LITERATURA

ANTIPOEMA

 

 

Víctor Manuel San José

 

«Erase una vez un poema sentado en una silla

y una lámpara encendida que alumbraba para el pobre de la esquina,

y un melón, un melón acongojado con problemas de conciencia colectiva.

 

Selectiva!! era la vida en la oficina (dijo el jefe) porque aquí triunfa el más fuerte, ni el más alto, ni el más apto.

Yo los capto al primer golpe de vista los distingo, ”esta no es vaca que interese” y es urgente estructurar, coordinar y almidonar los cerebros de la gente que progrese, como dije, esta oficina será campo del más fuerte.

 

Nos miramos con los lentes la vista fija en el suelo y la peineta en el pelo, peineta que regalase el gerente por los años de servicio, tantos años, tantas peinetas que tienes.

 

Y debí tragarme el chicle porque al rato una sirena aterrizó en la azotea, me taparon y de blanco me llevaron en un carro manejado por dragones y las nubes de colores presagiaban una Mañana hermosa.

 

El médico amenazante, señaló con su dedo más despectivo y sentenció; pues se nos muere el imbécil que tragó cinco pesetas de chicle, se le pegaron las tripas y al abrirlo le encontramos calderilla en la barriga, bolígrafos, borradores y manías.

 

Ya sé que ha venido el jefe con su corona de flores y mi sombra se pasea por el patio con la vela encendida y con un lápiz.

Escribe sobre el cristal desconsolados poemas, plegarias a Santa Gema y agua fresca, que fresquita baja hoy el agua por la azotea.

Hoy son aguas descarriadas, aguas de mala ralea,agua que nunca bebieron, que no dejaron correr, agua, que no has de beber.»

 

Colaboración de José Luis Chabert

 

Fuente: http://alfredo-laplazadeldiamante.blogspot.com/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

+ 29 = 32