• LITERATURA

    EL CHALECITO

        Natalia Mardero   La primera vez que lo vi fue en mi noveno cumpleaños. Jugábamos a la mancha bajo la parra del patio y, al voltear hacia la puerta del fondo lo vi de pie, apoyado elegantemente contra el marco y con las manos en los bolsillos. Llevaba un traje claro, de verano, una corbata verde oliva y el pelo desordenado. Nos miraba como pensando en otra cosa, hasta que posó fuertemente sus ojos en mí como si quisiera decirme algo. Desconocía a aquel hombre, pero al ser mi cumpleaños no era extraño ver una cara diferente en casa. Podía ser un compañero del taller de papá o…

  • LITERATURA

    LA LEYENDA DEL NEGRO SÁNCHEZ

        Hernán Casciari   Esta historia me encanta: el Chiri y yo estábamos en mi pieza de arriba escuchando Pescado Rabioso o algo de eso, mientras promediaba el año 88. Nos habíamos escapado de la clase de gimnasia, y era una tardecita intrascendente de junio. Entonces, a la mitad de A Starosta el Idiota, suena el teléfono. Atiendo y del otro lado alguien dice un color y un apellido. Me pongo pálido. Tapo el auricular y le digo al Chiri, asustadísimo: ¿Sabés quién llama? El Negro Sánchez. El Chiri se ríe, incrédulo, porque es imposible. Al Negro Sánchez lo conocía todo el mundo en Mercedes, pero más que nada de mentas.…

  • LITERATURA

    UN CUENTO DE COCO

        Jorge Bar   Sonó el teléfono.   Alo, dijo Sed Hola Sed, te habla Dios, sorry que te moleste pero necesito que me hagas un favor, dijo con voz muy baja y algo sospechosa Si Dios dime ¿qué puedo hacer por ti? Como tú sabrás, yo todo lo puedo ver y sé que esta mañana fuiste muy temprano a comprar y la señora que te dio tu vuelto, te dio cambio de más y tú no lo devolviste, ¿verdad Sed? Tienes razón, no lo devolví…sorry no pensé que hacía mal. Contestó algo avergonzado Sed. Bueno, bueno hijo no te preocupes, sólo quiero que me hagas un favor con…

  • LITERATURA

    UNA DESNUDEZ SALVADORA

        Virgilio Piñera   Estoy durmiendo en una especie de celda. Cuatro paredes bien desnudas. La luna cuela sus rayos por el ventanillo. Como no dispongo de un mísero jergón me veo obligado a acostarme en el suelo. Debo confesar que siento bastante frío. No es invierno todavía, pero yo estoy desnudo y a esta altura del año la temperatura baja mucho por la madrugada. De pronto alguien me saca de mi sueño. Medio dormido todavía veo parado frente a mí a un hombre que, como yo, también está desnudo. Me mira con ojos feroces. Veo en su mirada que me tiene por enemigo mortal. Pero esto no es…

  • LITERATURA

    DIECISIETE INGLESES ENVENENADOS

        Gabriel García Márquez   Lo primero que notó la señora Prudencia Linero cuando llegó al puerto de Nápoles, fue que tenía el mismo olor del puerto de Riohacha. No se lo contó a nadie, por supuesto, pues nadie lo hubiera entendido en aquel trasatlántico senil atiborrado de italianos de Buenos Aires que volvían a la patria por primera vez después de la guerra, pero de todos modos se sintió menos sola, menos asustada y distante, a los setenta y dos años de su edad y a dieciocho días de mala mar de su gente y de su casa. Desde el amanecer se habían visto las luces de tierra.…