REFLEXIONES

LA AUTOEFICACIA COMO FUENTE DE MOTIVACIÓN


David Fischman

El solo hecho de creer que podemos lograr alguna meta o hacer alguna tarea nos motiva a hacerla. Cuando sentimos que no seremos capaces, o tenemos dudas de nuestra competencia, nuestra motivación disminuye. Las creencias sobre nuestras capacidades terminan siendo profecías que se cumplen a si mismas y por eso debemos entender su importancia.

Nunca pensé ser escritor o columnista de algún diario. En el colegio en mis cursos de lenguaje estaba entre los peores. Mi creencia sobre mis capacidades de comunicar de forma escrita y oral era de incapacidad absoluta. Luego hice mi carrera en Ingeniería en Estados Unidos, así que nunca tuve que aprender a escribir en castellano en la universidad.

Pero después de un proceso de cambio personal, tenía un gran deseo de ayudar a otros en su cambio. Se me ocurrió escribir un artículo en el diario El Comercio de Perú en el año 1997. Cuando terminé mi artículo y se lo presenté a mi esposa, me lo destrozó, pero con cariño. Mi creencia era real, no sabía escribir. Pero luego de mejorar el artículo, este fue publicado con éxito. Seguí escribiendo, con la ayuda de mi esposa y cada vez me sentía más competente en el tema. Después de 3 meses de escribir en el diario, El Comercio me comenta que mi sección es una de las leídas. Esto me siguió animando a escribir, ahora estaba motivado, creía que si podía. Seguí escribiendo artículos, luego un libro, luego dos y ahora ya he escrito 7, además de miles de artículos. Ahora tengo la absoluta certeza que sí puedo escribir.

Les cuento mi historia porque está muy relacionada al concepto de autoeficacia de Albert Bandura. Nos sentimos autoeficaces cuando creemos en nuestras propias capacidades para organizar y ejecutar las acciones necesarias para alcanzar resultados. Al inicio, cuando empezaba a escribir no me sentía autoeficaz, pero tuve la suerte de tener la ayuda de mi esposa. Empecé con pequeños logros, como la publicación de un solo artículo. Poco a poco fui cambiando mi creencia, a medida que el entorno me demostraba que si podía hacerlo.

Se han hecho muchas investigaciones que demuestran que la personas que se sienten autoeficaces con respecto a una tarea, son más perseverantes, se desempeñan mejor, son más resilientes con la adversidad y eligen objetivos con mayor dificultad.

¿Cómo lograr que nuestra gente se sienta autoeficaz y esté más motivada? Sin duda la forma más eficiente es la que yo viví con mis artículos y libros; la experiencia directa. Si tenemos un subordinado que no se siente muy eficaz en alguna de sus funciones, debemos darle un pequeño reto en esa función que pueda alcanzar con nuestra ayuda. Debemos hacerle tener una experiencia directa con el tema y que alcance un resultado positivo. Con pequeños logros, la persona irá cambiando su creencia y aumentando su autoeficacia.

Otra forma de aumentar la autoeficacia es con experiencias indirectas. Por ejemplo se hizo una investigación con señoras que tenían mucho miedo de ser asaltadas. Se les puso a observar a una persona como ellas, pero con destrezas de defensa personal, afrontar una situación de ataque de un agresor y lograr reducirlo. Después de solo observar el modelo, las personas tenían menos miedo y empezaron a internalizar la creencia que si es posible defenderse.

A veces solo observando a personas similares a nosotros hacer una actividad, nos hace cambiar nuestras propias creencias sobre nuestras capacidades.

Finalmente, otra estrategia que ayuda a generar creencias de autoeficacia en las personas es la persuasión verbal. Por ejemplo cuando les decimos a nuestros subordinados que creemos en sus capacidades, que confiamos en ellos, que sabemos que ellos pueden salir adelante. Aquí se genera el estudiado efecto Pigmalión, donde nuestras altas expectativas pueden generar una profecía que se cumpla a sí misma.

Como jefes debemos entender que las creencias de autoeficacia de nuestra gente afectan su motivación y desempeño. Debemos ayudarlos a generar creencias que les permitan alcanzar su potencial.

Fuente: http://www.davidfischman.com

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