24
September
2008
Alberto Fernández H.
La mayoría de las personas asocia la abundancia con cosas como:
Tener una buena casa
No tener deudas
Un automóvil nuevo
Una promoción en el trabajo
Poder comer en cualquier restaurante que se te antoje, etc., etc.
Realmente esas cosas pueden tener relación con la abundancia pero no son la abundancia en sí mismas.
¿Has visto esas personas que parece que nunca tienen suficiente?
No importa cuanto dinero tengan en el banco…
No importa cuantas cosas bonitas se compren…
SIEMPRE QUIEREN UN POCO MAS
Lo que en sucede es que aunque tienen muchas cosas siempre tienen una sensación interna de escasez.
El miedo de perder esas cosas les genera inseguridad, preocupación y estrés.
Por eso aunque tengan suficiente dinero para vivir el resto de sus días, continúan trabajando 70 horas a la semana…
Por eso hay artistas millonarios que demandan a sus casas disqueras por que no promocionaron sus discos lo suficiente.
Esas personas - tan admiradas a veces - están muy lejos de la verdadera abundancia.
Pero, ¿qué es la abundancia entonces?
Simple: La abundancia es un SENTIMIENTO.
Así como lo oyes… la abundancia puede sentirse en el cuerpo.
Es esa sensación cálida de sentirse seguro(a) y protegido(a) sin importar lo que suceda en el futuro.
Sientes dentro de ti que si se cumplen tus sueños, pues ¡magnífico! y si no se cumplen sencillamente sigues trabajando y aprendiendo sin sentirte derrotado(a) o fracasado(o).
Cuando te sientes abundante no importan las carencias de tu situación actual porque tiendes a enfocarte en lo que ya tienes - inteligencia, salud, potencial, etc. -en lugar de centrarte en lo que te hace falta.
Esa es la verdadera abundancia.
Dedícate a cultivar ese sentimiento de calidez y gratitud dentro de ti y verás como las cosas que quieres comienzan a llegar a tu vida en forma natural cuando menos te lo esperas.
Lo mejor de todo es que puedes disfrutarlas sin aferrarte a ellas y sin miedo de perderlas.
Fuente: www.nuevos-networkers.com
VaterEin
REFLEXIONES
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23
September
2008
John C. Maxwell
Para los seguidores de Stephen R. Covey, esta corta y profunda frase es conocida como el segundo hábito de la gente altamente efectiva. Para los lectores de Leadership Wired, esto también sigue de manera simpática a lo que les he estado hablando en las últimas ediciones: el increíble valor de comenzar.
Si no han entendido otra cosa, yo espero que ustedes si hayan captado el mensaje de que un buen comienzo es absolutamente crítico para el éxito en la vida. Ya he hablado acerca de comenzar con usted mismo, de comenzar temprano, de comenzar con lo pequeño. Ahora quiero dirigirme a un punto que a menudo pasa desapercibido cuando usted se inicia en todas esas actividades – comenzar con el fin en la mira.
Aunque usted necesite prestar atención a lo que esté haciendo al momento – aprender a intercambiar, a desarrollar relaciones sólidas, establecer metas inmediatas, planificar sus siguientes pasos – usted también necesita enfocarse hacia el futuro, a lo que al final usted espera alcanzar. ¿Se montaría usted en su carro y comenzaría a manejar sin tener alguna idea de hacia dónde usted va? Claro que no. Y a la vez, me asombra el número de personas que llevan sus vidas de esa manera. Pasan más tiempo haciendo la lista del supermercado que diseñando su futuro. Y se preguntan por qué nunca alcanzaron sus sueños.
Yo les diré por qué. Las personas que viven sus sueños tienen éxito porque lo planificaron con precisión, generaron nuevas ideas y tomaron acción. Los individuos que fallan en pasar la fase del sueño no hacen ninguna de esas cosas. Los que alcanzan los sueños comienzan con el fin en la mira; los otros ni siquiera comienzan.
