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    MUERTE DEL CABO CHEO LÓPEZ

        Ciro Alegría   Perdóneme, don Pedro… Claro que esta no es manera de presentarme… Pero, le diré… ¿Cómo podría explicarle?… Ha muerto Eusebio López… Ya sé que usted no lo conoce y muy pocos lo conocían… ¿Quién se va a fijar en un hombre que vive entre tablas viejas? Por eso no fui a traer los ladrillos… Éramos amigos, ¿me entiende? Yo estaba pasando en el camión y me crucé con Pancho Torres. Él me gritó: “¡Ha muerto Cheo López!”. Entonces enderezo para la casa de Cheo y ahí me encuentro con la mujer, llorando como es natural; el hijito de dos años junto a la madre, y…

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    UN HOMBRE MUERTO A PUNTAPIÉS

        Pablo Palacio     ¿»Cómo echar al canasto los palpitantes acontecimientos callejeros?» «Esclarecer la verdad es acción moralizadora.» EL COMERCIO de Quito   «Anoche, a las doce y media próximamente, el Celador de Policía No.451, que hacía el servicio de esa zona, encontró, entre las calles Escobedo y García, a un individuo de apellido Ramírez casi en completo estado de postración. El desgraciado sangraba abundantemente por la nariz, e interrogado que fue por el señor Celador dijo haber sido víctima de una agresión de parte de unos individuos a quienes no conocía, sólo por haberles pedido un cigarrillo. El Celador invitó al agredido a que le acompañara a…

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    REVOLUCIÓN

        Slawomir Mrozek   En mi habitación la cama estaba aquí, el armario allá y en medio la mesa. Hasta que esto me aburrió. Puse entonces la cama allá y el armario aquí. Durante un tiempo me sentí animado por la novedad. Pero el aburrimiento acabó por volver. Llegué a la conclusión de que el origen del aburrimiento era la mesa, o mejor dicho, su situación central e inmutable. Trasladé la mesa allá y la cama en medio. El resultado fue inconformista. La novedad volvió a animarme, y mientras duró me conformé con la incomodidad inconformista que había causado. Pues sucedió que no podía dormir con la cara vuelta…

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    EL LOBIZÓN

        Juan José Morosoli   Juan Pedro terminó así: -Yo le – abría trillo y él pasaba. Suponía el hombre que nosotros «los de afuera» creemos todos en daños, lobizones, curas con palabras y tal y qué sé yo… Además me tenía loco preguntándome por la virtud de los yuyos. Había ido allí a estudiar las cosas del campo. Cargado de libros y libretas. También llevaba una máquina fotográfica. -Me voy a quedar dos o tres días para estudiar y entender bien todo.,. Porque voy a escribir un libro… -Eso fue lo que me dijo. -¿Qué íba a hacer yo?; me reí…   Estábamos conversando: -Creer en daños, es…

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    EL GENIO DE LA MULTITUD

        Charles Bukowski   Hay suficiente traición, odio, violencia, necedad en el ser humano corriente como para abastecer cualquier ejército o cualquier jornada. Y los mejores asesinos son aquellos que predican en su contra y los que mejor odian son aquellos que predican amor y los que mejor luchan en la guerra son al final aquellos que predican paz. Aquellos que hablan de Dios NECESITAN a Dios. Aquellos que predican paz No Tienen Paz. Aquellos que predican Amor No Tienen Amor. Cuidado con los predicadores. Cuidado con los que saben. Cuidado con aquellos que siempre están leyendo libros. Cuidado con aquellos que detestan la pobreza o están orgullosos de…