11
May
2012

LA REFORMA MÁS IMPORTANTE0


Francisco Cáceres Senn

Le voy a decir algo para empezar que probablemente le cause cierto nivel de controversia. Y me alegro. De la controversia nace la luz.

O a lo mejor no le causa ningún problema aceptarlo porque está de acuerdo. Lo que le quiero decir para empezar es…

“El mundo está cambiando más rápido de lo que nosotros, los humanos, somos capaces de entender y en consecuencia adaptarnos”.

¿Ya lo sabía? Hombre, me alegro de nuevo. Pero, y ¿qué implicaciones tiene esta afirmación tan aventurada?

Pues que con rapidez y frecuencia nos encontramos en situaciones en las que no tenemos ni idea de qué hacer para salir airosos de los retos con que nos enfrentamos. Con la misma rapidez y frecuencia nos sentimos incapaces de responder ante las nuevas problemáticas de la actualidad. O reaccionamos tarde, o mal, o ambas.

Y es entonces cuando empezamos a tomar decisiones que sólo hacen más grande el problema. Por ejemplo, pedir un crédito para comprar algo para lo que no tenemos recursos propios, ni realmente necesitamos. Ahora me pongo a buscar cuál es el mejor crédito disponible y me siento muy inteligente si lo encuentro y es mejor que el de mi vecino, cuando lo más inteligente era no solicitar el crédito en lo absoluto.

Otro ejemplo. El del empleo.

Para mí, y sé de otros muchos economistas para los que también, no es un misterio que “el empleo”, al menos como lo conocemos hoy en día, está en extinción y de manera irreversible. Llamamos crisis a lo que es tendencia o evolución. Y, en esa vena de alegría que traigo hoy, me alegro de este hecho.

“¿Te alegras de que se esté acabando el empleo? Pero qué insensible”, podrá pensar. Lejos de ser insensible con el sufrimiento ajeno, simplemente soy consciente de que ciertos trabajos o empleos, muchos, son tan indignos que los debiera de hacer un robot y nunca un maravilloso ser humano. Según los estudios más recientes acerca del estrés, la causa número uno del mismo en este momento es “el jefe”. Hace 30 años era el divorcio y hace 30 años la número 2 era la muerte de un familiar cercano.

Pues “el jefe” ha conseguido desplazar a todas estas para colocarse en un glorioso primer lugar. Y la situación de estrés en los centros de trabajo en el mundo no va a mejorar, vamos, no puede mejorar. Cada día las exigencias de rentabilidad y eficiencia son mayores, con lo que el estrés aumenta de manera proporcional.

De hecho, un factor reductor del estrés comprobado por sociólogos es la creación de crisis artificiales. Cuando no hay crisis en el país nos vemos obligados a cumplir las altas cuotas de rendimiento que se nos ponen. Cuando hay crisis ya tenemos una excusa para reportar una disminución de las ventas. Se elimina la tensión, nos sentimos más relajados y tenemos mejores razones que nunca para abusar del alcohol. Por eso, como sociedad, y aunque resulte paradójico, necesitamos una crisis de vez en cuando. Los políticos la necesitan (tienen que explicar sus incapacidades y la desilusión que provocan), cualquier ejecutivo la necesita, la iglesia la necesita.

Y volviendo al empleo, es en este punto en el que los gobiernos piensan en reformas. Y son reformas inteligentes y adecuadas… si es que la situación del empleo no estuviese evolucionando. Temporalmente parece que los paliativos funcionan, pero como diría Peter Senge, “El camino más corto nos lleva al mismo lugar en el que estamos”. Nos acercamos a un mundo de autónomos, emprendedores, independientes, freelancers, como quiera llamarles, de manera inevitable, según mi opinión, claro.

Lo que nos lleva a…

La reforma más Importante.

La reforma más importante no es la laboral o la financiera o la fiscal. Ni siquiera la educativa, o por lo menos no en sentido académico. Si bien es verdad que aunque todavía, incluidos los países más avanzados, una parte importante de la población no cuenta con títulos universitarios ni técnicos, las personas a cargo de nuestros gobiernos, empresas o bancos, en su gran mayoría no pueden tener más certificados académicos, porque los tienen ya todos. Y a pesar de los mismos, sus decisiones, en ocasiones, rayan la estupidez, y en otras resultan o insuficientes o inadecuadas.

Y para ese mundo de independientes interconectados entre sí la reforma más importante es la del pensamiento. Nunca jamás antes en la historia de la humanidad habíamos tenido tantas herramientas tan tecnológicamente avanzadas dándonos la posibilidad real de resolver los más grandes problemas de la humanidad. Jamás antes en nuestras vidas había sido tan real la posibilidad de triunfar siendo independiente. Pero necesitamos reformar nuestro pensamiento.

