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    EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR

        Hans Christian Andersen   Hace muchos años había un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos, que gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia.   No se interesaba por sus soldados ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos. Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y de la misma manera que se dice de un rey: “Está en el Consejo”, de nuestro hombre se decía: “El Emperador está en el vestuario”.   La ciudad en que vivía el Emperador era muy alegre y bulliciosa. Todos los días llegaban…

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    EN EL MAR DE AL-KERKER

        Ana María Shua   No lejos de aquí, en las orillas del mar de Al-Kerker, vive un pueblo del linaje de Noh (sobre él sea la paz), pues el diluvio no llegó hasta allí y desde entonces esa gente vive aislada de todos los hijos de Adán. Ellos se hicieron cargo de los niños pequeños que la mano del Señor protegió cuando la destrucción de Sodoma. Viven tan sin pecado que apenas pueden considerarse humanos, pero ellos lo ignoran, porque si lo supieran caerían en el pecado de soberbia. No te llevé conmigo porque no te gustarían, los encontrarías un poco tontos, alelados, se mueven lentamente, por eso…

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    MALDADES DE LA CHINI

                             Gino Winter   Cuando vi venir a la Chini hacia la entrada de la biblioteca, con sus vaqueros apretados y su blusa setentera, pensé que era otra bella estudiante medio hippie de la FIU —Florida International University— donde me encontraba, tratando de obtener algunas clases free de cualquier cosa que me mantuviera alejado de los vicios, ya que la Magdalena no estaba para tafetanes. Había dejado de hojear mi Guía triste de París, de Bryce, para concentrarme en automático en las curvas teiboleras de la Chini. Estaba a punto de marearme con los dibujos psicodélicos de su bien despachada pechera, cuando la Chini tropezó y dejó caer…

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    LA ETERNA NALGA DE CORTÁZAR

        Ariel Dorfman   Mucho antes de que me despidiera para siempre de Julio Cortázar me había dado cuenta, para mi asombro y pesar, de que él no era inmortal.   Le hablé por última vez desde Estados Unidos en enero de 1984, cuando pensé que iba a poder visitarlo en París dentro de poco, reunión que no se concretó porque tuve que cancelar ese viaje debido a que mi hijo mayor, Rodrigo, se rompió un pierna. Pero alcancé a hablar con Julio en esa ocasión –sobre su estadía reciente en Nicaragua, sobre la fatiga que lo acosaba, sobre cuánto echaba de menos a su querida Carol. Y también…

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    NIDO DE GUSANOS

                                                Magela Baudoin   I.   La chica se había marchado apurada, dejando en la sobremesa una impostada indiferencia que no duró demasiado. Por eso, con el café a medias y el final de la cena en ciernes, llegaron de manera ineludible al único tema que no se había tocado, pero del que ninguno podía sustraerse. Eda, al menos, no pudo.   —¿Y bien? —dijo, maliciosamente— ¡No podemos decir que no hayas roto el molde! ¿eh?   Hubo leves sonrisas.   —No es para tanto, Eda —dijo Blas, forzando una mueca.   —¿Quién lo diría? —intervino Duke—. Se te ha salido lo puritana.   —¡Ahí estás de nuevo! No…