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UNA HISTORIA
J.M. Coetzee No siente culpa. Eso es lo que la sorprende. Ninguna culpa. Una vez por semana, a veces dos, va a la ciudad, al departamento de ese hombre, se desviste, le hace el amor, vuelve a vestirse, sale del departamento y conduce hasta la escuela para recoger a su hija y a la hija de una vecina. Ahí en el auto, camino a casa, escucha lo que le cuentan de la escuela. Después, mientras las dos nenas comen galletitas y miran televisión, se da una ducha, se lava el pelo, se refresca, se renueva. Sin culpa. Tarareando bajito. ¿Qué clase de mujer soy?, se pregunta…
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PUEBLO, FANTASMA Y CLAVE DE JOTA JOTA
Fernando Artieda «…Yo sé que tú lo dudas que yo te quiera tanto. Si quieres me abro el pecho y te enseño el corazón». Y le llegó su caimán su Julio Verne por eso de que de la tierra a la luna, de que viaje al centro de la tierra. Cosa tan triste. Y fue como si anduvieran ofreciendo la muerte a domicilio porque de pronto se encendieron las rocolas en el pollo loco en el chuzo engreído en el no te agüeves y la voz del man entró así con todo por las ventanas de las casas por las goteras del techo por las rendijas…
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ANTES LOS AUTOS ERAN GENTE
Hernán Casciari Salgo muy poco, pero cuando no queda más remedio me pone muy triste ver los autos en la calle, estacionados. No puedo reconocer a ninguno, no sé de qué marca son, ni de qué país. Antes los autos eran todos distintos, como los humanos. Cuando yo era chico los autos tenían personalidad. Había autos fornidos, prepotentes; los había tímidos y perezosos. Ahora son todos igualitos: redondeados arriba, medio aerodinámicos, y de colores tristes. Antes no. Yo sabía diferenciar un Peugeot de un Dodge, un Fiat de un Renault. Hasta que apareció el Ford Sierra y todos los autos empezaron a ser el mismo. Ahí, en…
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CERO
César Brandon Uno no quería contar con nadie Y uno no entendía por qué era impar Si antes de él había alguien. Uno no quería contar con nadie Y uno sentía que después de él estaba el infinito Y a uno el semi entero le daba miedo, así que… Uno muerto de pavor se fijo en cero, Y cuando uno vio a cero Pensó que cero era el número más bonito que había visto y que aún viniendo antes que él era entero. Uno pensó que en cero había encontrado El amor verdadero Que en cero había encontrado su par, Así que decidió ser sincero con cero…
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EL GATO DE DICK BAKER
Mark Twain Uno de los camaradas que allí tuve, otra víctima de dieciocho años de penosos esfuerzos nunca recompensados y de esperanzas frustradas, era una de las almas más cándidas que nunca hayan cargado pacientemente con su cruz en un agotador exilio; me refiero al serio y sencillo Dick Baker, buscador de oro en el barranco del Caballo Muerto. Tenía cuarenta y seis años, era gris como una rata, adusto, reflexivo, de cultura poco pulida, indumentaria descuidada y siempre estaba sucio de barro; pero su corazón estaba hecho de un metal más noble que todo el oro que su pala hubiera logrado sacar a la luz… más…