Las 4 claves del pensamiento de un independiente autónomo para lograr el éxito.

No hace falta inventar el hilo negro. Sólo necesitamos estudiar a las personas que están desarrollando su independencia con éxito inigualable para saber cómo piensan. Los filántropos sociales del momento, los jóvenes millonarios de la actualidad “hechos a sí mismos” (hay mucho más detrás de estas fortunas que simplemente tecnología u oportunidad), los pequeños y grandes empresarios que están viviendo su sueño hecho realidad; todos ellos tienen algo en común y es cómo piensan.

He identificado 4 claves en esta nueva mentalidad de abundancia. Las llamo las 4 claves del pensamiento de un independiente exitoso y son las siguientes:

Clave N° 1. Viven el Poder del Ahora.

Clave N° 2. Su principal trabajo es sobre sí mismos y saben cómo hacerlo. Tienen una nueva comprensión acerca del mundo que les permite realizar los cambios necesarios en el momento adecuado. Entienden el verdadero poder de las creencias y paradigmas.

Clave N° 3. Conocen el auténtico secreto de la creatividad y la innovación y que, paradójicamente, está al alcance de cualquier persona. La mayoría de las empresas o negocios de estos nuevos emprendedores independientes son tan innovadores o creativos que pensamos que han de ser verdaderos genios para poder haber llegado a tener esas ideas. Nada más lejos de la realidad.

Clave N° 4. Han desarrollado un auténtico dominio emocional, y en particular en los aspectos que más cuentan a la hora de ser independiente. Uno de los más importantes es el de la Responsabilidad Personal.

Para cada una de estas claves podría revelarle información tan especial e incontrovertible que su solo uso daría radicalmente la vuelta a las condiciones de su vida o, por lo menos, lo convertirían en un exitoso independiente.

En el próximo artículo describiré en más detalle en qué consiste cada clave pero le advierto que con el conocimiento únicamente no se logran grandes cambios. Así que desde ahora haga algo, lo que sea, por mejorar su pensamiento. Como dijo Richard Bandler, “en el mundo del futuro, hacer algo es siempre mejor que no hacer nada”.

Fuente: http://franciscocaceressenn.blogspot.com

10
May
2012

NO SOLO VALEN LOS DÍAS BUENOS0


Elí Bravo

Por muchas razones nos gustan las fantasías, entre ellas, porque nos embelesan con la ilusión de una cierta perfección. También porque en su juego de espejos nos brindan la impresión de que las cosas están mejor en otro lugar. La imagen del pasto más verde en el patio del vecino es más que una zancadilla que nos hacemos nosotros mismos, porque en realidad, hojas marchitas tenemos todos. La diferencia está en cómo las fertilizamos y podamos en el momento.

En días recientes entrevistaba a la psicóloga chilena Pilar Sordo, quien ha descollado como una de las escritoras más exitosas en temas de pareja y familia. Una mujer que debe saber muy bien cómo manejar una relación ¿verdad? Error. No fue sino tras su divorcio que entendió a cabalidad todos los factores que entran en juego en las relaciones interpersonales, y todavía, confiesa, está encontrando respuestas.

No es secreto: son los tiempos difíciles los que traen el aprendizaje más profundo. Esto se aplica para una persona, una familia o un país. Porque en la plenitud y la bonanza el aire fresco nos acaricia pero no siempre lo valoramos. En cambio, cuando se conoce el frío y la oscuridad esa misma brisa adquiere otra perspectiva.

¿Significa esto que debemos conocer el dolor para entender mejor el gozo? La respuesta está tejida en la vida misma, que en su devenir, ofrece tanto una cosa como la otra. De nuevo, la diferencia está en qué hacemos con el momento que estamos atravesando. Si nos sumergimos allí para no sacar de nuevo la cabeza lo más seguro es que nos ahogaremos. Pero también, podemos tocar fondo y salir a flote realmente transformados.

En el universo del bienestar abunda gente que asegura tener las claves mágicas para la felicidad. También proliferan los discursos que buscan borrar los días malos, cuando en realidad, son esos días los que brindan la oportunidad de poner en práctica nuestra voluntad, compasión y equilibrio. Todo esto forma parte de un mercadeo de la plenitud que esconde la basura bajo la alfombra, sin reconocer el valor que este “sucio” tiene para nuestro crecimiento.

