terreno firme (o de la confianza) – La confianza es el fundamento del liderazgo, y es lo que mantiene una organización unida. Un líder debe siempre transmitir confianza. El general norteamericano Schwarzkopf señalaba que “el liderazgo es una potente combinación de carácter y estrategia, pero si debe prescindir de uno de los dos prescinda de la estrategia.”

7. La ley del respeto – Por naturaleza, la gente sigue a los líderes más fuertes.Michael Jordan se mostró firme en su deseo de jugar para un sólo entrenador: Phil Jackson, según Jordan el mejor. Un líder como Jordan quiere otro líder fuerte, según Maxwell.

8. La ley de la intuición – Los líderes evalúan las cosas con pasión de liderazgo. Cuando al general  Schwarzkopf le ofrecieron el Primer Batallón de Sexta Infantería, uno de los peor reputados de los Estados Unidos de América, su moral era baja y su disciplina y capacidad en el campo era casi nula. El general hizo de su batallón uno de los mejores del ejército norteamericano.

Steve Jobs se encontró una situación similar cuando le volvieron a poner al frente de Apple, que sufría un estado financiero muy complicado. Cuando llegó, despidió a toda la junta excepto a dos de ellos y organizó una nueva junta. Despidió a la agencia de publicidad y puso a tres firmas a competir por su cuenta.  Volvió a los fundamentos empresariales de Apple, enfocando sus productos en la diferenciación,  y prescindiendo de aquellas áreas de negocio que no eran esenciales. Pero también hizo lo impensable: aliarse con su mayor rival, Bill Gates, para triunfar.

Un auténtico líder es capaz de interpretar el contexto para tomar decisiones resolutivas.

9. La ley del magnetismo – En un círculo profesional o personal se atrae a quien es como uno mismo.  Los mejores atraen a los mejores. Otro ejemplo de cosecha propia, a las pocas semanas de llegar a la presidencia, Obama recibió más de 300.000 currículums para trabajar con él. Bush sólo recibió 44.000 durante su mandato.

10. La ley de la conexión – Los líderes han de llegar al corazón antes de pedir la mano. Antes del 11 de Septiembre, los sondeos daban unos pésimos resultados de popularidad a George W. Bush. Tras los atentados, el entonces presidente, estuvo todo el tiempo cerca de las víctimas y mostró su cercanía a la gente. Estuvo inspeccionando el terreno y apoyando a los bomberos, uniendo al país e incluso a la oposición en torno suyo. Años después, cuando el huracán Katrina destruyó Nueva Orleans, Bush estuvo simplemente desaparecido. No es que su gestión fuera buena o mala,  sino que se mostró distante y no consiguió conectar con su pueblo. Por ello la confianza del país en él quedó muy mermada.

11. La ley del círculo íntimo – El potencial de un líder lo determinan quienes están más cerca de él. De nuevo podemos recurrir a Obama. No sólo es un gran líder, sino que también se ha rodeado de lo que muchos llaman el “Dream Team americano“, asesorándose por el hombre más rico del mundo, Warren Buffet e integrando a antiguos rivales de su partido como Joe Biden y Hillary Clinton.

12. La ley del otorgamiento del poder – Sólo los líderes firmes otorgan poder a otros. No hay que dejar de potenciar el talento de otros, miedo a perder el poder. Según Maxwell, el heredero de Henry Ford se rodeó de un equipo con gran talento. Cuando su equipo reflotó la Ford que se hallaba en serias pérdidas, en lugar de apoyarlo, enfrentó a sus integrantes entre sí para evitar que lo eclipsaran. Así Ford, viviendo más de su apellido que de su talento, no fue capaz de arrebatar a General Motors el liderazgo mundial en automoción. Lee Iacocca, director de Chrysler y uno de los genios del marketing señalaba que “Henry Ford tenía el mal hábito de deshacerse de los líderes fuertes”.

