24
December
2007
Solange Rodríguez Pappe
“El Lugar de las Apariciones”
Con su inofensivo dedo índice había señalado el horizonte del desierto mientras le anunciaba:
- Al otro lado te espera.
Ella, esperanzada, miró los ojos de esa niña, y se le antojaron furiosos, casi animales, pero atribuyó esa impresión al intenso resplandor. Lo que acababa de decirle ayudó a que comprendiera tantas cosas sobre las relaciones… Arrojando hacia atrás el bolso, se frotó los brazos calientes y la siguió.
Lo primero que lamentó perder fueron los zapatos. Uno se le quedó irremediablemente perdido en un banco de arena y ella decidió dejar al otro en el mismo lugar para que no se sintiera solo.
El clima del trópico se fue encargando de los demás: el sol la dejó sin vestido; el viento sin cabellos y el silencio de la niña, sin palabras. A cambio de eso sostuvo en alto la esperanza de encontrarlo, como un banderín descolorido y con esa confianza ella se arropaba por las noches cuando hasta parte de la piel se le perdió.
Caminó demasiado, caminó hasta que el desierto no le dejó nada más a guardar que su propia sangre. Caminó hasta memorizar cada punto de la espalda de la niña, esa pequeña sombra ambigua que estaba siempre tres pasos adelante.
Justo antes de pensar en abandonar la historia, cuando no le quedaba carne y los pasos se le tornaron estertores, la niña detuvo su trotecito rápido y miró con intensidad hacia un punto.
Muy próximo y como insertado artificialmente en el paisaje, estaba él. Ella quiso entonces expresar su euforia, pero se percató de que tenía la voz coagulada en la garganta y que bajo esa garganta se estaba desplomando un cuerpo seco.
Ella engarrotó las manos, agitó los labios.
Él no la reconoció. Más bien se acercó con la curiosidad de quien observa los detalles de un esqueleto a media luz y la contempló morir sin emoción.
Entonces reparó en la niña de ojos intensos que estaba tirando de su mano.
- Ven –le dijo apuntando hacia el interior del desierto-. Al otro lado ella te espera.
Texto trascrito con autorización de la autora.
Fuente: http://www.solocrecer.com
Posted: LITERATURA
23
December
2007
Blair Singer
Hace algunas semanas hice referencia a una de las causas por las que mucha gente que se inicia en el negocio de las ventas fracasa, y esto se debe por que en algún momento han perdido la negociación con su propia mente; es decir, se han dejado vencer por su “vocecita”.
En muchas ocasiones esta batalla se libra sobre el terreno de la confusión, de la adversidad, el caos o la duda. Es en esos momentos cuando las cosas parecen no tener solución, y al mismo tiempo prevalece una sensación de frustración. De lo que no nos damos cuenta es que este tipo de situaciones nos ofrecen una verdadera oportunidad de crecimiento personal.
Hago mención de esto porque mucha gente cuando está a punto de alcanzar el éxito… se queda corta. Sólo alcanzan entre el 80 y el 90% de todo su potencial; esto se debe a que no confían plenamente en el proceso de aprendizaje. Evitan cometer errores o buscan la salvación en las manos de terceras personas.
Siempre existe el caos y la confusión antes de que aparezca la claridad y el orden. Así es como trabaja la naturaleza.
Puedes haber sido condicionado por el orden social para aceptar las respuestas de alguien más. Existen dos problemas con esta situación. El primero, es que te aleja de toda posibilidad de obtener un verdadero aprendizaje y acumulación de recursos para enfrentarte a la adversidad en el futuro. El segundo, es que por lo general los comentarios y los consejos de los demás nos llegan demasiado tarde y además están basados en un juicio hecho a la ligera de la situación ya que quién se encuentra atrapado en el dilema eres tú.
El verdadero aprendizaje se obtiene cuando caes, encuentras el error, aprendes de el y corriges la situación.
Aquí te presento una lista que puedes usar como referencia para asegurarte de que te encuentras en el camino correcto y más corto hacia el aprendizaje.
1. Rodéate con personas sinceras, que puedan decirte la verdad aunque a veces no sea agradable. Este tipo de personas son tus verdaderos amigos.
