2
December
2011
Marion Licchiello-Lenz
¿Es usted el tipo de persona que siempre dice sí? ¡He aprendido que es muy importante aprender a decir no! Está bien. Todavía le caeremos bien a la gente; hasta pudieran respetarnos más porque saben que estamos siendo auténticos.
No estoy diciendo que le digamos no a alguien que realmente necesita nuestra ayuda. Hablo de declinar esa reunión a la que realmente no queremos asistir ó aquella fiesta de cumpleaños de la que no queremos participar porque es el mismo fin de semana de una fiesta de tu hermana o las eliminatorias de tu deporte.
Pensemos por un momento cómo nos sentimos cuando decimos sí a algo que realmente no queremos hacer. Si son como una vez yo fui, no podemos dormir de noche y pensamos en ello demasiado… pesa en nuestra mente. Intentamos hallar la salida. Comenzamos a pensar: “Bueno no es tan malo, le hará a él (ella) feliz”. “Tal vez me divierta”. “Tal vez no me aburra”. Sea lo que sea no estemos diciendo a nosotros mismos, si realmente quisiéramos ir, no tendríamos todos esos pensamientos.
Así que, ¿por qué no simplemente decir no desde el comienzo? Tal vez por el sentimiento de culpa. Estoy aquí para decirles que tenemos que dejar la culpa en el pasado. El pasado no fue diseñado para ser parte del presente.
Tal vez sintamos que si no nos presentamos en la reunión (que de paso no es obligatoria) no le vamos a caer bien al jefe ó que nuestros compañeros no nos respetarán. Necesitamos hacer lo que es correcto para nosotros. Por supuesto que tenemos obligaciones reales que cumplir en la vida pero no tenemos que hacer todo lo que los demás quieren que hagamos. ¿Siente como si pudiera respirar mejor tan sólo por oír eso?
Quizás sentimos que nuestra hija no nos llamará más si no le damos dinero cada vez que llama y la pide, aunque esa sea la única vez que lo hace.
Tal vez sintamos que nuestro hijo no se comunicará con nosotros tanto si no escuchamos su lamentación por horas y horas, sobre lo mismo, una y otra vez.
Tal vez sintamos como si nuestra madre, padre o hermanos no nos amarán tanto si no hacemos por todo lo que nos pidan o asistamos a todos sus eventos.
Si estas personas son nuestros verdaderos amigos, familiares o un buen jefe, nos amaran de igual manera sin importar qué digamos. La gente nos trata de la manera en que les enseñamos a hacerlo y si somos el tipo de persona que siempre dice sí, entonces eso es lo que ellos esperan.
¡Aprendí que podemos decir que no!
Hagamos lo que creemos correcto; seamos auténticos. Si no nos gusta cierto tipo de música, no vayamos a ese concierto. No me malinterpreten. No estoy diciendo que no transemos si alguien hace algo que nos gusta y queremos reciprocar. Algunas relaciones necesitan que transemos. Lo único que digo es que no digamos sí a todo.
¿Les compramos galletas de Niñas Guías a las hijas de todos sus amigos? ¿Les compramos barras de chocolate a cada Niño Explorador que conocemos? Está bien si realmente las queremos y podemos pagarlas pero, ¿las compramos sólo por obligación? Eso es lo que quiero decir.
Aprendamos a decir no; ¡está bien! Si un amigo se nos acerca y nos dice: “Necesito $100 hasta el viernes”. ¿Se los damos aunque vayamos a estar cortos de efectivo y sin saber cómo vamos a llegar hasta la próxima semana, con tus recibos atrasados? Estoy aquí para decirles que no tenemos que hacerlo. ¡Está bien decir no!
Fuente: http://www.renuevodeplenitud.com
Posted: CRECIMIENTO PERSONAL
29
November
2011
En nuestra sociedad hay muchas palabras, dichos o frases que se han vuelto tan populares que ni siquiera nos interesa saber de donde vinieron o quien se las inventó. Muchos dichos son verdadera sabiduría, otras experiencias propias que se incorporaron al léxico, incluso palabras que ni siquiera sabemos cómo llegaron a formar parte de nuestro hablar diario, pero ahí están. “Chendo”, por ejemplo, en mi ciudad es tan usada por toda una generación, que se podría decir que todos saben que significa aunque nadie sabe de dónde vino. Es la forma más común de expresar que lo dicho es una ocurrencia, una pequeña burla, algo que no es verdad sino que fue dicho en broma.
Entre esas cosas que uno escucha y que simplemente repite, sin siquiera saber si es verdad o no, está la famosa frase de “Tienes memoria de elefante” supongo que la persona que por primera vez lo dijo, había realizado un estudio exhaustivo de aquello, hizo experimentos, ensayos, pruebas, todas con resultados que le sorprendieron al ver cuán vasta puede ser la memoria de un elefante, o quizá simplemente era la persona que cuidaba de un paquidermo en el circo.
