• LITERATURA

    ASNOS ESTÚPIDOS

        Isaac Asimov   Naron, de la longeva raza rigeliana, era el cuarto de su estirpe que llevaba los anales galácticos. Tenía en su poder el gran libro que contenía la lista de las numerosas razas de todas las galaxias que habían adquirido el don de la inteligencia, y el libro, mucho menor, en el que figuraban las que habían llegado a la madurez y poseían méritos para formar parte de la Federación Galáctica. En el primer libro habían tachado algunos nombres anotados con anterioridad: los de las razas que, por el motivo que fuere, habían fracasado. La mala fortuna, las deficiencias bioquímicas o biofísicas, la falta de adaptación…

  • LITERATURA

    EL QUE SIEMPRE DA LA RAZÓN

        Roberto Arlt   Hay un tipo de hombre que no tiene color definido, siempre le da a usted la razón, siempre sonríe, siempre está dispuesto a condolerse con su dolor y a sonreír con su alegría, y ni por broma contradice a nadie, ni tampoco habla mal de sus prójimos, y todos son buenos para él, y, aunque se le diga en la propia cara: “¡Usted es un hipócrita!” es imposible hacerle abandonar su estudiada posición de ecuanimidad.   Incluso cuando habla parece llenarse de satisfacción, y da palmaditas en las espaldas de los que escuchan como si quisiera hacerse perdonar la alegría con que los agasaja.  …

  • LITERATURA

    ROPA SUCIA

        Hernan Casciari   Ya de entrada caí mal parado. Vine al mundo justo el año en que todos éramos más pobres que de costumbre, cuando hasta los ricos y los catinga estaban también con hambre. A esa época después la iban a bautizar como el tiempo del quita y pon. Nací justo el año que el Gobierno mantuvo a la gente ocupada con el azadón para evitar los alborotos. Todos hacían trabajo inútil: los cabeza de familia, sus mujeres, y los hijos de ocho en adelante. Yo no hacía esos trabajos porque estaba recién nacido.   Mi papá y mis hermanos grandes, junto con otra mucha gente, salían…

  • LITERATURA

    EL ESTUPENDO MATRIMONIO DE ZABALITA

        Alejandro Carrión   Hacía unos diez o doce años que no veía a Zabalita. En ese largo tiempo, justo es decirlo, no habían acudido a mi memoria ni su nombre ni su figura. Pero cuando lo vi ese día, al otro lado de la Calle del Correo, lo reconocí enseguida. Ahí está Zabalita: no ha cambiado un ápice: está tal cual, sin que le pase un día. Su cara chata, que parece pegada a un cristal, con la nariz aplastada por la presión; su ropa negra sempiterna; sus pómulos salientes; su piel maquísima con redondas chapas en los carrillos; su cabello ensortijado…   en fin, todo su ser,…

  • LITERATURA

    UN GRAVE ERROR

        Stephen Crane «Historias de Nueva York»   Un italiano tenía un puesto de frutas en una esquina desde donde podía atraer a aquellos que bajaban de la estación elevada y a aquellos que pasaban por dos calles atestadas. El tendero se sentaba la mayor parte del día en un taburete que tenía colocado de manera estratégica. Había un chiquillo que vivía cerca, cinco plantas por encima, y que consideraba a aquel italiano como un ser tremendo. El niño había investigado el puesto de frutas. Lo había impresionado como pocas cosas que hubiese visto antes en sus viajes. Allí, dispuestos en asombrosas hileras, se encontraban todos los manjares del…