13. La ley de la imagen (o de la coherencia) – La gente hace lo que ve, o lo que es lo mismo, hay que predicar con el ejemplo. Un buen ejemplo es el que me contó mi amigo José López.: los generales George S. Patton y Erwin Rommel fueron dos de los mejores estrategas del siglo XX , y tenían una cosa en común, ambos actuaban con gran valor (y temeridad) dando órdenes en primera línea de combate. Él luchar hombro con hombro con sus hombres, subía la moral del ejército y hacía que todos les mostraran una lealtad inquebrantable.

14. La ley del apoyo – La gente apoya al líder, luego al ideal. Ghandi fue capaz de unir a todo su país para luchar por la igualdad con su doctrina de la no violencia. La gente seguía fiel e incondicionalmente a Gandhi, incluso por encima de sus ideas, según el autor.

15. La ley de la victoria (o de la determinación) – Los líderes siempre encuentran la forma de que gane el equipo. Churchill luchó contra el nazismo incluso desde antes de la Segunda Guerra Mundial. Cuando todo parecía perdido, Churchill siguió luchando, aunque para ello tuvo que hacer cosas que no le gustaron como aliarse con Stalin.

16. La ley del gran impulso – El empuje es el mejor amigo de un líder. Hay que inspirar, motivar  y crear entusiasmo, pero para transmitir algo hay que sentirlo verdaderamente. Muchos equipos de deporte encadenan rachas muy negativas de resultados. Sin embargo un líder con empuje es capaz de cambiar una dinámica negativa en otra positiva, llevando el equipo al éxito.

En 1986 Steve Jobs compró a George Lucas por cinco millones de dólares la compañía de animación Pixar. La compañía pionera en animación digital tardó en coger impulso hasta que nueve años después, recaudó nada menos que 554 millones de dólares con la película Toy Story.

17. La ley de las prioridades – La actividad no aporta necesariamente el logro. Según Maxwell, cuando estamos ocupados a veces pensamos que vamos hacia algún lugar. Sin embargo cuando hay problemas, mucha gente se dedica a apagar fuegos y poner parches en lugar de enfocarse en la raíz del problema. Priorizar es básico en todos los niveles del liderazgo.

18. La ley del sacrificio – El liderazgo es muchas veces envidiado, pero el buen liderazgo requiere sacrificio, un líder debe ceder para ascender. Lo que en economía se denomina “coste de oportunidad”, en algunas ocasiones requiere incluso renunciar a una parte importante de la vida personal. Un líder que abusa de un grupo u organización en provecho propio, no es tal.

19. La ley del momento oportuno – El momento es esencial: la misma decisión o acción o discurso en momentos diferentes puede ser la diferencia entre un gran éxito o un estrepitoso fracaso.

En la Guerra de Secesión norteamericana, el general confederado Robert Lee tuvo un momentum excelente; sus hombres estaban con la moral alta y bien posicionados. Lee tenía la posibilidad de atacar las tropas unionistas y quebrantarlas. Tras varios días de esperar el momento más oportuno le informaron que el ejército enemigo ya había abandonado su posición, frustrando la estrategia de Lee.

20. La ley del crecimiento explosivo – Para aportar crecimiento, hay que hacer seguidores; para multiplicarse, hay que formar líderes. Ésta ley puede considerarse una extensión de la ley del tope o de la ley del círculo íntimo. Si el límite de tu éxito es tu liderazgo, tu límite se puede expandir casi indefinidamente si capacitas a otros grandes líderes que trabajen a tu lado. El personaje histórico de Jesús de Nazaret no sólo fue un gran líder. Se rodeó de los 12 apóstoles, que a su vez formaron a muchos otros para repartir por el mundo su mensaje.

21. La ley del legado – La valía de un líder se mide por su legado para la posteridad. Más importante que el legado que dejan los líderes, es saber que habrá una continuidad para el mismo, nadie debe ser indispensable en un grupo, la misión es más importante que el individuo. La madre Teresa de Calcuta murió, pero además de hacer grandes cosas en vida dejó un gran legado que continuará por generaciones.

