24
November
2009
Siempre pensé que el crecimiento personal tenía que estar unido a la vida cotidiana, a lo que pasa en el día a día, a la gente que te rodea, a tu trabajo y a tus ratos de ocio. A los que nos gusta la mirada interior, la reflexión, la búsqueda de ese algo más que nunca descubrimos, sabemos que, en ocasiones, nos pasamos de rosca. Nos gusta tanto este tema que dejamos otros quehaceres mucho más importantes. Y nos damos cuenta entonces, que toda esa búsqueda deja de tener sentido cuando no estás atento a lo que ocurre a nuestro alrededor. Tanta meditación y tanta reflexión no sirve de nada sino miras a quien tienes al lado. Hay que crecer con los demás y haciendo las labores del día con todos los sentidos. No estamos solos. Buscar hacia adentro mirando hacia fuera.
Es claro y evidente que esta enseñanza parte de la propia experimentación, de los errores que se convierten en lecciones, gracias a esa gente que tenemos a nuestro lado que nos recuerda que el crecimiento personal es algo más que mirarse hacia dentro.
Fuente: http://andandosereno.blogspot.com
Posted: REFLEXIONES
23
November
2009
Las personas se la pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que “alguien” les hizo.
La sorprendente revelación que te voy a hacer, va a cambiar tu vida…
¡Nadie, nunca jamás te ha ofendido!
Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren. Y las expectativas tu las creas con tus pensamientos. No son reales. Son imaginarias.
Si tu esperabas que tus padres te dieran más amor, y no te lo dieron, no tienes porqué sentirte ofendido. Son tus expectativas de lo que “un padre ideal” debió hacer contigo, las que fueron violadas. Y tus ideas son las que te lastiman.
Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal y cual forma y no lo hizo… Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entra las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación.
¿Enojado con Dios? Son tus creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman. Dios jamás ofende y daña a nadie.
Un hábito requiere de todas sus partes para funcionar. Si pierde una, el hábito se desarma. El hábito de sentirte ofendido por lo que “te hacen otros” (en realidad nadie te hace nada) desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las “ofensas”.
Cuando nacemos, somos auténticos. Pero nuestra verdadera naturaleza, es suprimida y sustituida artificialmente por conceptos que nuestros padres, la escuela, la sociedad y los medios nos enseñan y crean una novela falsa de cómo deberían ser las cosas en todos los aspectos de tu vida y cómo “deben” de actuar los demás. Una novela que no tiene nada que ver con la realidad.
También, las otras personas son criaturas de inventario. A lo largo de su vida, coleccionan experiencias: padres, amigos, parejas, etc. y las almacenan en su inventario interior.
Las experiencias negativas dejan una huella más profunda en nosotros que las positivas.
Y cuando una persona es “maltratada” (por no haber dicho o hecho lo que se esperaba de ella) por alguien, deja esa experiencia en su “inventario”. Cuando conoce a otro alguien, tiene miedo. Y trata de ver si la nueva persona repetirá las mismas actitudes que le hirieron, o sea que se predispone.
Saca una experiencia de su inventario negativo. Se pone los lentes de esa experiencia y ve a las nuevas personas y experiencias de su vida con esos lentes. Obviamente lo que teme lo provoca. ¿Resultado? Se duplican los mismos problemas y las mismas experiencias negativas.
Y el inventario negativo sigue creciendo. En realidad lo que hace es que te estorba. No te deja ser feliz. Y a medida que se avanza en años, se es menos feliz. Es porque el inventario negativo aumenta año con año.
¿Has visto a las personas de edad avanzada y a los matrimonios con muchos años? Su inventario es tan grande, que parece que la negatividad es su vida. Una y otra vez sacan experiencias de su inventario negativo ante cualquier circunstancia.
Una de las mayores fuentes de ofensas, es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida. Cuando le dices lo que “debe hacer” y te dice “no”, creas resentimientos por partida doble. Primero, te sientes ofendido porque no hizo lo que querías. Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como es. Y es un círculo vicioso.
Todas las personas tienen el derecho divino de guiar su vida como les plazca. Aprenderán de sus errores por sí mismos. Déjalos ser.
Además recuerda también que nadie te pertenece. Cuando los colonos americanos querían comprarle sus tierras a los pieles rojas éstos les contestaron: “¿Comprar nuestras tierras? ¡Si no nos pertenecen! Ni el fulgor de las aguas, ni el aire, ni nuestros hermanos los búfalos a los cuales sólo cazamos para sobrevivir. Es una idea completamente desconocida para nosotros.”
