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RESURRECCIÓN
María José Caro León-Velarde Extiendo mi mano, cierro los ojos. Fidel se coloca enfrente de mí y olfatea mi blue jean. Huele a Madrid, a clase turista, a escala en el aeropuerto de Quito. Luego hace lo mismo con mis manos. Su hocico de trufa aspira mis nudillos. Lo hace cada vez más fuerte, como si estuviese en un campo de cultivo, rasgando con las patas las entrañas de la tierra hasta descubrir un cadáver. Fidel no me reconoce. Me observa desde detrás de una maceta y gruñe al verme ingresar a la casa. Duele. Recuerdo las video-conferencias desde Madrid y mis inútiles intentos porque reaccionara ante…
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OJOS DE PERRO AZUL
Gabriel García Márquez Entonces me miró. Yo creía que me miraba por primera vez. Pero luego, cuando dio la vuelta por detrás del velador y yo seguía sintiendo sobre el hombro, a mis espaldas, su resbaladiza y oleosa mirada, comprendí que era yo quien la miraba por primera vez. Encendí un cigarrillo. Tragué el humo áspero y fuerte, antes de hacer girar el asiento, equilibrándolo sobre una de las patas posteriores. Después de eso la vi ahí, como había estado todas las noches, parada junto al velador, mirándome. Durante breves minutos estuvimos haciendo nada más que eso: mirarnos. Yo mirándola desde el asiento, haciendo equilibrio en una…
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HAY SITIO PARA DOS
Marqués de Sade Una hermosísima burguesa de la calle Saint-Honoré, de unos veinte años de edad, rolliza, regordeta, con las carnes más frescas y apetecibles, de formas bien torneadas aunque alga abundantes y que unía a tantos atractivos presencia de ánimo, vitalidad y la más intensa afición a todos los placeres que le vedaban las rigurosas leyes del himeneo, se había decidido desde hacía un año aproximadamente a proporcionar dos ayudas a su marido que, viejo y feo, no sólo le asqueaba profundamente, sino que, para colmo, tan mal y tan rara vez cumplía con sus deberes que, tal vez, un poco mejor desempeñados hubieran podido calmar…
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¿CÓMO SE TE OCURRIÓ PONERLE ASÍ?
Hernán Casciari ¿Por qué siempre conocimos un perro que se apodaba ‘Boby’? ¿Por qué todos tenemos una tía Marta? ¿Por qué los boliches tienen en alguna parte la letra K? ¿Por qué de jóvenes compramos un destornillador en una ferretería terminada en ‘e hijos’? En el nombre que le ponemos a las cosas está, generalmente, el secreto de nuestra mediocridad. La gente de campo, por lo general más llana, no se anda con remilgos intelectuales. A los perros de las pampas se los bautiza por color, tamaño o referencia. Nadie le da muchas vueltas al asunto, quizás porque hay muchos perros, o porque hay poco tiempo libre para…
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EL VERDADERO ORIGEN DE: SI LOS PERROS LADRAN, SANCHO, ES SEÑAL QUE CABALGAMOS
Sergio Zelaya ¿Cuántos de nosotros no hemos usado, leído o escuchado la frase: “Si los perros ladran, Sancho, es señal que cabalgamos”? La misma tiene distintas variantes, pero al final ¡todas erróneamente atribuidas a “El Quijote”! Resulta que en realidad no aparece por ningún lado en el libro. Una de las teorías, que trata de explicar el verdadero origen de la frase, afirma que nuestro gran Rubén Darío la utilizaba para expresar su enojo con la gente. Pueda ser cierto que Darío la pronunciase, sin embargo, no fue necesariamente el primero. Ya existe un consenso casi general de que dicha frase se le acuñe a otro grande, el…