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LA LÁGRIMA
Herta Müller Amalie salió del patio del peletero. Echó a andar por la hierba llevando la cajita en su mano. La olió. Windisch vio el ribete de la falda de Amalie proyectar su sombra sobre la hierba. Sus pantorrillas eran blancas. Windisch vio que Amalie mecía las caderas. La caja estaba atada con una cinta plateada. Amalie se paró ante el espejo. Se miró en él. Buscó en el espejo la cinta plateada y tiró de ella. «La caja estaba en el sombrero del peletero», dijo. En el interior de la caja crujió un papel de seda blanco. Sobre el papel blanco había una…
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EL LIBRO PROHIBIDO
Fernando Iwasaki En una librería electrónica encontré una sección esotérica que llamó mi atención, pues no sólo tenían la primera edición del Diccionario infernal del padre Collin de Plancy o el Malleus Maleficarum con prólogo de Lord Byron, sino el apócrifo y terrible Necronomicón del árabe loco Abdul Al-Hazred. Pensando que sería una antología de historias góticas lo encargué más por romanticismo que por interés. A los tres días me lo llevó a casa un hombre alto y borroso que parecía vendedor de Biblias. Se trataba de un volumen en octavo y encuadernado en una tela que recordaba a las arañas. Lo encontré algo ajado, descolorido en…
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LOS JUSTOS
Hernán Casciari Los miércoles a las nueve de la noche, hora de Nueva York, la cadena norteamericana ABC emite una serie de televisión que me gusta. A esa misma hora un mexicano llamado Elías, dueño de un vivero en Veracruz, la está grabando directamente a su disco rígido, y tan pronto como acabe subirá el archivo a Internet, sin cobrar un centavo por la molestia. Tiene esta costumbre, dice, porque le gusta la serie y sabe que hay personas en otras partes del mundo que están esperando por verla. Lo hace con dedicación, del mismo modo que trasplanta las gardenias de su jardín para que se reproduzca la belleza.…
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CARTA DE SUSANITA A SU MARIDO PERFECTO
Andrea C. Martin ¡Hijitos! Eso es todo lo que le pedí a la vida. Porque todo lo demás: el departamento en Olivos, el lavarropas, el auto y las vacaciones en la playa me los diste vos, el amor de mi vida, mi media naranja, el padre de mis hijos. Me casé con el doctor más importante del barrio. Alto, apuesto, con el delantal bien blanco y tan bien planchado. Si supieras lo que me cuesta dejarlo así. No es fácil sacarle ese olor, ¿sabés? No me quejo, es verdad que tenés muchas pacientes mujeres, pero quizás deberías pedirles que vengan sin perfume a la consulta. …
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ANÉCDOTA
Macedonio Fernández Me había dejado una mujer, una mujer de la que yo estaba perdidamente enamorado. Cuando suceden estas cosas, uno cree que son terribles, y en efecto lo son: luego se olvidan, como se olvidan todas las cosas en la vida. De manera que ahora ni recuerdo siquiera el nombre de esa mujer tan esencial para mí en aquel momento. Fue algo muy duro. Yo pasé toda la noche en vela y a la madrugada salí a caminar para pensar en ella, pensar que estaría con otro y que me había dicho definitivamente que nunca podría quererme. De pronto me encontré en el barrio de Constitución,…