26
January
2012

EL PODER DE LAS PALABRAS

Una palabra irresponsable: puede encender discordias y fuegos difíciles de apagar…

Una palabra cruel: puede arruinar y derribar todo lo que se había edificado en una vida…

Una palabra de resentimiento: puede matar a un apersona, como si le claváramos un cuchillo en el corazón…

Una palabra brutal: puede herir y hasta destruir la autoestima y la dignidad de una persona…

Una palabra amable: puede suavizar las cosas y modificar la actitud de otros…

Una palabra alegre: puede cambiar totalmente la fragancia y los colores de nuestro día…

Una palabra oportuna: puede aliviar la carga y traer luz a nuestra vida…

Una palabra de amor: puede sanar el corazón herido.

Porque las palabras tienen vida.

Son capaces de bendecir o maldecir, de edificar o derribar, de animar o abatir, de transmitir vida o muerte, de perdonar o condenar, de empujar al éxito o al fracaso, de aceptar o rechazar…

¿Cómo hablamos a los demás? ¿Qué les transmiten nuestras palabras?

¿Qué me digo a mí mismo? ¿Hacia dónde me conduce mi dialogo interno?

Fuente: http://www.angelesamor.org

25
January
2012

DEMASIADO PESO PARA LEVANTAR VUELO


Mayte Sepúlveda

Hace unos días, estaba sentada observando el atardecer, la paleta de tonos pastel que tenía el cielo y la serenidad del mar abierto… mientras disfrutaba del paisaje tan maravilloso que tenia frente a mí, pensaba en lo sencilla que era la vida… y en el contraste tan grande que existe, en los momentos en los que se transforma en una experiencia difícil y dolorosa de asumir.

Hay personas para quienes la vida se convierte de un momento a otro, en una experiencia dura… Y es sorprendente ver como hacen todo lo posible para lograr que sea todavía más complicada y pesada de vivir.

En realidad es asombrosa la capacidad que tenemos de crear situaciones y mecanismos para complicar nuestras vidas, en el área personal y profesional, desperdiciando así, los grandes recursos que tenemos, como el tiempo, la energía y el dinero en situaciones y cosas que nos desgastan y no nos benefician en lo absoluto.

Con gran facilidad, nos envolvemos en un remolino de miedos, pensamientos y emociones negativas, sin un sentido real y positivo; nos ahogamos en un mar de susceptibilidades y dramatismos innecesarios; nos abrumamos y aturdimos en una especie de carrera loca para aparentar lo que no somos o lo que no sentimos, desesperados por adquirir posesiones materiales que en realidad no necesitamos, para figurar, pertenecer o sentirnos aceptados por los demás.

Muchos de estos parámetros que usamos para vivir cada día hacen que olvidemos nuestros sueños y que no cumplamos con los objetivos que nos trazamos para cumplir con nuestra misión de vida. ¡Simplificarnos y volver a lo esencial, debe ser nuestra prioridad!

Hagamos un alto en el camino para revisar el rumbo, los planes y el equipaje que llevamos en este viaje, identifiquemos todo lo que cargamos, lo material, lo emocional y lo mental, para sacar aquello que no tenga un propósito útil y significativo. En esta pequeña aventura, el exceso de equipaje, nos impide avanzar, tomar decisiones, aceptar los cambios y abrirnos a nuevas oportunidades, además, puede hacernos perder el balance emocional y la claridad mental que tanto necesitamos, para tener una vida plena.

Vamos, toma la decisión de simplificar tu vida, de aligerar el peso de tu equipaje, para que puedas tomar lo mejor de cada experiencia y entregar siempre lo bueno que surge en ti, a través del contacto y la compartida que mantienes con las demás personas. ¡Hoy puedes comenzar a vivir! No te sabotees la posibilidad de tener una vida con más calidad, busca la manera de volver a lo esencial, con una gran dosis de sentido común, discernimiento y pasión.

Comienza hoy. No esperes el momento adecuado para hacerlo, porque tal vez nunca llegue. Haz lo necesario para que tu vida sea más fácil, haz una lista de todo aquello que no has usado en el último año y sal de ello.

