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Valentín Méndez

 

¿Te has dado cuenta de todo el tiempo que pasas recordando el pasado, fantaseando en el futuro, criticándote a ti o a lo que ocurre a tu alrededor?

Día con día cientos o miles de pensamientos cruzan por nuestra mente y muchos de estos, tal vez la mayoría, no son evocados voluntariamente, sino que simplemente ocurren. Algún maestro del budismo zen le llamaba a estos pensamientos “las secreciones de la mente”.

Sin embargo, aunque estos pensamientos sean involuntarios y muchas veces aleatorios tienden a atraparnos, como si fueran la opinión más importante, como si tuvieran una especie de pegamento que nos hace estancarnos en ellos y darles vueltas… continuar con su argumento… con su historia… siguiéndolos a donde quiera que estos nos lleven. ¿Te suena?

Este hábito de la mente tiene el potencial de generarnos mucho dolor psicológico y confusión debido a que:

  • Los pensamientos automáticos tienden a tratar sobre los problemas ya sean reales o probables de la vida, es decir dificultades que no existen, pero que la propia mente crea. Una frase del escritor y filósofo francés Michel de Montaigne que refleja fielmente este hecho dice: “Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron”.
  • El encontrarnos inmersos en la rumiación nos dificulta tener conciencia de lo que ocurre a nuestro alrededor, impidiéndonos conectar con la experiencia actual y haciendo que nos relacionemos con los eventos de la vida, con las personas y con nosotros mismos a partir de juicios, recuerdos o expectativas, lo cual puede ser sumamente frustrante y desorientador.
  • Muy pocas veces la realidad se ajusta a nuestras expectativas, y eso nos genera dolor, impotencia o tristeza, pudiendo incluso llegar a pensar que hay algo malo en nosotros debido al hecho de que el mundo no se ajuste a lo que esperamos de él.

Sin embargo, como muy probablemente lo intuías, hay una alternativa a esta forma de experimentar los pensamientos, una forma de cultivar gradualmente libertad de esta prisión de los pensamientos y disminuir lo que el erudito y maestro de meditación budista Alan Wallace denomina “fusión cognitiva”: el hábito de creer que lo que los pensamientos nos dicen es la verdad.

El proceso implica el cultivo de una capacidad de la mente denominada vigilancia o introspección, lo que en este contexto se puede entender como la capacidad de reconocer lo que está ocurriendo en nuestra mente, nuestra habla y nuestras acciones mientras ocurre.

Te invito a que lo hagas por unos minutos diariamente y veas qué es lo que pasa:

  • Toma asiento en una silla y dispón el número de minutos que desees dedicar a tu práctica. Diez minutos puede ser un buen inicio.
  • Haz tres respiraciones profundas y lentas. Inhalando por la nariz y exhalando por la boca.
  • Hazte consciente de las sensaciones de la respiración en el abdomen o en los orificios de la nariz, notando cómo se siente cuando inhalas y cuando exhalas.
  • Mantente relajado y atento o atenta al momento en que surjan los pensamientos recordando que ese proceso es completamente natural.
  • Una vez que notes que ha surgido el pensamiento, nómbralo mentalmente pensandoy familiarízate con la manera en que se experimenta el darte cuenta de la presencia del pensamiento.
  • No trates de analizarlo, encontrarle una causa, solucionarlo, rechazarlo, solo nota al pensamiento atendiendo a cómo ha surgido, cómo cambia y cómo, si no lo alimentas continuando con su guion, se desvanece como una ola o una burbuja de jabón.
  • Luego regresa a las sensaciones de la respiración y haz esto una y otra vez, maravillándote al darte cuenta de cuál es la naturaleza de tus pensamientos.
  • Al principio será natural que los pensamientos se te queden pegados y los pases rumiando un rato. ¡Eso es normal, lo has hecho toda tu vida! Así que no te frustres ni te critiques. Con la práctica poco a poco podrás notarlos más pronto.
  • Por último, también puede ocurrir que al estar alerta ante la aparición de los pensamientos estos se vuelvan tímidos y no surjan; eso también es normal, date un tiempo y ya aparecerán.

Esta práctica es una práctica de mindfulness/atención plena a los pensamientos. Si quieres saber más, te invito a que leas este post. ¡Buena práctica!

 

Fuente: http://www.inspirulina.com

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