• LITERATURA

    PARECE TAN DULCE

        Rosa Montero   Parece tan dulce y es feroz. Contemplen la sala: está llena de gente. Un tercio de esa gente, haciendo un cálculo optimista, son personas que no me quieren bien. Todos mis competidores, todos mis verdugos y todas mis víctimas. Llevo quince años en la firma, los cinco últimos como director de personal: no ha sido fácil. Pero de entre todos esos señores y señoras que me odian sé con certeza que la peor es ella. Ella es mi mayor enemigo. Estoy muy seguro de lo que digo porque la conozco bien: es mi mujer. Y eso que están presentes los más belicosos, los más tenaces…

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    EL MONO QUE QUISO SER ESCRITOR SATÍRICO

        Augusto Monterroso   En la selva vivía una vez un Mono que quiso ser escritor satírico.   Estudió mucho, pero pronto se dio cuenta de que para ser escritor satírico le faltaba conocer a la gente y se aplicó a visitar a todos y a ir a los cocteles y a observarlos por el rabo del ojo mientras estaban distraídos con la copa en la mano.   Como era de veras gracioso y sus ágiles piruetas entretenían a los otros animales, en cualquier parte era bien recibido y él perfeccionó el arte de ser mejor recibido aún.   No había quien no se encantara con su conversación y…

  • LITERATURA

    EL ESCUDO DE LA CIUDAD

        Franz Kafka   En un principio no faltó la organización en las disposiciones para construir la Torre de Babel; de hecho, quizás el orden era excesivo. Se pensó demasiado en guías, intérpretes, alojamientos para obreros y vías de comunicación, como si se dispusiera de siglos. En esos tiempos, la opinión general era que no se podía construir con demasiada lentitud; un poco más y hubieran abandonado todo, y hasta desistido de echar los cimientos.   La gente razonaba de esta manera: lo esencial de la empresa es el pensamiento de construir una torre que llegue al cielo. Lo demás es del todo secundario. Ese pensamiento, una vez comprendida…

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    LA LUZ ES COMO EL AGUA

        Gabriel García Márquez «12 cuentos peregrinos»   En Navidad los niños volvieron a pedir un bote de remos. — De acuerdo — dijo el papá—, lo compraremos cuando volvamos a Cartagena. Totó, de nueve años, y Joel, de siete, estaban más decididos de lo que sus padres creían. — No — dijeron a coro—. Nos hace falta ahora y aquí. — Para empezar — dijo la madre—, aquí no hay más aguas navegables que la que sale de la ducha. Tanto ella como el esposo tenían razón. En la casa de Cartagena de Indias había un patio con un muelle sobre la bahía, y un refugio para dos…

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    RELOJES

        Abdón Ubidia   Cuando aparecieron los primeros relojes digitales me apresuré a comprar uno en la tienda de Hans Maurer. Apenas fue mío comprendí el verdadero alcance de mi decisión. No me asombraba la ausencia de ruedecillas dentadas, resortes, áncoras y clavijas. No me asombraba el fluir de la corriente por el laberinto de circuitos integrados y cristales de cuarzo. Tampoco la pérdida del tic tac, que durante tantos siglos fuera la verdadera música del tiempo.   Me asombraba la diminuta pantalla que había venido a sustituir a la esfera de manecillas.   Al enjuto, enigmático reticente Maurer, le explico bien: la esfera marcada nos recuerda una concepción…