2. Nunca niegues el haber cometido un error, te escondas o mientas al respecto. Si nunca reconoces tus errores jamás podrás corregirlos. La batalla que se pierde con mayor frecuencia dentro de nuestra mente, es en la que nos mentimos acerca de nosotros mismos. Admite tus errores rápidamente.
3. No seas demasiado duro contigo mismo. No exageres la situación, pero tampoco te consideres un tonto. Has ingresado a la prestigiosa fraternidad de muchos ganadores que han fracasado mucho antes que tú. Presume acerca de tus errores especialmente si son enormes.
4. Si llegas a buscar ayuda, encuentra a un mentor que te ayude a descubrir la verdad por ti mismo y te motive a aprender. Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero la mejor forma de aprender a manejar los errores es cometiéndolos “lo más rápido posible” confiando en que el proceso de aprendizaje a la larga te dará la experiencia necesaria para minimizarlos.
Buckminster Fuller solía decir que “Los errores se convierten en pecado cuando NO los admitimos”. “Cuando los seres humanos admitimos y reconocemos que hemos cometido un error, es cuando se más nos acercamos a esa “misteriosa integridad” que gobierna el universo”.
¡Sé increíble!
Fuente: http://micibercafe.com.mx
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23
December
2007
Ricardo Ros
El 15 de Mayo de 1990 la Galería Christie’s vendió un cuadro por valor de 82,5 millones de dólares. El cuadro, titulado “El Retrato del Doctor Gachet”, estuvo durante muchos años abandonado en una casa de Arlés, cubierto por el polvo y el moho. El que llegaría a ser el pintor con mayor influencia en el postimpresionismo, expresionismo, fauvismo y los principios del abstraccionismo, no conoció la gloria en vida. Vincent van Gogh se adelantó a su tiempo y no fue comprendido por sus coetáneos. Él estaba preparado, los demás, no.
Alexander Fleming descubrió la penicilina en 1929. Los demás científicos no le prestaron atención durante veinte años, al considerar su descubrimiento como algo sin importancia. El Premio Nobel de Medicina no lo recibió hasta 1945. La comunidad científica no estaba preparada, aunque la penicilina sí estaba disponible. Fleming no patentó su invento y lo donó a la humanidad.
Me dices: “Intenté conseguir mis sueños, luché por ellos y no los conseguí. Trabajo en algo que no me gusta desde hace muchos años y sólo pienso en el día en que me pueda jubilar. Mi vida ha sido un desastre”
Luchaste, no lo conseguiste y te rendiste. ¿Hace cuánto tiempo que luchaste? ¿Hace cuánto tiempo que te rendiste? ¿Cuánto tiempo llevas con el barco a la deriva?
La vida pasa muy rápido. Pero la vida está llena de oportunidades. El problema es que las oportunidades no siempre están disponibles, ni nosotros estamos preparados para aprovechar esas oportunidades en un momento determinado de nuestra vida. Estar disponible no significa estar preparado.
Esto que acabo de decir es muy importante. Te lo repito:
ESTAR DISPONIBLE NO SIGNIFICA ESTAR PREPARADO
¿Luchaste cuando no estabas preparado? ¿Luchaste cuando no estaba preparado el mercado? ¿Luchaste cuando no estaba preparada la sociedad para la innovación que querías establecer? ¿Luchaste cuando no estaban preparados tus familiares, tus amigos, tus jefes, tus competidores…?
Lo más probable es que ahora lo consigas. Pero piensas “ahora ya es tarde, ya no tengo fuerzas, ni esperanzas, se me ha acabado la ilusión”. Tu temor está en que tienes miedo de fracasar otra vez.
Si fallaste una vez, ¿por qué no lo haces de nuevo? Las circunstancias, tus conocimientos, tu experiencia han cambiado. Tú ya no eres la misma persona de hace años. Has crecido en todos los sentidos. Ahora tienes una nueva oportunidad de iniciar un nuevo negocio, de cambiar de trabajo, de volver a estudiar, de iniciar una nueva relación sentimental, de comenzar una nueva relación con tu pareja basada en nuevos valores… Porque no es posible que tus conocimientos, tu experiencia, tu forma de ver la vida, sigan siendo los mismos que hace diez, veinte o treinta años.
¿Qué opinas?
Fuente: http://www.ricardoros.com
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