Fuente: http://managersmagazine.com

11
May
2010

LIDERAR PARA DESPLEGAR EL POTENCIAL0

Dr. Mario Alonso Puig

Decía el filósofo norteamericano Emerson que la mayor desgracia de una persona era no haber  encontrado en toda su vida a nadie que le hubiera ayudado a alcanzar lo que realmente esa persona era capaz de lograr. Liderar es ayudar a desplegar, ayudar a aflorar aquello tan valioso que reside en cada uno de nosotros y que nuestra habitual ceguera no nos permite reconocer como consustancial a lo que realmente somos.

Hay al menos tres capas en nuestro ser. La más profunda corresponde a nuestra esencia, a aquello que en realidad somos, el lugar donde reside nuestro verdadero potencial. Por encima existe otra capa que hace referencia a aquello que tenemos miedo de ser. Finalmente, está la capa que refleja aquello que pretendemos ser, a fin de ocultar lo que creemos que somos y poder así ser aceptados por los demás. No sé por qué los seres humanos nos hemos desconectado tanto de nuestra verdadera esencia y vivimos tan atemorizados tratando de ocultar aquello que creemos que somos y que nos da miedo mostrar. Como decía el economista Adam Smith, el pez no sabe que está dentro del agua ni que existe otra realidad posible hasta que alguien le ayuda a salir de ella. Los líderes son los que nos ayudan a reconocer que para nosotros hay otra realidad posible cuando aquella en la que vivimos no nos da ni alegría, ni ilusión ni confianza.

Los líderes no con poca frecuencia se encuentran con el rechazo de aquellas personas que se resisten a ser ayudados, que prefieren ser espectadores antes que protagonistas porque les aterra lo que el líder les ofrece, que no es un cambio, sino una completa transformación. En un cambio sabemos lo que perdemos, pero desconocemos lo que podemos llegar a ganar. Sólo cuando se transforma la idea y la imagen que tenemos de nosotros mismos, también se transforma lo que decimos, lo que pensamos y lo que hacemos y, por consiguiente, aquello que logramos.

Un líder es ante todo un ser humano al que de verdad le importan las personas y que desea servirles para que desplieguen su auténtico potencial. Esa generosidad tan sorprendente, convertida en una actitud de servicio tan plena no sería posible si el líder no se olvidara un poco de sí mismo y pensara en los demás. Cuidémonos mucho de aquellos que se proclaman líderes y que no buscan servir a las personas sino servirse de ellas. Cuidémonos también de aquellas personas que desean tener a su lado no a otros líderes libres para volar, sino seguidores prestos a adular. Estas personas pueden tener espléndidas cualidades, no lo dudo, lo que sí dudo es que estén ejerciendo lo que aquí estamos considerando como liderazgo.

Los líderes que nos ayudan a desplegar la realidad de lo que somos tienen la humildad de reconocer que también existe valor y sabiduría fuera de ellos y por eso escuchan a los demás con verdadero respeto e interés, sabiendo que ellos como líderes pueden enseñar y que también, y ante todo, necesitan aprender.

Resulta sorprendente lo que han logrado algunos líderes que han sido capaces de ayudar a que incluso personas que estaban cayendo en una espiral negativa y peligrosa, salieran de ahí y llevaran a cabo una vida ejemplar. Un auténtico líder, lejos de juzgar y mucho menos de prejuzgar, se dedica a observar para comprender, porque todos somos hijos de nuestra historia e incluso algunos actúan como si fueran esclavos de ella. La compasión es conectar con el sufrimiento de los demás. Un líder compasivo no es un líder blando, sino alguien que tiene el compromiso y la determinación necesarias para buscar esos aguijones que todos tenemos en mayor o menor grado clavados y que nos envenenan cada día. Es cuando se localizan estos aguijones cuando aparece la opción de que puedan ser extraídos. Todos podemos entrenarnos para desplegar en nosotros nuestro propio liderazgo porque, al fin y al cabo, el mensaje que más va a inspirar a los demás no es lo que decimos, sino lo que somos. Al final, nuestra vida se convierte en nuestro más poderoso mensaje. Y ¿qué más hermoso mensaje que aquel que ayude a otro ser humano a reconocer su enorme valor y a desplegar su increíble potencial?

Fuente: http://www.marioalonsopuig.com