Comenzar con el fin en la mira requiere de energía y dirección. Sin embargo, ninguna de las dos viene automáticamente. La energía sale de la pasión, y la dirección es el resultado de planificar. En otras palabras, la pasión en su vida lo halará hacia su destino deseado, y la planificación adecuada lo mantendrá en el camino correcto.
A continuación, tres razones claves de por qué es tan importante comenzar con el fin en la mira:
1. Hace que comience bien:
Usted puede que haya escuchado la frase “Todo lo que está bien termina bien” Me gustaría ofrecer una variación en ese tema: “Todo lo que esta bien comienza bien.” ¿Cómo comienza usted bien? Determinando primero donde quiere ir. Puede que suene obvio, pero es una parte integral – aunque a veces muy difícil- del proceso. Si usted no está seguro de hacia donde quiere ir en la vida, comience por identificar sus pasiones y sus dones.
Después, encuentre a alguien que haya sido exitoso en las áreas que le interesan a usted.
Observe como vive. Escúchelo. Absorba todo lo que usted pueda de ellos. Luego, use lo que usted aprendió para identificar su destino o meta.
2. Lo Mantiene bien:
Cuando usted comienza con el fin en la mira, no gasta su energía disparando a los blancos innecesarios. Porque usted tiene una clara imagen de hacia donde va, usted puede enfocar más de su energía, tiempo y recursos para llegar allí. Observar como su “fin” deseado se acerca también puede motivarlo a seguir adelante – y todos necesitamos este tipo de estímulo en la medida en que el entusiasmo de comenzar se agota algunas veces en nuestra vida personal y laboral.
3. Te lleva a donde quieres ir:
Como lo he dicho muchas veces, lo que se mide se hace. Abraham Lincoln dijo: “Yo me prepararé y tal vez mi oportunidad llegue”. Soren Kierkegaard dijo: “La vida solamente puede ser entendida vista hacia atrás, pero debe ser vivida hacia delante.” El legendario entrenador de basketball John Wooden afirmó “Es muy tarde para prepararse cuando las oportunidades llegan.”
Estos tres líderes entendieron el valor de prepararse hoy con un ojo firmemente puesto en el futuro.
Entonces, tómelo de un Presidente de los Estados Unidos, de un filósofo danés y un legendario entrenador de basketball: Si usted quiere aumentar sus posibilidades de éxito, comience con el fin en la mira.
Fuente: http://secretosenred.com
VaterEin
MOTIVACIÓN
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23
September
2008
Blair Singer
Ser padre de familia y entrenador de balompié como hobbie, siempre presenta nuevas oportunidades y retos. Quienes tienen hijos saben a lo que me refiero al ser testigos de esa extraordinaria manifestación de nosotros mismos, al verlos correr de un lado a otro en el campo de juego. ¡A veces quieres abrazarlos y a veces quisieras enviarlos a Siberia!
De vez en cuando surgen problemas, que muchas veces nos ofrecen la oportunidad de enseñarles una lección de vida. Cuando esto sucede, se apodera de mí una gran inspiración que me permite expresarles algunas palabras de sabiduría. Por lo general, tengo unos 30 segundos para acaparar su atención, en los que percibo de su parte algunas miradas de desinterés antes de que regresen velozmente a su mundo.
Hace poco hubo una queja respecto a que dos de nuestros mejores jugadores no estaban pasando el balón lo suficiente al resto de sus compañeros (una queja muy común). Hubo muchas inconformidades e incluso algunos de los padres de familia parecían inquietos y dispuestos a hacer más grande el lío.
El entrenador se acercó a mí después de varios intentos de corregir el problema en busca de un consejo que le pudiera ayudar a mejorar el desempeño del equipo. Lo curioso del asunto es que durante los entrenamientos todos los jugadores mostraban un buen desempeño, mientras que durante los partidos ocurría exactamente lo opuesto.
