30
November
2009

45 LECCIONES QUE LA VIDA ME HA ENSEÑADO0

Regina Brett

90 años, de “The Plain Dealer”, Cleveland , Ohio

Para celebrar la llegada a mi edad avanzada, una vez escribí las 45 lecciones que la vida me ha enseñado. Es la columna más solicitada que jamás había escrito.”

Mi odómetro llegó a los 90 en agosto, así que aquí les va la columna una vez más:

1. La vida no es justa, pero aún así es buena.

2. Cuando tengas duda, sólo toma el siguiente paso pequeño.

3. La vida es demasiada corta para perder el tiempo odiando a alguien.

4. Tu trabajo no te cuidará cuando estés enfermo. Tus amigos y familia sí. Mantente en contacto.

5. Liquida tus tarjetas de crédito cada mes.

6. No tienes que ganar cada discusión. Debes estar de acuerdo en no estar de acuerdo.

7. Llora con alguien. Alivia más que llorar solo.

8. Está bien si te enojas con Dios. Él lo puede soportar.

9. Ahorra para el retiro comenzando con tu primer cheque de nómina.

10. Cuando se trata de chocolate, la resistencia es inútil.

11. Haz las paces con tu pasado para que no arruine el presente.

12. Está bien permitir que tus niños te vean llorar.

13. No compares tu vida con otros. No tienes ni idea de lo que se trata su travesía.

14. Si una relación tiene que ser secreta, no debes estar en ella.

15. Todo puede cambiar en un parpadear de ojos. Pero no te preocupes, Dios nunca parpadea.

16. Respira profundamente. Esto calma la mente.

17. Elimina todo lo que no sea útil, hermoso o gozoso.

18. Si algo no te mata, en realidad te hace más fuerte.

19. Nunca es demasiado tarde para tener una niñez feliz. Pero la segunda depende de ti y de nadie más.

20. Cuando se trata de perseguir aquello que amas en la vida, no aceptes un ” no” por respuesta.

21. Enciende las velitas, utiliza las sábanas bonitas, ponte la lencería cara. No la guardes para una ocasión especial. Hoy es especial.

22. Prepárate de más, y después sigue la corriente.

23. Sé excéntrico ahora. No te esperes a ser viejo para usar el morado.

24. El órgano sexual más importante es el cerebro.

25. Nadie está a cargo de tu felicidad, más que tú.

26. Enmarca todo llamado “desastre” con estas palabras: “En cinco años, ¿esto importará?”

27. Siempre elige vida.

28. Perdónale todo a todos.

29. Lo que las otras personas piensen de ti no te incumbe.

30. El tiempo sana casi todo. Dale tiempo al tiempo.

31. Por más buena o mala que sea una situación, algún día cambiará.

32. No te tomes tan en serio. Nadie más lo hace.

33. Cree en los milagros.

34. Dios te ama por lo que Dios es, no por lo que hayas hecho o dejado de hacer.

35. No audites la vida. Sólo llega y aprovéchala al máximo hoy.

36. Llegar a viejo es mejor que la alternativa — morir joven.

37. Tus niños sólo tienen una niñez.

38. Todo lo que verdaderamente importa al final es que hayas amado.

39. Sal todos los días. Los milagros están esperando en todas partes.

40. Si todos apiláramos nuestros problemas y viéramos los montones de los demás, rápido arrebataríamos de regreso los nuestros.

41. La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas.

42. Lo mejor está aún por llegar.

43. No importa cómo te sientas… párate, arréglate y preséntate.

44. Cede.

45. La vida no está envuelta con un moño, pero sigue siendo un regalo.

Colaboración de Erwin Letellier P.

Fuente: http://ricardodeleon1961.wordpress.com

29
November
2009

EL ENTUSIASMO, NUESTRO ENEMIGO0

Hugo Landolfi

Dentro del mundo de la consultoría en empresas o dentro del pensamiento de los más grandes “expertos” en liderazgo del mundo, aparece una y otra vez una palabra y una búsqueda: el entusiasmo. También se manifiesta el mismo como un modo de estimular a los alumnos en las escuelas. Todos buscan el entusiasmo como si fuera una piedra preciosa: generarlo, promoverlo, que no decaiga, que se mantenga, que subsista. Es difícil lograrlo realmente. Porque el entusiasmo se comporta siempre como un enfermo terminal que se muere a cada rato y al cual hay que “reanimar”. Por supuesto, los consultores contratados para realizar esta tarea tienen trabajo permanente, para felicidad de ellos. El problema es que no generan nada “sustentable”. Simple venta de humo.

Sin embargo, me permito una reflexión que quiero compartir con ustedes: ¿Fueron logradas en base al entusiasmo las cosas importantes y permanentes que cada uno de nosotros hemos alcanzado en nuestra vida, o en cambio fueron más el producto de lo que hicimos “luego” de que el entusiasmo se apagara?

