• LITERATURA

    TU CARA ME SUENA DE ALGUNA PARTE

        Hernán Casciari   Según los sicólogos, las personas que se nos aparecen en los sueños son rostros que alguna vez hemos visto. Si en tu sueño hacés un golazo, por ejemplo, cada uno de los veinte mil rostros de la multitud que te aclama pertenece a gente que pasó por tu vida: actores de antes, compañeros fugaces de la primaria, un tipo que tocó el timbre para vender una enciclopedia, la chica que estaba leyendo a Monterroso en el subte y se reía, una maestra suplente de música que salió del aula llorando, etcétera. A veces me da por pensar que cuando nos quedamos solos en la mesa…

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    MISA DE SEMANA SANTA

        Isaac Goldemberg   Por ese entonces yo tenía seis años y la única comida que me gustaba era la de mi abuela Jesús, una verdadera artista de la cocina. Mano prodigiosa. De bruja. Mi mamá y yo vivíamos en su casa, junto con el abuelo, más mis doce tíos, todos hermanos y hermanas de mi mamá. Así que con tantas bocas que alimentar, más la casi patológica tacañería de mi abuelo, mi abuela tenía que hacer malabares para que no faltara comida en esa casa. Por eso tenía su corral donde criaba gallinas, cuyes, conejos. Yo la ayudaba en la cocina: le molía el ají y el culantro,…

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    LA TIENDA DE LA VERDAD

      Anthony de Mello El hombre caminaba paseando por aquellas pequeñas callecitas de la ciudad provinciana. Tenía tiempo y entonces se detenía algunos instantes en cada vidriera, en cada negocio, en cada plaza. Al dar vuelta una esquina se encontró de pronto frente a un modesto local cuya marquesina estaba en blanco, intrigado se acercó a la vidriera y arrimó la cara al cristal para poder mirar dentro del oscuro escaparate… en el interior, solamente se veía un atril que sostenía un cartelito escrito a mano que anunciaba: Tienda de la Verdad El hombre estaba sorprendido. Pensó que era un nombre de fantasía, pero no pudo imaginar qué vendían. Entró.…

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    LAS PARANOIAS DEL NUEVO RICO

        Hernán Casciari   En la vidriera de Dolce & Gabanna hay carteras pequeñas, de piel, a 800 euros. A unos metros, en la vereda, un marroquí vende unas idénticas por 15. Como las carteritas de dentro y las de fuera tienen el mismo color, el mismo diseño y el mismo logo, por la tarde llega la policía. En un mundo sensato meterían preso al vendedor que no tiene escrúpulos. En este mundo, en cambio, se llevan esposado al marroquí, por molestar a los nuevos ricos con una realidad escandalosa: el verdadero precio de las carteras. A los millonarios de toda la vida les importa un pito que la…

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    ELEGÍA

        Miguel Hernández   Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compañero del alma, tan temprano.   Alimentando lluvias, caracolas y órganos mi dolor sin instrumento. a las desalentadas amapolas   daré tu corazón por alimento. Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento.   Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado.   No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida.   Ando sobre rastrojos de difuntos, y sin calor de nadie…