A lo largo de los años he aprendido que el 90% de las veces, el problema no está con el acusado sino con quien lo acusa! Culpar, justificar y quejarse de los problemas es como la mayoría de la gente pasa sus vidas. El origen de sus problemas por lo general está muy cerca de ellos y usualmente son la consecuencia de malos hábitos o de formas de pensar equivocadas. Todo ello sucede en un nivel subconsciente.
Le dije al entrenador que la solución a esta situación se podía resumir en una sola frase: “La energía alta siempre gana”. Me miró con un poco de incredulidad, sin embargo procedí a explicarle. En la ausencia de energía, una energía mayor inmediatamente llenará el espacio vacío. En una junta de negocios la persona con mayor energía y carisma dominará la reunión, si la energía del resto de los asistentes se encuentra en un nivel bajo. A veces esto puede ser positivo y a veces puede ser negativo.
Le comenté que muchas veces en los deportes y en los negocios la gente incluso “desaparece”. Algunos miembros de un equipo pueden estar dentro de la cancha o en el caso de una empresa, pueden estar trabajando en algún proyecto pero nadie lo nota. No tienen energía y por consecuencia sus acciones no tienen impacto alguno. Es como si se escondieran entre las sombras con la esperanza de que nadie se percatara de su existencia para evitar que alguien les pida que hagan algo o que pasen el balón.
La mente de los grandes atletas, las mentes de los niños y las de los líderes empresarios tienen muchas cosas en común. Inconscientemente “sienten” la energía que los rodea. Pueden ser compañeros de equipo, defensores, barreras, los límites del juego, etc.
Si alguna vez viste jugar baloncesto al grandioso Magic Johnson, seguramente en más de una ocasión te preguntaste como podía pasar la bola de esa forma. ¿Cómo podía anticiparse a esa fracción de segundo en la que encontraba a un compañero en posición de anotar? Cada año era el que mayor número de pases hacía porque podía sentir la energía, la intención y el enfoque de sus compañeros de equipo. Y por que él demandaba un alto nivel de energía por parte de sus compañeros.
Hay quienes desean pasarte el balón, desean hacer negocios contigo, pagarte dinero o comprar tus productos si estos son atractivos. Cuando tu energía está en un alto nivel te hace sobresalir, te conviertes en una persona con poder de atracción y el dinero fluye hacia ti. Cuando permaneces aletargado, con energía baja y esperando a que las cosas sucedan no sólo no podrás sobresalir, sino que nadie querrá hacer negocios o sostener una relación contigo.
¿Cuál es tu nivel de energía? ¿Eres consciente al respecto? ¿Te gustaría que los demás notaran tu trabajo y tu persona? ¿A veces te sientes frustrado y resentido por que no has obtenido lo que te mereces? Si este es tu caso, has las cosas de una forma diferente. Incrementa tu nivel de energía y elevarás el nivel de tus intenciones. Recuerda: ¡La energía alta siempre gana!
En la siguiente práctica del equipo hice un experimento. Hablé con los niños. Sabía que sólo tenía unos cuantos segundos para captar su atención y enseñarles esta importante lección. Esto fue lo que hice: les pedí que se pusieran de pie y que demostraran el máximo nivel de energía posible durante cinco segundos. Inmediatamente comenzaron a brincar y a moverse rápidamente abriendo los ojos por completo y con mucha intensidad.
Después de unos instantes grité: ¡Alto! Ahora, hagan una demostración de energía en un nivel medio durante cinco segundos. Los niños se limitaron a juguetear y a reír un poco.
Posteriormente les ordené que hicieran una demostración de baja energía. Algunos de ellos se tiraron al césped arrastrando sus cuerpos, moviendo sus cabezas lentamente de un lado a otro quejándose y gruñendo.
Finalmente, les pedí que hicieran una demostración de AUSENCIA total de energía. Inmediatamente cayeron al césped y simularon haber muerto.