Ni la naturaleza, ni tus padres, ni tus hermanos, ni tus hijos, tus amigos o parejas te pertenecen. Es como el fulgor de las aguas o el aire. No los puedes comprar. No los puedes separar. No son tuyos. Sólo los puedes disfrutar como parte de la naturaleza. El cauce de un río no lo puedes atrapar. Sólo puedes meter las manos, sentir el correr de las aguas entre ellas, y dejarlo seguir.
Las personas son un río caudaloso. Cualquier intento de atraparlas te va a lastimar. Ámalas, disfrútalas y déjalas ir.
Entonces; ¿cómo puedo perdonar?
1) Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de “cómo deberían actuar las personas y Dios las que te hieren”. Estas ideas son producto de una máscara social que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas NUNCA van a cuadrar con esas ideas que tienes. Porque son ideas falsas.
2) Deja a las personas ser. Deja que guíen su vida como mejor les plazca. Es su responsabilidad. Dales consejos SOLO SI TE LO SOLICITAN, pero permite que tomen sus decisiones. Es su derecho divino por nacimiento: el libre albedrío y la libertad.
3) Nadie te pertenece. Ni tus padres, amigos y parejas. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja fluir las cosas sin resistirte a ellas. Ama y deja ser.
4) Deja de pensar demasiado. Ábrete a la posibilidad de nuevas experiencias. No utilices tu inventario. Abre los ojos y observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes obscuros y te los quitas, el resultado es la limpieza de visión.
5) La perfección no existe. Ni el padre, amigo, pareja o hermano perfecto. Es un concepto creado por la mente humana que en ningún nivel intelectual puedes comprender, porque en la realidad NO EXISTE. Porque es un concepto imaginario.
Un bosque perfecto serían puros árboles, sol rico, no bichos… ¿Existe? No.
Para un pez el mar perfecto sería aquel donde no hay depredadores ¿Existe? No.
Sólo a un nivel intelectual. En la realidad JAMÁS VA A EXISTIR.
Naturalmente, al pez sólo le queda disfrutar de la realidad. Cualquier frustración de que el mar no es como quiere que sea no tiene sentido. Deja de resistirte a que las personas no son como quieres. Acepta a las personas como el pez acepta al mar y ámalas como son.
6) Desintoxícate del veneno del rencor y reconcíliate con la vida. La vida real es más hermosa y excitante que cualquier idea que tienes del mundo.
7) Imagina a esa persona que te ofendió en el pasado. Imagínate que ambos están cómodamente sentados. Dile por qué te ofendió. Escucha su explicación amorosa de por qué lo hizo. Y perdónala.
8) Si un ser querido ya no está en este mundo utiliza esta dinámica para decirle lo que quieres. Escucha su respuesta. Y dile adiós. Te dará una enorme paz.
A la luz del corto período de vida que tenemos sólo tenemos tiempo para vivir, disfrutar y ser felices. Nuestra compañera, la muerte, en cualquier momento y de forma imprevista puede tomarnos entre sus brazos. Es superfluo gastar el tiempo en pensar en las ofensas de otros. No puedes darte ese lujo.
9) Es natural pasar por un periodo de duelo al perdonar, deja que tu herida sane. Descárgate con alguien para dejar fluir el dolor. Vuelve a leer este artículo las veces necesarias y deja que los conceptos empiecen a sembrar semillas de conciencia en tu interior. Aprende con honestidad de los errores que cometiste, prométete que no lo volverás a hacer y regresa a vivir la vida.
Y como dirían los Beatles, ¡Let it be!…
Deja al mundo ser. Y déjate ser a ti también.
LAS EXPECTATIVAS
La gente, las situaciones, las cosas y “el destino” no nos fallan, son nuestras expectativas esa aparentemente inofensiva y sutil forma de inmoralidad.
Dicen por ahí que las copias, esas que nos mandan hacer en el colegio cuando somos niños, no sirven para nada. Dicen que no se aprende nada con ellas.
Sostiene la gente entendida que para aprender el aprendizaje debe ser significativo, es decir, que solo aprendemos lo que nos interesa de verdad, lo que nos motiva, lo que vivimos, lo que significa algo para nosotros.
Pues bien, nuestra tozuda manía de crearnos expectativas lleva toda la vida haciéndonos sufrir y todavía no lo hemos aprendido. Se supone que en este caso el sufrimiento debería ser suficiente aprendizaje y deberíamos de dejar de crearnos esas expectativas que lo causan.
