27
November
2009
Cuenta la historia que Beethoven, el famoso compositor alemán, se encontraba sumergido en una profunda depresión debido a la muerte de un príncipe de Alemania que era como un padre para él, la cual vino a sumarse al hecho que día tras día se estaba quedando sordo. Era tal la depresión que tenía, que hasta contempló la opción de suicidarse.
Un día, hablando con una muchacha ciega que vivía en la misma pensión que él, ella le dijo: “¿Por qué te quejas porque no puedes oír, si tienes el privilegio de poder mirar? Tú te quejas por tu sordera y no sabes cuánto daría yo por poder ver un claro de luna.”
Estas palabras sacudieron al joven compositor y lo hicieron reflexionar de una forma tan tremenda que compuso la Sonata Claro de Luna, queriendo con ello mostrarle a la joven lo que era un claro de luna y que, aunque sus ojos no lo podrían ver, sus oídos y su mente sí.
Siempre hay un motivo para sonreírle a la vida, no importa por lo que estemos pasando, en la vida siempre hay una salida a los problemas y, aunque a veces no la podamos ver como aquella joven que estaba ciega, siempre va a existir alguien que nos permitirá encontrarla, así tengamos que aprender a mirar de otra forma, como en este caso la música.
Fuente: http://quechilero.com
Posted: MOTIVACIÓN
26
November
2009
Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro que decidieron viajar, trabajar y conocer el mundo… así, se fueron los tres con su burro… pero, al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba:
- “Mira ese chico mal educado; él arriba del burro y los pobres padres, ya mayores, llevándolo de las riendas”…
Entonces, la mujer le dijo a su esposo: “No permitamos que la gente hable mal del niño”… y el esposo lo bajó y se subió él… al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba:
- “Mira qué sinvergüenza ese tipo; deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy cómodo encima”…
Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro, mientras padre e hijo tiraban de las riendas… al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba:
- “Pobre hombre… después de trabajar todo el día, ¡debe llevar a la mujer sobre el burro!… y pobre hijo, ¡qué le espera con esa madre!”
Se pusieron de acuerdo y decidieron subir los tres al burro para comenzar nuevamente su peregrinaje… al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores decían:
- “Son unas bestias, ¡más bestias que el burro que los lleva!… ¡van a partirle la columna!”
Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro… pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes:
- “Mira a esos tres idiotas: ¡caminan cuando tienen un burro que podría llevarlos!”
Conclusión…
siempre te criticarán, hablarán mal de ti y será difícil que encuentres alguien a quien le conformen tus actitudes… entonces, deja de preocuparte tanto por lo que la gente piense de ti… y preocúpate más por escuchar la voz de Dios en tu corazón y hacer lo que Él te diga… créeme, es lo mejor… aunque no complazca a muchos.
Fuente: http://fabulasymoralejas.blogspot.com
Posted: REFLEXIONES
25
November
2009
Muchas veces sin darnos cuentas nos comportamos como si fuéramos los amos del mundo y todo que en el existe, incluyendo todas las personas a nuestro alrededor. Esto por supuesto es una reacción inconsciente. Se manifiesta porque queremos que todo funcione de la manera en que esperamos y que las personas reaccionen de acuerdo a los estándares que nosotros les hemos impuesto.
Cuando nos hacemos dependientes del “debería” les fijamos estándares a las otras personas. No las estamos aceptando tal y como son, queremos que sean como nosotros lo deseamos.
Por mucho que deseemos cambiar a la gente, no va a cambiar. Cada persona ha desarrollado una personalidad basada en la experiencia de su vida y sus genes. Y además quienes somos nosotros para que le impongamos a alguien como debe comportarse. Por lo tanto no tenemos el poder ni la autoridad para imponer estándares a otras personas. Si empezamos a esperar que la gente actué como nosotros queremos estamos sufriendo innecesariamente.
La próxima vez que alguien no actué como tú “esperabas” no te sientas enojada o decepcionada. Menos pienses que esa persona tiene algo en contra tuya. Lo más seguro es que esa persona ni siquiera se dé cuente que te ha molestado.
Cuando imponemos estándares en otras personas, estabas imponiéndonos decepción. Respeta a cada persona y su individualidad. En realidad los estándares que les ponemos a las otras personas están basados en nuestras debilidades. La próxima vez que te sorprendas pensando (o hablando) en los términos “debería” acerca de otra persona, detente y examina si estas en lo justo
Fuente: http://mariadinatale.blogspot.com
Posted: REFLEXIONES