Ahora estaba listo para explicarles mi punto de vista. Les pedí que volvieran a un estado de energía baja. Después de cinco segundos los detuve para preguntarles lo siguiente: “¿Alguno de ustedes le pasaría el balón a alguien que tuviera esa apariencia?” Todos gritaron al unísono: “¡NO!”
¡Eso es a lo que me refiero!, les dije. Si alguno de ustedes quiere que le pasen el balón, entonces tiene que demostrar un máximo nivel de energía. Nadie podrá verlos si no hacen notar su presencia. Ahora, repitan después de mi: “¡LA ENERGÍA ALTA SIEMPRE GANA! Todos repitieron la frase varias veces.
Ahora, debes preguntarte a ti mismo si tu nivel de energía es elevado y quién estaría dispuesto a hacer negocios contigo en base a ello.
La práctica de balompié fue realmente extraordinaria. Los chicos estaban muy emocionados. Ellos poseían las habilidades físicas necesarias para jugar un gran partido sin embargo hasta ese momento nadie se los había hecho notar. Todos elevaron su nivel de juego como si sus vidas dependieran de ello. El nivel de energía siguió aumentando. Pasaban el balón como nunca, defendieron bastante bien y celebraban después de cada jugada. Al final estaban exhaustos pero muy satisfechos por lo que habían logrado.
No hace falta mencionar que esto se convirtió en su himno de guerra. Ahora nadie se queja por la ausencia de pases. Si uno de los chicos quiere que le pasen el balón, sabe que debe hacer notar su presencia y ganarse el derecho con tenacidad, energía y lo más importante, una intención muy elevada de ganar. Durante los siguientes partidos instintivamente comenzaron a demandarse un alto nivel de energía mutuamente, celebrando después de cada intento de anotar. Aprendieron una lección muy valiosa en cuanto a liderazgo. Cuando la energía de un compañero de equipo es baja, se debe hacer lo que sea necesario para elevarla ya que el desempeño del equipo depende de ello.
Algo que llamó mi atención en este caso fue que algunos de los chicos que jugaban empleando tal vez la mitad de su potencial ahora juegan dando el 100% de si mismos. Ya no es un equipo con sólo un par de buenos jugadores. Es un equipo que no recibió un gol en cuatro partidos posteriores y que incluso pudo revertir un déficit de 3-0 basándose en su alto nivel de energía. Ahora todos anotan por igual.
De la misma forma, debes preguntarte… ¿dónde está tu energía? Cuando dos personas, equipos, organizaciones o grupos se encuentran frente a frente con un nivel similar de talento y recursos, ¡la energía alta siempre gana!
Si quieres aumentar tus ingresos, debes incrementar tu nivel de energía. ¿Cómo lograrlo? Convirtiéndote en una persona más activa, haciendo ejercicio, cuidando tu alimentación, aumentando tu compromiso hacia tu trabajo y tus compañeros de equipo, agendando actividades que representen mayores ingresos y eliminando las que tienden a bajar tu nivel de energía.
Cuando te sientas con flojera, has lo que hicieron los chicos. Levántate de tu asiento y demuestra un alto nivel de energía durante diez segundos. Hazlo unas tres o cuatro veces. No dependas de la cafeína para sostener tu nivel de energía, a la larga tendrá un efecto negativo en tu cuerpo.
Si en tu equipo tienes compañeros con un bajo nivel de energía, que suelen desaparecer bajo las penumbras, que no se comprometen o que les gusta pasar desapercibidos… ¡contágialos de energía!
Aquellos que se responsabilizan de sus acciones ante sus equipos y ante si mismos y que están dispuestos a enfrentar nuevos retos y buscar nuevas oportunidades con un máximo nivel de energía, son quienes siempre tendrán las mejores oportunidades de ganar, aunque se equivoquen de vez en cuando.
¡Sé Increíble!
Fuente: http://www.vendedoresperros.com
VaterEin
MOTIVACIÓN
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