• LITERATURA

    EL INFIERNO TAN TEMIDO

        Juan Carlos Onetti   La primera carta, la primera fotografía, le llegó al diario entre la medianoche y el cierre. Estaba golpeando la máquina, un poco hambriento, un poco enfermo por el café y el tabaco, entregado con familiar felicidad a la marcha de la frase y a la aparición dócil de las palabras. Estaba escribiendo “Cabe destacar que los señores comisarios nada vieron de sospechoso y ni siquiera de poco común en el triunfo consagratorio de Play Roy, que supo sacar partido de la cancha de invierno, dominar como saeta en la instancia decisiva”, cuando vio la mano roja y manchada de tinta de Partidarias entre su…

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    UN HOMBRE PARA RECORDAR

        Ricardo Hirschfeldt   Entré sin que me vieran, mi padre tenía los pies descubiertos, una sábana blanca hasta la cabeza y el médico que hablaba con mi madre trataba de apaciguarle, porque al fin de cuentas era mi madre. Aunque yo fuese un poco distinto y no pudiese hacer nada. Lo miré desde donde podía pero poco podía ver desde donde estaba; tanto el médico como ella se trenzaron en discusiones. Vi como mamá le exigía explicaciones hasta el punto de exaltarlo, yo por mi parte me interesé por alguien que estaba cerca nuestro y que había venido a visitar al enfermo de la cama de al lado,…

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    TODOS VUELVEN…

        Gino Winter   Regresando a mi tierra (Lima -Perú), llegué al Aeropuerto de Newark con tiempo suficiente para minimizar el fastidio de esperas y revisiones antes de subir al avión. Pasé por todas las salidas donde gente de lo más ordenada y silenciosa se disponía a partir… hasta que llegué al último counter, destinado a los vuelos New Jersey – Lima, donde una montonera de peruvian people pugnaba por subir al avión sin importarle que aún faltaban más de dos horas para el despegue, empujaban, gritaban, peleaban, parecía que querían tomar el aeropuerto…     Por más se les explicaba la mecánica de abordaje, manan canchu, no se oye padre… Yo estaba cómodamente sentado…

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    EL NIÑO DE JUNTO AL CIELO

        Enrique Congrains Martin   Por alguna desconocida razón, Esteban había llegado al lugar exacto, precisamente al único lugar… Pero ¿no sería, más bien, que “aquello” había venido hacia él? Bajó la vista y volvió a mirar. Sí, ahí seguía el billete anaranjado, junto a sus pies, junto a su vida.   ¿Por qué, por qué él?   Su madre se había encogido de hombros al pedirle, él, autorización para conocer la ciudad, pero después le advirtió que tuviera cuidado con los carros y con las gentes. Había descendido desde el cerro hasta la carretera y, a los pocos pasos, divisó “aquello” junto al sendero que corría paralelamente a…

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    UN TRISTE ALMUERZO LATINO EN USA…

        Gino Winter   Acababa de salir de una fabricucha de cuarta en el barrio de Kearny, New Jersey, en uso de mi break o refrigerio de media hora. Me dolia todo el cuerpo, pero más me dolía mi dignidad y mi amor propio, ya que luego de años de estudios y un currículum gerencial respetable, había tenido que aceptar —por necesidad— un trabajo de asistente de gerencia en una fábrica de productos plásticos para automóviles. Una renuncia intempestiva de los cuñados chinos del gringo dueño de la fábrica, quienes operaban su almacén, hizo que tengamos que remangarnos las mangas de la camisa y hacer las de estibador durante horas y…