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EL PASEO DE ANDRÉS LÓPEZ
Mempo Giardinelli A causa de la velocidad a la que descendía el ascensor neumático, Andrés López sintió que un intenso frío le subía desde los pies; le pareció tener el estómago en el cuello, las manos en la cabeza y la cabeza mucho más arriba, como si hubiera quedado suspendida en el piso veintiuno mientras su cuerpo caía. En la vereda se encontró con un atardecer nacarado, que le recordó a los Campos Elíseos en otoño. Los edificios altos se asomaban por sobre los árboles de la avenida, dibujándose en el crepúsculo de sangre ardiente que iba oscureciendo al mundo, mientras unos pocos peatones caminaban presurosos,…
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ZAMUDIO
Gino Winter Conocí a Zamudio una mañana en la que fui a la oficina principal del Banco Sabadell como ayudante de Mario -un ingeniero nicaragüense- a darle mantenimiento a los equipos de aire acondicionado. Cuando estábamos esperando a que cerraran las puertas para empezar con nuestras labores técnicas, una rubia alta de escote profundo se acercó a su ventanilla y le preguntó -con voz de telefonista de hot line- dónde quedaba la ventanilla para adquirir cheques de viajero; Zamudio, con la mirada fija en los atributos de la chica, estiró su mano con el dedo índice señalando hacia la derecha, sin percatarse de que en el camino…
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LA GOTA DE CERA
Emilia Pardo Bazán Aunque los historiadores apenas le nombran, Higinio fue de los más íntimos amigos de Alejandro Magno. No se menciona a Higinio, tal vez porque no tuvo la trágica muerte de Filotas, de Parmeion, y de aquel Clitos a quien Alejandro amaba entrañablemente, y a quien así y todo, en una orgía atravesó de parte a parte; y sin embargo (si no mienten documentos descubiertos por el erudito Julios Tiefenlehrer), Higinio gozó de tanta privanza con el conquistador de Persia, como demostrarán los hechos que voy a referir, apoyándome, por supuesto, en la respetabilísima autoridad del sabio alemán antes citado. Compañero de infancia de Alejandro,…
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BARRABÁS
Arturo Uslar Pietri Su linaje venía de Bethábara, en el país de los Gadarenos. Tenía las barbas negras y pobladas como una lluvia, bajo unos ojos ingenuos de animal, y entre los nombres innumerables el suyo era Barrabás. Conocía los libros sagrados, era caritativo y respetuoso, guardaba el sábado y sabía que Jehová era terrible y poseía una muchedumbre de manos y en la punta de cada dedo un castigo. Era el mediodía. Un viento perezoso se derramaba sobre el patio y desbordaba entre las rejas del calabozo. El aire estaba aplastado de un olor indefinible y molesto. Había allí gran cantidad de gentes…
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EL CARRITO
César Aira Uno de los carritos de un gran supermercado del barrio donde yo vivía rodaba solo, sin que nadie lo empujara. Era un carrito igual que todos los otros: de alambre grueso, con cuatro rueditas de goma (las de adelante un poco más juntas que las de atrás, lo que le daba su forma característica) y un caño cubierto de plástico rojo brillante desde el que se lo manejaba. Tan igual era a todos los demás que no se lo distinguía por nada. Era un supermercado enorme, el más grande del barrio, y el más concurrido, así que tenía más de doscientos carritos. Pero el que…