Cruza el puente cuando llegues al río. Usualmente nos inquieta más lo que imaginamos o suponemos que puede ocurrir. Libérate de las preocupaciones y los miedos por lo que pueda pasar y ocúpate de resolver lo que está en tus manos en este momento.

Vuela sobre el pantano. Elévate por encima de la mezquindad, del egoísmo y de la apatía. Sana los viejos sentimientos de culpa, envidia o resentimiento, toma sólo lo bueno que la vida te ofrece y deja lo demás a un lado.

Aligera tu equipaje. Despréndete de todo lo que no necesitas y que sigues cargando por costumbre, apego o temor. Incorpora nuevos hábitos positivos a tu rutina diaria, cambia algunas de las viejas ideas que te han frenado y saboteado la posibilidad de sentirte bien. Organiza y limpia tus papeles, el garaje, las gavetas… ordena y organiza tu vida por prioridades.

Supera el drama y la susceptibilidad. Trabaja internamente para fortalecerte emocionalmente, corta el cordón umbilical que te mantiene atado a las personas que te manipulan y afectan negativamente. Recuerda que la Divinidad, siempre trabaja a tu favor, deja de sentirte víctima de los demás o de las circunstancias, levántate y toma la conducción de tu vida.

Revisa tus necesidades y expectativas. Muchas veces buscamos satisfacer necesidades que no son reales, que otros nos han hecho creer que nos hacen falta para sentirnos bien. Haz una lista con todas las cosas que piensas que te hacen falta y pregúntate si tenerlas te hará sentir pleno, o en paz. No esperes tanto, acepta y disfruta lo que te trae cada día.

¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa y todo va a estar bien!

Fuente: http://www.maytte.com

24
January
2012

ESTÁS PREPARADO CUANDO ESTÁS DISPUESTO A ASUMIR NUEVAS RESPONSABILIDADES


Ricardo Ros

No solo hay que estar preparado para el momento oportuno, sino que es imprescindible saber que estás preparado.

A lo largo de la vida se nos presentan miles de oportunidades. Están ahí para todo el mundo, pero sólo las ven quienes están preparados. ¿Cómo podemos saber que estamos preparados? Imagina que vas en un barco y que el barco naufraga. Imagina que el Capitán se queda sentado esperando que tú, un simple pasajero, des las órdenes de salvamento a la tripulación y a los demás viajeros.

Imagina la situación contraria. El Capitán asume la responsabilidad y da las órdenes oportunas para que el pasaje se salve. El Capitán, asumiendo su responsabilidad, ordena lo que hay que hacer.

Estás preparado cuando estás dispuesto a asumir nuevas responsabilidades.

La responsabilidad de aceptar que estás preparado

La responsabilidad de aceptar que te equivocas

La responsabilidad de aceptar que no eres perfecto

La responsabilidad de aceptar el fracaso

La responsabilidad de aceptar la crítica de los demás

La responsabilidad de aceptar que asumes el proceso, pero no el resultado

La responsabilidad de aceptar que no es más que un primer paso.

La responsabilidad de aceptar el éxito

La responsabilidad de dejar de tener miedo

Sólo estamos preparados si somos capaces de asumir nuevas responsabilidades. Y sólo podemos asumir nuevas responsabilidades cuando estamos preparados.

Adolfo supo que estaba preparado para dejar su trabajo en la fábrica y crear un nuevo negocio propio cuando se dio cuenta de que lo más que le podía pasar es que el negocio no funcionase y que no tenía ningún inconveniente en volver a la fábrica.

Nancy supo que estaba preparada para escribir un libro cuando aceptó que ese libro podría no venderse.

Matías supo que estaba preparado para dedicarse a lo que siempre le había gustado, pintar cuadros, cuando admitió que le daba lo mismo lo que pudieran decir los críticos sobre sus obras.

Jorge supo que estaba preparado para dejarlo todo e irse a vivir al campo cuando no tuvo inconveniente en admitir que si se equivocaba, el mundo estaba lleno de grandes ciudades esperándolo.

Estás preparado cuando estás dispuesto a asumir nuevas responsabilidades.

Fuente: http://www.ricardoros.com