-
MI EXPERIENCIA NUDISTA
Luis Felipe Angell – Sofocleto Nunca olvidaré aquel fin de semana con Ingeborg, en un campamento nudista de Estocolmo… Andaba de paso por Suecia y vivía en una pensión de Sturegatan mientras me llegaban los documentos falsificados necesarios para entrar en Francia como inglés, cuando nos conocimos en la tina. Mejor dicho, yo estaba en la tina, sin más vestimenta que los anteojos, cuando entró Ingeborg con una bata de nylon que le traducía todo a cualquier idioma. En esa época todavía me quedaba una saldo de pudor, de manera que verla entrar y sumergirme fue todo uno. Pero ella me explicó que, debido al racionamiento…
-
LA ENTUNDADA
Adalberto Ortiz Cuando mi prima Numancia llegó a los 14 años, se la llevó la tunda, sin más ni más. La tunda es una bestia ignominiosa…La tunda es un aparecido… La tunda es el patica… La tunda es un fantasma…La tunda es un cuco…La tunda es el pata sola…La tunda es el ánima en pena de una viuda filicida…La tunda es inmunda…No se sabe a ciencia cierta…No se sabe… “Sea lo que fuere, la tunda gusta de llevarse a los niños selva adentro, transformándose previamente en figuras amables y queridas para ellos. Con engaños diversos los atrae hábilmente y los “entunda”…Esta es la palabra. No hay otra”…
-
LAS VUELTAS DEL TIEMPO
Iván Égüez Tragedias portátiles Sin haberlo pensado, un día se puso a trotar en el parque. Por el lado contrario venía una muchacha en short y buzo blancos, dorada como ese sol tras bastidores de las seis de la mañana. A la segunda vuelta quizá la vio más detenidamente y le pareció rauda y desopilante, desaprensiva como él, casi indiferente. Mientras corría sintió una rara emoción al saber que la iba a topar en la tercera vuelta; la vio pasar con un tranco más seguro y con la mirada perdida en el horizonte. En el nuevo encuentro le pareció un poquito excedida de peso, menos rápida pero…
-
LA HISTORIA FINAL DE PAPÁ
José Luis Garcés Parece que hubiese sido ayer que papá se levantó de su mecedora y se encaminaba al baño cuando algo lo frenó en seco. Viró a la izquierda y trató de agarrarse a la pared. Pero las uñas no lo sostuvieron y fue cayendo, desplomándose lentamente. Cuando mamá alcanzó a llegar donde él, lo encontró botando sangre por la nariz. Tenía los ojos entreabiertos. El golpe fue fuerte. En la cabeza. Mamá, con ese cuerpo tan grande que podía parecer una barquetona atollada, intentaba levantarlo. Por suerte, yo llegué en el instante preciso en que mamá empezaba a dar gritos. A llamar al vecino. A…
-
LOS BÁRBAROS
Pedro Ugarte Nosotros, los bárbaros, vivíamos en las montañas, en cuevas húmedas y oscuras, comiendo bayas, robando huevos de los nidos y apretándonos los unos contra los otros cuando la noche se hacía insufrible. Era cierto que, a veces, un trémolo sordo nos llamaba. Temerosos, descendíamos por el bosque hasta ver el camino que habían construido los hombres del poblado, y veíamos las caravanas, los ricos carruajes, los soldados de brillantes corazas. Y era tanto el odio y la envidia y la rabia, que precipitábamos sobre ellos gruesas piedras (eran nuestra única arma) y escapábamos antes de que nos alcanzaran sus dardos. A veces, en…