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UNA ANÉCDOTA DE GABO
Mario Jursich Durán En el extraordinario blog que tiene sobre García Márquez, Fernando Jaramillo reproduce un artículo de Ignacio Ramonet sobre nuestro Nobel. Díganme si esta anécdota que cuenta el director de Le Monde Diplomatique no es oro en polvo narrativo: Yo volvía de Cartagena de Indias, suntuosa ciudad colonial colombiana; había divisado su casona tras las murallas y había hablado con él al respecto. Me preguntó: “¿Sabes cómo adquirí esa casa?”. Ni idea. “Desde muy joven quise vivir en Cartagena –me contó–. Y cuando tuve el dinero, me puse a buscar una casa allí. Pero siempre era demasiado caro. Un amigo abogado me explicó: ‘Creen…
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ELSA
Felisberto Hernández I Yo no quiero decir cómo es ella. Si digo que es rubia se imaginarán una mujer rubia, pero no será ella. Ocurrirá como con el nombre: si digo que se llama Elsa se imaginarán cómo es el nombre Elsa; pero el nombre Elsa de ella es otro nombre Elsa. Ni siquiera podrían imaginarse cómo es una peinilla que ella se olvidó en mi casa; aunque yo dijera que tiene 26 dientes, el color, más aun, aunque hubieran visto otra igual, no podrían imaginarse cómo es precisamente, la peinilla que ella se olvidó en mi casa. II Yo quiero decir lo que me pasa a…
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ANTEPASADOS
Manuel Mejía Vallejo Los contados viajeros que atraviesan el páramo hablan de un pueblo fantasma. Entre largos silencios, frente al fuego que da calor a su fatiga y su asombro, tratan de hilar una historia de sueño y pesadilla. Al narrar, ellos mismos parecen habitantes de aquel pueblo fantasma. –Hacía tanto frío, que era necesario recordar intensamente un buen tiempo de calor para contrarrestar las heladas. Si llamaban: –¡Sol!, la palabra sol apenas alumbraba un trecho del camino más cercano a la voz y nunca llegaba a producir sombra ni tibieza. Porque no había calor. El calor era nostalgia de un sol que,…
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EL HOMBRE MUERTO
Leopoldo Lugones La aldeíta donde nos detuvimos con nuestros carros, después de efectuar por largo tiempo una mensura en el despoblado, contaba con un loco singular, cuya demencia consistía en creerse muerto. Había llegado allí varios meses atrás, sin querer referir su procedencia, y pidiendo con encarecimiento desesperado que le consideraran difunto. De más está decir que nadie pudo deferir a su deseo; por más que muchos, ante su desesperación, simularan y aquello no hacía sino multiplicar sus padecimientos. No dejó de presentarse ante nosotros, tan pronto como hubimos llegado, para imploramos con una desolada resignación, que positivamente daba lástima, la imposible creencia. Así lo hacía con…
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EL GATO
Luis Felipe Angell – Sofocleto El gato es como un resorte forrado en terciopelo. De noche, cuando todo está oscuro, el gato enciende sus ojos aprovechando la electricidad que tiene en el lomo y recorre con ellos todos los rincones de la habitación, buscando, como hacen en las cárceles con los reflectores, la presencia de un ratón aficionado a la vida nocturna. Yo tuve un gato tuerto. Y de noche, como encendía solamente un ojo, nunca supe si el gato estaba arriba o debajo de ese ojo. Una vez vi sus dos ojos prendidos en la oscuridad. Entonces encendí la luz y encontré dos gatos. El mío…