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LOS PROVINCIALES DEL LOCO
Hernán Casciari Según cuenta la historia, desde principios del siglo XX la ciudad de Tandil alardeaba con poseer al loco del pueblo más original de la provincia, hasta que en 1939 la ciudad de Chacabuco se queja ante la Gobernación Central, aduciendo que esa distinción debería realizarse por consenso. Así surgen los primeros «Juegos Bonaerenses de Excentricidad», conocidos popularmente como los Provinciales del Loco. La competición nace oficialmente en Mar del Plata, en 1942, y se desarrollará cada cuatro años en sedes rotativas, hasta el fatídico suceso de Cañuelas, del que la semana próxima se cumple un nuevo aniversario. El Diario La Nación informaba sobre la creación de esta fiesta…
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FACUNDO CABRAL Y LA COBARDÍA
Gino Winter Facundo Cabral es el desove… Alguien me dijo que cada quien es dueño de sus miedos y siempre me reí de los cobardes que pulularon a mi alrededor. Me burlé sàdicamente (confieso esa falta de elegancia). Yo pensaba, paranoicamente, que los cobardes me seguían y recién me doy cuenta de que no era así, lo que pasaba es que nací en un país en donde abundan. Están por todos lados —disfrazados de caballeritos snob— para pasar piola en una sociedad hipócrita, siempre tratando de no comprometerse, siempre tratando de que sea otro el que ponga el pecho, otro a quién echarle la culpa y así…
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COMELO
Mempo Giardinelli Roque camina, como todas las tardes al caer el sol, por las veredas del barrio. Recorre la avenida en sentido ascendente, atraviesa la plaza, trota en paralelo a los muros del Neuropsiquiátrico hasta las vías del ferrocarril donde se cruzan con la colectora de la autopista. Allí hace un giro y regresa, el mismo camino en sentido inverso. Tres kilómetros y medio de ida y otros tantos de vuelta. Así cada día. Muchas veces escuchó gritos, llantos, susurros, invocaciones y pedidos de auxilio desde adentro del Neuro, como todos llaman al enorme hospital amurallado que ocupa seis hectáreas arboladas, de pinos y eucaliptos cuyas copas…
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GAUSSIAN BLUR
Hernán Casciari Estoy en San José de Costa Rica y llueve. Acabo de pedir un café y abro la portátil. De repente aparezco etiquetado en una foto de Facebook y pienso que se trata de un error, porque a primera vista no me veo en la imagen. Es nomás un segundo, menos incluso de un segundo, hasta que entiendo. Me quedo mirando la foto con los ojos abiertos y sin pestañear; pasa un rato, después otro rato, y mi gesto sigue congelado. Me defiendo de la inminencia con la inmovilidad ridícula de las liebres, que se quedan quietas en el medio de la ruta cuando ven venir…
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EL BAGRECICO
Francisco Izquierdo Ríos Un viejo bagre, de barbas muy largas, decía con su voz ronca en el penumbroso remanso del riachuelito: «Yo conozco el mar. Cuando joven he viajado a él, y he vuelto». Y en el fondo de las aguas se movía de un lado a otro contoneándose orgullosamente. Los peces niños y jóvenes le miraban y escuchaban con admiración. «¡Ese viejo conoce el mar!». Tanto oírlo, un bagrecito se le acercó una noche de luna y le dijo: «Abuelo, yo también quiero conocer el mar». – Si, abuelo. – Bien, muchacho. Yo tenía tu edad cuando realicé la gran proeza. …