Es que la historia de los elefantes en los antiguos circos en donde se exhibían animales comienza a una corta edad. Cuando aun es un pequeño se le enseña muchas trucos circenses, luego mientras crecen y llegan a la edad adulta repiten una y otra vez el truco que aprendieron de pequeños, por eso se dice que los elefantes tienen buena memoria. Tienen tan buena memoria que cuando los pequeños elefantes eran llevados al circo o nacían en uno, le colocaban una cadena a una de sus patas y en el otro extremo estaba una estaca que procedían a clavar en el piso, de este modo cuando el pequeño quería escapar, no podía mover la pata hasta donde la cadena alcanzaba, aunque tirase una y otra vez no podía sacar la estaca, después de un tiempo se cansaba de intentarlo, porque sabía que no había manera de escapar. Cuando el elefante pasa a ser adulto llega a pesar en promedio entre 4 y 7 toneladas, es decir que la cadena que lo ata en la pata y que está clavada en la tierra ni siquiera le haría cosquillas si él quisiera salir corriendo. Sin embargo en su memoria queda la historia que lo intento tantas veces cuando era un elefantito, que ahora ya no quiere intentarlo porque tiene miedo de una vez más frustrarse al saber que no hay como escapar y ser libre. En otras palabras en su memoria está grabado aquello de “no hay como” salir, así lo intentes una y otra vez. El elefante puede tener buena memoria pero poco razonamiento, ya que de un tirón pequeño, con la fuerza que tiene sería fácil para él romper esas cadenas y vivir su sueño de ser libre. Es interesante que los elefantes en los antiguos circos fueran usados para transportar y empujar carrocerías muy grandes y pesadas, pero eran atados con una pequeña cadena.
Muchos de nosotros vivimos como nuestro amigo el elefante, con una gran memoria pero con poco razonamiento. Lo curioso de esto es que nos gusta, nos agrada estar atado a una cuerda, a una cadena del pasado, es como si eso nos mantuviera vivos. Nuestro pasado en muchos casos hace que nuestros sueños solo sean eso, sueños, cada vez que intentamos hacerlos realidad, regresan a nuestra vida las veces que la cadena no nos dejaba correr libremente y mejor decimos “no se puede”, para no volver a frustrarnos. A muchos nos deben haber dicho que somos inútiles, que en este país no hay como, que somos tontos, que somos feos, que no servimos para nada, que lo único que nos queda es trabajar y trabajar para comer. Así como el elefante que solo sirve para hacer trucos en el circo, le dan de comer y nada más. Tal vez muchos tienen una cadena algo más pesada en su memoria, es algo más que frases, actos que marcaron su historia; padres que los abandonaron, actos de violación física o sexual, trabajo duro y pesado aun cuando eran menores de edad o problemas económicos, no estoy diciendo que borremos la memoria y tampoco digo que sea sencillo, lo que quiero que entendamos es que mientras crecemos tenemos la oportunidad de quitarnos la cadena que el pasado puso en nosotros. Sí tal vez nos marcó la vida, tal vez quisiéramos regresar el tiempo para comenzar de nuevo, pero tal vez la cadena que nos ata para que nuestros sueños no se cumplan no sea tan pesada. Intentarlo una vez más y luego otra vez más, hasta que entendamos que Dios nos regala cada mañana una nueva oportunidad para salir a conquistar nuestros sueños y hacerlos realidad. Si el elefante pudiera darse cuenta que es tan hábil para hacer trucos únicos que nadie más puede hacer, si supiera que puede mover toneladas de peso con su fuerza, si entendiera que puede tener una manada para cuidar si tan solo utilizara toda esa fuerza y esa habilidad para liberarse de esa pequeña estaca de su pasado, disfrutaría de la libertad de hacer lo que él quisiera junto con quien él quisiera. No te detengas por tu pasado, déjalo ahí en el pasado, no lo puedes borrar, pero si te puedes deshacer de el. Toma la determinación de romper esa cadena para que tu futuro no dependa de tu pasado sino de tu presente. Tus sueños te esperan, pero si todavía crees que estás atado entonces seguirán en un futuro que nunca llegará, pero si te atreves a romper la estaca y salir corriendo llegarás hasta donde no te imaginas. Eres un gigante con muchos talentos, dones y fuerza, no dejes que una pequeña estaca te clave en un pasado infructuoso.
