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ANTIPOEMA
Víctor Manuel San José «Erase una vez un poema sentado en una silla y una lámpara encendida que alumbraba para el pobre de la esquina, y un melón, un melón acongojado con problemas de conciencia colectiva. Selectiva!! era la vida en la oficina (dijo el jefe) porque aquí triunfa el más fuerte, ni el más alto, ni el más apto. Yo los capto al primer golpe de vista los distingo, ”esta no es vaca que interese” y es urgente estructurar, coordinar y almidonar los cerebros de la gente que progrese, como dije, esta oficina será campo del más fuerte. Nos miramos con los lentes la…
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DUELO
Siomara España Haré todos los duelos a esta muerte cortaré mis uñas mi cabello lo vestiré de negro, así como a mi cuerpo. Colgaré una manta en tu retrato. Iré dibujando espacios, esquinas de laberintos y bares. Con los ojos vendados, diagramados lapidados de salitre, emprendo los duelos pertinentes, hasta que liquide la hecatombe de la almohada, de la espalda, del derecho y del revés Porque cuando me recupere de los golpes contra puertas escaleras y ventanas, entregaré a Abraham, a Isaac, y a todos los profetas los sacos de ceniza donde guarde los duelos de esta muerte Fuente: http://www.puntodepartida.unam.mx/
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LA PIERNA
Solange Rodríguez Pappe Parece que la historia comenzó cuando la piel del muslo tomó un tono lechoso brillante, entonces los hijos consideraron, por primera vez, sacar a la madre del pueblo. Ella insistió en que estaría bien, que ya se le pasaría la enfermedad. Era persistente, no en vano había resistido instalada en el pedazo de monte donde vivía los partos, la neumonía, la bubónica, y se bastaba sola para poner en orden a todos en la casa, entre la friega de ropa, el horno de leña y la fuga de los perros. Desde la hacienda del costado los veíamos ir y venir: eran doce, como los…
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EL LADRÓN QUE ROBA CON LA CABEZA
Hernan Casciari Hoy saco del cajón otra de las entrevistas-cuento que solían aparecer en los diarios mercedinos la década pasada. Según lo imaginé en su día, el personaje elegido se llamaba Horacio, tenía alrededor de cuarenta y cinco años, varios apellidos (no porque fuese aristocrático, sino porque debía cambiarlos cada seis meses) y estuvo viviendo en Mercedes durante un par de meses, engañando a viejas de pueblo con sus particulares «cuentos del tío». En la época en que apareció el artículo, uno de estos estafadores de poca monta había intentado entrar en la casa de mi abuela Chola, aunque sin éxito, dado que mi abuela es…
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UN MARIDO SIN VOCACIÓN
Enrique Jardiel Poncela Un cuento que no tiene la letra e Un otoño -muchos años atrás-, cuando más olían las rosas y mayor sombra daban las acacias, un microbio muy conocido atacó, rudo y voraz, a Ramón Camomila: la furia matrimonial. -¡Hay un matrimonio próximo, pollos! -advirtió como saludo a su amigo Manolo Romagoso cuando subían juntos al Casino y toparon con los camaradas más íntimos. -¿Un matrimonio? -Un matrimonio, sí -corroboró Ramón. -¿Tuyo? -Mío. -¿Con una muchacha? -¡Claro! ¿Iba a anunciar mi boda con un cazador furtivo? -¿Y cuándo ocurrirá la cosa? -Lo ignoro. -¿Cómo? …