Te lo digo por experiencia propia. Los últimos meses, en los que he explorado a fondo en temas de inspiración y calidad de vida, han sido también algunos de los más complicados para mí: pérdida de entusiasmo, ligera depresión, estrés económico, irritabilidad y varias visitas al terapeuta. Pero gracias a ellos he obtenido una dimensión más rica y fascinante de mi complejidad como ser humano. Y esto me ha permitido disfrutar como nunca de los días buenos, que ahora, pasado el temporal y tras un esfuerzo activo en derivar las mejores enseñanzas, puedo decir que superan con creces los malos.

Y es acá donde está el mensaje: si lo que buscas es evitar a toda costa el dolor y el sufrimiento, estás conduciendo a toda velocidad contra una pared. Y si piensas que hay gente que ha sido capaz de saltarse las malas experiencias para llegar a un estado de iluminación ideal, estás comprando una fantasía.

Lo que no mata, engorda, solíamos decir en el colegio cuando se caía el sándwich al piso y rápidamente lo levantábamos para darle un mordisco. La frase era una adaptación ramplona de las líneas del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, quien decía “lo que no me mata, me hace más fuerte”.

Y por lo general, esos días espesos que todos tenemos no serán tan fuertes como para derrumbarnos. A menos que nos quedemos atrapados en ellos y no aprovechemos la oportunidad que nos brindan para abrir los ojos y ver la luz. Que bien vale la pena.

Fuente: http://www.inspirulina.com

8
May
2012

LA ÚNICA DIFERENCIA ENTRE UN SUEÑO Y UN OBJETIVO ES UNA FECHA0

Edmundo Hoffens

Es un gesto simple. Nos abastecemos de calendario y bolígrafo y enmarcamos la fecha estimativa en la que pretendemos alcanzar un logro. Esta acción, apenas unos segundos, es un gesto que resultará determinante para nuestro progreso en la vida. Eso sí, sólo si una vez hecho el trazo, nos ponemos a trabajar en ello y nos armamos de la plena convicción de conseguirlo. Si ya nos tiembla el pulso de antemano, nuestra mente se empezará a llenar de peros, carencias, dificultades y excusas y para esto somos ases.
Es imprescindible datar las fechas del cumplimiento de cualquier propósito en la vida. Es necesario establecer un límite prudente, rebasado el cual mejor desistir, porque así nos evitaremos dilapidar tiempo y las energías en una causa para lo que ni hemos hecho ni estamos dispuestos a hacer lo suficiente.
Mientras todo transcurre en el terreno de las teorías y en el planeta de las ideas, nos encontramos a gusto. No hay presión. La expectativa es el comienzo, el deseo viene después y, más tarde, la planificación. El momento crucial llega cuando una vez hecho todo eso, necesitamos responder al cuándo con coraje. ¿Coraje? Si, obviamente. Coraje para perder de vista el refugio seguro de la costa y aventurarse en un mar, que podrá parecer en calma, pero en el que seguro nos aguardan mil tormentas. Coraje para iniciar el camino sin saber muy bien cómo, pero confiando en que encontraremos la manera durante el trayecto. Coraje para entender que es imposible llegar a otro lugar si no abandonamos aquel en el que estamos ahora.
Tomemos de nuevo el bolígrafo del comienzo y marquemos en el calendario una fecha de consecución para lo que estamos pensando desde hace tanto. Hay que ser objetivo y prudente. Mañana no lo vamos a conseguir, por lo que resulta adecuado darse un tiempo razonable. Escribamos más tarde los pasos que andaremos para alcanzarlo; pequeños, apenas unos metros, pero firmes y exentos de vacilación. Tengamos la suficiente flexibilidad para cambiar la orientación si nos desviamos de la ruta y pensemos en la celebración espectacular que nos vamos a regalar al conseguirlo. Et voilà…
Si hacemos todo eso y nuestra meta nos inspira lo suficiente, llegaremos. Si dejamos pasar los días o nuestra meta es vaga, imprecisa, o incapaz de estimularnos, estaremos rumiando eternamente nuestro fiasco.
El mayor obstáculo para alcanzar lo que queremos somos nosotros mismos. Hay que atreverse a tener éxito, porque si bien la audacia comporta riesgo, es decisiva para el logro de todo empeño. Si sentimos miedo a la hora de establecer una fecha en un calendario, ya me contarás para sobrellevar y soportar todo el sacrificio que conlleva realizar algo que valga la pena.
Reflexión final: Decía Brian Tracy que si lo que estás haciendo no te acerca a tus metas, significa que tus acciones te están alejando de ellas. Cada decisión que tomamos o cada elección que hacemos, depende de nosotros y, o alargamos la mano para coger lo que queremos, o cruzamos los brazos para esperarlo.

Fuente: http://es.paperblog.com