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Alejandro Rubinstein B. 

El éxito está definido en el Diccionario de la Lengua Española como “el resultado feliz de un negocio o actuación”. Pero ¿qué es un resultado “feliz”? ¿Será importante que quien logra el resultado sea feliz también? ¿O solo importa el resultado? En estos tiempos, cuando nuestra sociedad mide el éxito por la cantidad de dinero que tiene una persona o su posición social, vale la pena reflexionar sobre el verdadero significado del éxito.

El éxito no es solo obtener lo que se quiera, cuando se quiera, sin importar lo que se requiera. ¿De qué sirven lograr objetivos si nuestra salud está comprometida, si nuestra familia ya no nos conoce, sin amigos verdaderos y con un espíritu afligido?

La persona verdaderamente exitosa cumple tres requisitos:

1.    Tener un sueño y luchar por él. La persona exitosa tiene una aspiración en su vida, un propósito que la apasiona, que la trasciende y por el que está dispuesto a luchar, a sacrificarse, a pagar el precio que se requiere para lograr su objetivo. Reconocer este sueño no es sencillo. Debe ser algo por lo que estemos dispuestos a trabajar incluso sin remuneración, por la simple convicción de que fuimos creados para ello, que para esto nos han puesto en esta Tierra. Al trabajar por este sueño, sentimos que nuestros mejores talentos y habilidades están siendo usados al máximo. La persona exitosa logra encontrar este sueño y dedica todo el tiempo que le sea posible a él.

2.    Ser mejor cada día. Después de encontrar su sueño y trabajar en él, la persona exitosa nunca se rinde en su propósito de hacer mejor las cosas. No se conforma. Reconoce que el éxito no es un destino, sino un viaje, un proceso que nunca termina. Sabe aprender de sus errores y sus fracasos, los reconoce como parte del proceso del éxito: no todo lo que hace le sale bien. Pero aprovecha estas lecciones para levantarse nuevamente y seguir luchando por ser mejor que ayer. El esfuerzo de ser mejor incluye un balance en los diferentes roles que desempeña: ser un mejor padre, un mejor esposo, hijo o amigo. Una mejor persona comprometida con su cuerpo y salud, con su espíritu. La persona exitosa es incansable, inquebrantable. Su actitud es siempre positiva. La persona exitosa es lo mejor que ella puede ser, con los talentos y habilidades que la vida le ha dado. ¿De qué nos sirve lograr todas nuestras metas si al final terminamos siendo peores personas? ¿De qué nos sirve ganar si perdemos a nuestra familia, descuidamos nuestro cuerpo y nuestro espíritu? La persona exitosa sabe esto, por ello el “cómo” trabaja en sus metas es tan importante como si las logra o no.

3.    Ayudar a que el mundo sea mejor. La persona exitosa dedica su tiempo y esfuerzo no solo para sí, sino para apoyar a quienes lo rodean. Cuando se acuesta a dormir en la noche, ha dejado al mundo al menos un poco mejor de lo que lo encontró al levantarse en la mañana. Realmente ayuda a los demás a surgir, a crecer, a ser mejores también. Deja un impacto positivo en lo que hace.

Se preocupa por su comunidad, sus amigos y familiares. Deja un legado que hace una diferencia en el mundo y que va más allá de los beneficios personales que puede obtener de su propio éxito.

Las personas más exitosas no son las más adineradas ni tampoco las que siempre logran los resultados de su negocio, son, por el contrario, las que saben disfrutar, en compañía de sus seres queridos, del viaje maravilloso que es trabajar incansablemente en un sueño que, al final, les hará mejores personas cada día y agentes de cambio positivo en el mundo. 

Fuente: http://www.nacion.com

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