Colaboración de Gabriel Ferber León
Fuente: http://abriendoelalma.wordpress.com
Posted: CRECIMIENTO PERSONAL
19
November
2011
Camilo Cruz
Quizá uno de los hábitos más importantes para lograr el éxito, pero que se practica con menos frecuencia, es escribir los objetivos. Una persona debería tener sus metas personales, profesionales, sociales y financieras muy bien definidas. Los objetivos pueden clasificarse en función del tiempo que necesitamos para alcanzarlos. Así, podemos tener proyectos de corto, mediano y/o largo plazo.
El primer paso para alcanzar tus objetivos con éxito es definir hacia dónde vas. Este es el momento de determinar lo que deseas, lo que es realmente importante para ti. ¿Cuáles son tus sueños?¿Qué es aquello que verdaderamente anhelas conseguir?
Por absurdo que parezca, para muchas personas no existe más que un círculo vicioso en su vida, en una rutina que ofrece pocas variantes y que termina por apagar el fuego, la pasión y el entusiasmo con el que iniciaron sus vidas.
A la pregunta: ¿Por qué usted va a trabajar hoy? La gente contestó, en una encuesta realizada hace algunos años:
Porque necesito comer y pagar la renta.
Porque ¿qué me quedo haciendo en casa?
En un mundo que ofrece miles de oportunidades, más del 95% de las personas se levantarán mañana para ir a trabajar, para tener con qué comer y poder así seguir viviendo, para luego levantarse al día siguiente, ir de nuevo a su trabajo y continuar con ese círculo vicioso. El éxito personal comienza tomando un lápiz, un papel y tu decisión de escribir y elaborar un plan de acción, que no es más que el mapa que te conducirá por tu camino hacia la cumbre del éxito.
Invierte algunas horas en ello; el tiempo que emplees en realizar este ejercicio será la mejor inversión que hayas hecho en tu vida.
La primera lección en tu camino hacia el éxito, es descubrir hacia dónde vas. Esta es, sin lugar a dudas, la pregunta más importante que deberás hacerte. La respuesta debe ser clara y certera porque si no sabes hacia dónde vas ¿cómo desarrollarás un plan que te permita llegar allí?
Visualiza por un momento: ¿Dónde desearías encontrarte dentro de cinco o diez años y qué desearías estar haciendo? ¿Qué clase de trabajo estarás desempeñando? ¿En dónde vivirás?
¿Cómo será tu casa? ¿Qué clase de automóvil tendrás? ¿Qué clase de actividad recreativa desearás estar practicando? ¿Qué nueva habilidad anhelas adquirir? ¿En qué clase de actividades comunitarias quisieras participar? ¿A dónde añoras viajar? ¿Qué actividades desearías disfrutar en compañía de tu familia? A todo esto muchas personas las llaman metas, objetivos, aspiraciones, ilusiones, deseos; pero en el fondo son sinónimos de aquello que verdaderamente deseas alcanzar, y por las cuales estás dispuesto a trabajar.
Entonces:
Elabora una lista de todo aquello que deseas lograr a corto y largo plazo. Incluye tus sueños materiales, profesionales y espirituales.
Escribe cuáles te gustarían que fueran tus logros en veinte o treinta años.
Piensa que sólo tienes diez años de vida.
Escribe aquello que quisieras alcanzar en ese tiempo que es tuyo y cómo lo invertirías.
O simplemente escribe: “He aquí una lista de todo lo que quisiera lograr con mi vida si tuviera el dinero, el tiempo, el talento y el apoyo de mi familia de manera ilimitada”.
Tus sueños son la fuerza que motiva todas tus acciones; son la razón por la cual te levantas en la mañana y te vas a trabajar; son el combustible que mantiene ágil tu andar, te dan la energía y la disciplina para desarrollar los nuevos hábitos que necesitas adquirir para triunfar.
Infortunadamente sólo un pequeño número de personas se toman el tiempo para dar este paso y, como resultado, la mayoría de las personas admiten no tener una dirección clara en su vidas; de ahí el circulo sin fin en el que viven.
Revisa tus objetivos a nivel personal, profesional, familiar y no permitas que nada ni nadie entorpezca el plan de acción que te has forjado en la vida.
Comunícale a los tuyos la necesidad de caminar con ellos a tu lado para que te acompañen y te apoyen por el camino de la sabiduría, que únicamente llega a quienes saben qué es lo que desean en sus vidas; a aquellos que están dispuestos a pagar el precio por conseguir lo que quieren; a quienes tienen fe, coraje y persistencia y que, armados de estas virtudes, han salido en busca de sus sueños, y han adquirido la experiencia para usar este conocimiento y multiplicar el uso de su tiempo y de sus habilidades.
Fuente: http://huertaconsulting.com.mx
Posted: CRECIMIENTO PERSONAL