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EL SALÓN DE LOS ESPEJOS
Gino Winter Acompañado de un ramo de flores y una cajita de bombones Ferrero Rocher, ingresé al ala occidental del cuarto piso del Baptist Memorial Hospital de Kendall, visitando a mi amiga Xiomara, bella mulata colombiana, quien sufrió una embolia en la pierna derecha mientras trabajaba de mesera en el Signature Grand de Fort Lauderdale. Hacía muchos años que no veía a Xiomy, desde que me sacó a bailar salsa sensual en su fiesta de cumpleaños, haciéndome sentir como un triste tubo de pole dance, pues se me enroscaba como culebra, para luego soltarme y torturarme con el batán de sus caderas y el vaivén de su tetamenta,…
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TIRA LOS DADOS
Charles Bukowski Si vas a intentarlo, ve hasta el final. De otro modo, no empieces siquiera. Si vas a intentarlo, ve hasta el final. Tal vez suponga perder novias, esposas, parientes, empleos y quizá la cabeza. Ve hasta el final. Tal vez suponga no comer durante 3 o 4 días. Tal vez suponga helarte en el banco de un parque. Tal vez supongo la cárcel, Tal vez suponga mofas, desdén, aislamiento. El aislamiento es la ventaja, todo lo demás es un modo de poner a prueba…
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JUAN Y EL DOLOR DE MUELAS
Hernán Casciari Hace dos mil años los hombres caminaban por la calle descalzos y se llamaban por el nombre de pila; eran tiempos en que no hacían falta ni apellidos ni zapatos. La vida ya existía en toda su amplitud y maravilla pero, igual que ahora, nadie le daba importancia. Las cuestiones fundamentales, hace dos mil años, ocurrían en el continente asiático. Ahí se cocinaba la historia. Ahí los hombres ya eran víctimas de su esencia, ya destrozaban sus sueños, ya mentían y engañaban, y provocaban intrigas, y se perseguían para confirmarse dueños de sí mismos y de todo aquello que los rodeaba. En esos tiempos salía…
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CIELO DE CLARABOYAS
Silvina Ocampo La reja del ascensor tenía flores con cáliz dorado y follajes rizados de fierro negro, donde se enganchan los ojos cuando uno está triste viendo desenvolverse, hipnotizados por las grandes serpientes, los cables del ascensor. Era la casa de mi tía más vieja adonde me llevaban los sábados de visita. Encima del hall de esa casa con cielo de claraboyas había otra casa misteriosa en donde se veía vivir a través de los vidrios una familia de pies aureolados como santos. Leves sombras subían sobre el resto de los cuerpos dueños de aquellos pies, sombras achatadas como las manos vistas a través del agua de…
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LOS RÍOS SON CAMINOS QUE ANDAN Y SE CRUZAN
Hernán Casciari Sobre las calles de tierra de la Pampa Chica los veranos son más calurosos que en cualquier otra parte de Mercedes. El polvo entra a las casas por las puertas de chapa, y los dos hijos mayores de la familia Galíndez salen con baldes, después del mediodía, y echan agua para que el viento no levante mugre. Se llaman Marcos y el Negro; en el barrio les dicen los de Galíndez. Tienen las caras aindiadas, el pelo enmarañado y sucio, y no son de hablar mucho con nadie. Los viernes se emborrachan en el club Apolo y después van al Freddy Fiesta Bailable. Los de Galíndez…