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EL SUEÑO DE MARISA
Mario Vargas Llosa Anticipo de su novela «Cinco esquinas» ¿Había despertado o seguía soñando? Aquel calorcito en su empeine derecho estaba siempre allí, una sensación insólita que le erizaba todo el cuerpo y le revelaba que no estaba sola en esa cama. Los recuerdos acudían en tropel a su cabeza pero se iban ordenando como un crucigrama que se llena lentamente. Habían estado divertidas y algo achispadas por el vino después de la comida, pasando del terrorismo a las películas y a los chismes sociales, cuando, de pronto, Chabela miró el reloj y se puso de pie de un salto, pálida: “¡El toque de queda! ¡Dios mío,…
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LA FIESTA INOLVIDABLE… ¡SICUT BUBULAE SAPOREM…!
Gino Winter «Si no te ha sorprendido nada extraño durante el día, es que no ha habido día…» John Archibald Wheeler Cuando Javiva tocó a mi puerta eran cerca de las tres de la madrugada de un domingo de relax, después de un sábado negro; esos sábados de trabajo duro, que parecen un lunes y medio. Yo estaba durmiendo tan cansado, que hasta estaba soñando que estaba cansado. Apenas abrí la puerta, Javiva —guapa vecina cubana de origen judío— se me colgó del cuello rogándome que la dejara dormir en mi departamento por esa noche. Javiva —«Javy»— era flaca y huesuda, pero aun así…
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EL AMOR ES UNA GOMA ELÁSTICA
Hernán Casciari Mi madre, una señora dos veces viuda de casi setenta años, se enteró al mismo tiempo de dos novedades sobre su único hijo varón. Primero le dijeron que me había dado un infarto, que yo estaba grave en el extranjero y que mi vida pendía de un hilo; un rato después le confirmaron que durante la desgracia no me acompañaba mi esposa ni mi pequeña hija, sino una mujer desconocida a la que mi madre bautizó inmediatamente “la otra” y a quien le adjudicó la culpa de mi episodio cardíaco, de mi desbarranco sentimental y de mis futuras desgracias económicas. Chichita, mi madre, es así.…
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BÁRBARA TENÍA…
Ulises Kaufman Bárbara tenía nombre de amante despechada, mirada de primera vez y de última oportunidad. Apenas acababa de llegar a aquel pequeño apartamento y ya sentía que había sido su lugar en el mundo desde hacía demasiado tiempo. Tal vez porque ese tiempo le perseguía, desde que tenía memoria, con ansia predadora. Bárbara nunca supo soñar, era curioso, nadie se había tomado nunca la dedicación o el amor necesario para enseñarle a hacerlo. Recordaba haber aprendido, guiada, a caminar, pensar, vivir, sobrevivir, matar o morir, pero por mucho que se esforzaba no había ni el más mínimo indicio de que alguien le hubiera enseñado a soñar.…
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LA REAL ACADEMIA Y LAS ZAPATILLAS NIKE
Eduardo González Viaña Me acaba de llegar un diploma de la Real Academia de la Lengua acreditándome como miembro, y estoy a punto de creer que todos los hechos extraordinarios que ocurren en mi vida proceden de un gran pecado mortal que cometí cuando tenía nueve años. No había estudiado la lección de Catecismo, y, como si lo adivinara, el padre Francisco, un vasco de ojos profundos, me señaló con el dedo: ¿Qué es Dios? En vista de que no sabía al pie de la letra la respuesta, comencé a hacer una descripción de los atributos del ser supremo, pero el sacerdote me interrumpió: …