Los que estamos en pareja o casados hace muchos años y tenemos una familia con niños: ¿El éxito de la misma se debió al entusiasmo o enamoramiento inicial, que duró ciertamente poco, o a lo que supimos hacer luego de que el enamoramiento inicial se desvaneciera?

Los que somos empresarios, escribimos un libro, compusimos canciones, pintamos cuadros o realizamos cualquier proyecto de envergadura: ¿El logro del mismo de debió al entusiasmo inicial o al modo en que mantuvimos nuestro ritmo de trabajo, nuestro compromiso y nuestras convicciones luego de que el entusiasmo se desvaneciera?

Si la mayoría de las cosas importantes y de más valor que una persona hizo en su vida se hicieron, no bajo el influjo del entusiasmo sino, más bien, bajo el influjo de las cualidades operativas que tenía la persona luego de que el entusiasmo se hubiera ido, es menester hacernos una pregunta: ¿Por qué le damos tanta importancia al entusiasmo? La verdad es que no sirve mucho para nada. Es otro modo de adiestramiento educativo y relacional que reduce al ser humano a un simple animal del cual se busca su entusiasmo mediante la provisión de premios adecuados. Entusiasmarlo para utilizarlo. Simple utilitarismo.

Con el entusiasmo se logran inspiraciones de corto alcance: un buen párrafo para quien escribe un libro, pero nunca el libro completo; un buen compás para quien compone música, pero nunca un disco completo; una tarde de pasión para una pareja enamorada, pero nunca una familia con hijos bien educada bajo valores humanos; una breve suba de ventas o de efectividad en un equipo de trabajo, pero nunca una suba sostenida que haga una verdadera diferencia cuando cierre el año fiscal.

No es que el entusiasmo en la vida del hombre no sea importante. El problema radica en cuando confiamos al entusiasmo cosas que no pueden confiársele. El entusiasmo es un epifenómeno emocional del hombre, lo cual lo inscribe dentro del ámbito de su cuerpo animal y no tanto de su alma espiritual. Al hacerse de él un “rey”, lo que hacemos es animalizar al hombre, pues nos olvidamos de su inteligencia pero fundamentalmente de su voluntad, genuina potencia del alma que puede seguir operando cuando el entusiasmo se halla ido.

Por otro lado, estratégicamente, lo que se logra con el entusiasmo es de tiro corto y escasísima duración. El entusiasmo se “nos muere” a cada rato. Parece algo que ni bien nace, se obsesiona por morir. ¿Cómo puede el hombre confiar en una herramienta tal para lograr grandes cosas? Solamente un hombre animalizado, llevado al entusiasmo por educadores o consultores que entienden al hombre como un animal, usualmente provenientes de diversas áreas de la psicología que no entienden mucho del hombre integralmente considerado, puede recorrer ese absurdo camino.

Lo primero en el hombre es su alma espiritual, y solamente con la adecuada educación y formación de la misma puede el hombre ser en verdad hombre y lograr cosas más allá del corto impulso que puede tener la oleada de energía animal que provee el entusiasmo. Por supuesto, bienvenida sea cuando ella venga, pero si confiamos solamente en ella estaremos perdidos de antemano. Como dice el dicho: “Que el entusiasmo nos encuentre trabajando”.

Pero las psicologías que entienden al hombre como un animal se imponen, tanto en educación como en consultoría y liderazgo. Es menester, entonces, que apuntemos a recuperar al ser humano que es el ser humano, y para ello lo primero es que tomemos conciencia del problema.

Fuente: http://www.sabiduria.com

28
November
2009

BELLEZA Y AMOR0

A veces tardamos en descubrir la belleza de las personas. La belleza no es visible cuando nos aturden las circunstancias de la vida, cuando no somos capaces de vernos tal y como somos, cuando el miedo nos aísla de los demás. La belleza no está en el interior, no en el exterior, está en todos lados. Solo es necesario una mirada limpia de prejuicios, una mirada que parta de la aceptación de uno mismo y observando la belleza desde el interior de uno mismo. Cuando encontramos ese punto donde es fácil sonreír, la belleza y el amor surgen sin esfuerzo. Basta con dejarse impregnar por las emociones, por las buenas vibraciones internas y externas. Apostar por la toma de conciencia de nuestras emociones, nuestros sentimientos y pensamientos está considerado por nuestra sociedad como sensiblería, debilidad, etc. Pero ya es hora que los que somos capaces de sentir algo más de lo meramente material, lo propaguemos a los cuatro vientos. Que la luz acabe con la oscuridad, que la belleza y el amor dejen de ser algo extraño.

Fuente: http://andandosereno.blogspot.com