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    VEINTE DÓLARES PARA EL NEGRO WALLACE

        Gino Winter   Mi vida es un concierto de equivocaciones, una tragicomedia con música de Wagner y libretos de Molière… —¡Fiuuu-í… fiuuuu-í…! —¡Ya salgo, negro…! »En épocas de mi infancia, mis compañeros del Juventud Prado —equipo de fútbol de mi barrio— solían buscarme para salir a pelotear, silbándome desde el patio exterior de mi casa. La mitad del equipo eran negros, todos muy amigos míos. Mi madre, al escucharme, salió apurada de la cocina y me dijo, sotto voce: —¿Por qué le dices negro? —Porque todos les decimos negro a los negros… es mi amigo, el negro Manuel; el otro Manuel es cholo, así los diferenciamos. —Pero no…

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    LA VENGANZA DEL METEGOL

        Hernán Casciari   El mes pasado me invitaron a presentar un libro en Buenos Aires. Y como era un libro sobre fútbol, al final de la charla el director de la editorial nos invitó a jugar un partido de metegol (ese invento español al que sus creadores llaman, erróneamente, futbolín). Hacía años que no jugaba al metegol, pero por suerte me tocó de compañero un filósofo muy prestigioso y pudimos ganar. Nuestros contrincantes eran el autor del libro y el director de la editorial. De los tres, a este último lo conocía desde la juventud. Jugamos dos partidos enteros y los destrozamos con una facilidad pasmosa: hacía años que…

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    LOS IMPACIENTES

        Gonzalo Garcés   1 Desde un segundo o tercer piso, en un lugar como éste, las cosas no tienen remedio, está pensando Mila, con una vaga sonrisa; apoyada la cabeza contra el vidrio sucio, el sol caliente en la cara y la vibración de la avenida allá abajo imprimiéndose en su frente. Desde un segundo piso la gente parece todavía gente: se ven hasta sus caras, casi puede verse lo que están pensando; pero ya no es posible defenderse. Los puños se aflojan, la panza se cree un poco más segura; uno los detesta y no puede ni hacerles frente ni olvidarlos. Los ojos de Mila se mueven…

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    LOS DOS ERMITAÑOS

        Gibrán Jalil Gibrán   En una lejana montaña vivían dos ermitaños que rendían culto a Dios y que se amaban el uno al otro. Los dos ermitaños poseían una escudilla de barro que constituía su única posesión. Un día, un espíritu malo entró en el corazón del ermitaño más viejo, el cual fue a ver al más joven. – Hace ya mucho tiempo que hemos vivido juntos -le dijo-. Ha llegado la hora de separarnos. Por tanto, dividamos nuestras posesiones. Al oírlo, el ermitaño más joven se entristeció. – Hermano mío -dijo-, me causa pesar que tengas que dejarme. Pero si es necesario que te marches, que así…

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    LA HISTORIA DE UN HOMBRE SUPERSTICIOSO

        Thomas Hardy   -Hubo algo muy extraño acerca de la muerte de William, ¡muy extraño de veras! -suspiró con melancolía un hombre en la parte de atrás del vagón. Era el padre del granjero, quien hasta ahora había guardado silencio.   -¿Y que pudo haber sido? -preguntó el señor Lackland.   -William, como muchos saben, era curioso, un hombre callado; se podía sentir cuando estaba cerca; y si estaba en la casa o en cualquier otro lugar, cerca de uno, había algo húmedo en el aire, como si la puerta del sótano se hubiera abierto al lado de uno. Bien, fue un domingo, una vez que William estaba…