Pues no terminamos de aprenderlo y seguimos “espectando”, sobre las cosas, sobre las situaciones, sobre lo que va a suceder o no, sobre cosas sobre las que no se tiene absolutamente nada de control, como los juegos de azar, como el clima (lluvias o no lluvias), sobre los gobernantes, nuestros deportistas o equipos favoritos, sobre los libros que no hemos leído o las películas que no hemos visto, pero sobre todo y por encima de todo sobre las personas… llámense: familiares consanguíneos o políticos, pareja, hijos, jefes, subalternos, compañeros de trabajo, vecinos conocidos y hasta de desconocidos.
Así que como no aprendemos sufriendo, vamos a probar del modo tradicional, a ver si funciona, y puede ser que ni así.
Fuente: http://danzaterapiaoriental.wordpress.com
Posted: REFLEXIONES
23
November
2009
Ricardo Ros
En 1578 un marinero inglés llamado William Bourne inventó el primer submarino. Lo dibujó, pero nunca lo realizó. El holandés Cornellius Drebbel construyó el primer submarino en 1624. Para ello utilizó madera, pieles y grasa. En 1680 el italiano Giovanni Borelli mejoró el invento, introduciendo lastres de agua. En 1776 David Bushnell añadió un tanque de agua que introducía o sacaba mediante una bomba manual, unos patines propulsores y unos torpedos.
La historia del submarino es fascinante, porque se puede seguir la trayectoria de un invento, desde que fue una simple idea hasta su más alta sofisticación moderna. Actualmente hay unos 600 submarinos en el mundo, casi todos de uso militar.
Hace 5000 años, los chinos ya conocían el reloj de sol. Alguien en Babilonia inventó las Clepsidras, unos recipientes con agua. Después se mejoró con el reloj de arena. Hacia 1200 se inventó el primer reloj mecánico. En 1300 el de pesas, en 1400 el de muelles, en 1600 el de péndulos. En el siglo XX el de cuarzo digital y el atómico, que tiene un margen de error de solo un segundo cada 30 millones de años. ¿Se puede perfeccionar más el reloj?
El conocimiento en el ser humano es acumulativo. La tecnología actual no habría sido posible si antes no hubiera habido precedentes. Acumulamos información a lo largo de siglos y la vamos perfeccionando. Es como si necesitáramos ir asumiendo datos a lo largo de las generaciones. A los adultos nos cuesta todavía entender cómo funcionan los PCs, a los niños no les cuesta nada. Le regalas a un niño un lector de MP3 y no tiene ninguna dificultad en entender cómo funciona, aunque nunca antes haya visto uno. Yo tuve que leer las instrucciones para comprender su funcionamiento.
El conocimiento es acumulativo. Por eso es necesario que se den determinadas circunstancias para que se pueda dar un nuevo paso. Sólo tras el descubrimiento de la capacidad resonante del cuarzo se pudo empezar a utilizar en relojes y microprocesadores. Sólo se pudo construir un reloj atómico cuando se descubrió la capacidad de vibración atómica del cesio.
Aprendemos por acumulación a lo largo de generaciones. Para que se cree un nuevo reloj más exacto, es necesario que alguien comprenda que un nuevo elemento se puede aplicar a la relojería. Si no aprendiéramos por acumulación, si cada nueva generación tuviera que empezar de nuevo, todavía estaríamos en la edad del hierro.
Todo en apariencia funciona bien hasta que alguien menos perezoso descubre una manera de que funcione mejor. El descubrimiento consiste en ver lo que todos han visto y pensar lo que nadie pensó
Si el conocimiento en el ser humano es acumulativo, también lo es en cada individuo por separado. Tú aprendes por acumulación. Eres la suma de tus experiencias. Cuando naciste no sabías casi nada. Ni siquiera podías sobrevivir solo. Pero has ido aprendiendo cosas. Cuando eras pequeño te atrevías a enfrentarte a todos los nuevos conocimientos que se iban presentando en tu vida. Aprendiste por ensayo y error. ¿Pero qué ha ocurrido a medida que te has ido haciendo mayor? Que cada vez te cuesta más aprender, porque estás enrocado en la comodidad. Ya no necesitas más conocimientos para sobrevivir y te quedas parado.
En cuanto la vida se vuelve costumbre, dejamos de aprender. Ahora tienes miedo. Tienes miedo de no saber enfrentarte a nuevos conocimientos. Tienes miedo a equivocarte. Los grandes avances en tecnología, ciencia, medicina, han ocurrido porque algunas personas decidieron enfrentarse a sus miedos y buscar alternativas diferentes. Las personas crecemos cuando somos capaces de salirnos de la norma.
Haz aquello que temes y dejarás de temer. La acción es incompatible con el temor.
¿Cuál es tu experiencia?
Fuente: http://www.ricardoros.com
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