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    LÁGRIMAS Y RISAS

        Gibrán Jalil Gibrán   Una noche, a orillas del Nilo, una hiena se encontró con un cocodrilo. Ambos se detuvieron y se saludaron. La hiena dijo: -¿Cómo vas pasando el día, Señor? -Muy mal -respondió el cocodrilo-. A veces, en mi dolor y tristeza, lloro. Y entonces las criaturas dicen: «Son lágrimas de cocodrilo». Y eso me hiere mucho más de lo que podría contar. Entonces la hiena dijo: -Hablas de tu dolor y de tu tristeza, pero, piensa por un momento en mí. Contemplo la belleza del mundo, sus maravillas y sus milagros y, llena de alegría, río, como ríen los días. Y los pobladores de la…

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    LA RESURRECCIÓN DE LA CARNE

        Angélica Gorodischer   Tenía treinta y dos años y hacía once que estaba casada y se llamaba Aurelia y una tarde que era de sábado miró por la ventana de la cocina y vio en el jardín a los cuatro jinetes del Apocalipsis. Hombres de mundo, los cuatro jinetes del Apocalipsis. Y bellos. El primero empezando de este lado montaba un alazán de crines oscuras: estaba vestido con breeches blancos, botas negras, chaqueta granate y un fez amarillo con pompones negros. El segundo tenía una túnica sin mangas recamada en oro y violeta y estaba descalzo: cabalgaba a lomos de un delfín gordo. El tercero tenía barba, una…

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    LA EXCEPCIÓN DE MURPHY

        Gino Winter   «Para toda mujer se verifica que la suma entre su belleza y su inteligencia es (una) constante…» Es así como reza una de las leyes atribuidas al comandante Edward A. Murphy Jr., ingeniero de pruebas de la Aviación Norteamericana, famoso por haber emitido jocosas leyes sobre la fatalidad de los eventos cotidianos. La ley de marras nos da a entender que, al ser el resultado de la suma siempre constante, mientras más belleza tenga la evaluada, menos inteligencia tendrá que tener, es decir: Si la suma entre belleza e inteligencia diera 10, entonces si belleza 9 pues inteligencia 1 y viceversa… Así lo entendía yo,…

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    PERDER EL COLECTIVO

        Hernán Casciari   En España no se le dice ‘comunidad’ a un grupo de personas reunidas bajo una idéntica lucha: se le llama ‘colectivo’. Está el Colectivo de Mujeres Golpeadas, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo, el Colectivo de Gays y Lesbianas, etcétera. Yo pertenezco al Colectivo de Gente que pierde el colectivo, porque para mí colectivo sigue siendo otra cosa. Me molesta perder mis propias palabras. En cualquier momento empezaré a perder el pelo, y no me preocupa en lo más mínimo. Ayer me descubrí canas en la barba (no una: varias) y tampoco pasó nada. Esas pérdidas, las del tiempo, me traen sin cuidado. Pero hay otras, las del espacio,…

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    LA FIESTA AJENA

        Liliana Heker   Nomás llegó, fue a la cocina a ver si estaba el mono. Estaba y eso la tranquilizó: no le hubiera gustado nada tener que darle la razón a su madre. ¿Monos en un cumpleaños?, le había dicho; ¡por favor! Vos sí te crees todas las pavadas que te dicen. Estaba enojada pero no era por el mono, pensó la chica: era por el cumpleaños. —No me gusta que vayas —le había dicho—. Es una fiesta de ricos. —Los ricos también se van al cielo —dijo la chica, que aprendía religión en el colegio. —Qué cielo ni cielo —dijo la madre—. Lo que pasa es que…