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LA TOS DE UNA SEÑORA ALEMANA
Julio Cortázar La mentalidad científica quiere que todo tenga explicación, incluso lo maravilloso. Qué le vamos a hacer, tal vez sea así; pero entonces, apenas se acepta resignadamente esta supuesta conquista total de la realidad, lo maravilloso vuelve desde pequeñas cosas, lo insólito resbala como una gota de agua a lo largo de una copa de cristal, y quienes merecen el comercio con esas mínimas presencias olvidan la sapiencia y la conciencia para pasarse a otro lado y hacer cosas como por ejemplo escuchar la tos de una señora alemana. En 1947, poco después del fin de la guerra, Wilhelm Furtwangler dirigió un concierto entre las…
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EL HOMBRE QUE SUEÑA CON TODO LO MALO
Hernán Casciari En un comentario reciente, una lectora me recordó las épocas en que escribía, en un periódico de Mercedes, entrevistas a personajes inexistentes (por supuesto sin decir que eran cuentos camuflados). Siempre pensé que los habitantes de las ciudades pequeñas, tan poco lectores pero a la vez tan amigos de propagar historias, pueden engancharse con gusto a la ficción literaria de una sola manera: creyendo que el cuento que se les cuenta es real como la vida misma. Hace una década los mercedinos leían con agrado historias como la que rescato hoy. Y luego hablaban de ello sin saber que estaban haciendo crítica literaria. Entrevista a…
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¿ME PUEDO HACER UNA FOTO CON USTED?
Hernán Casciari La primera vez que vi a un famoso fue en Mar del Plata. Yo, nueve años. Ella, Verónica Castro. Me miró con asco, y me dio como un cosquilleo ver a una estrella a medio metro. Años después conocí a alguien que había estado cogiendo toda la noche con una prima hermana de Johnny Deep. Ver a un famoso es raro. Da cosa. Lo ves venir por la vereda y no sabés qué hacer; lo malo es que el cerebro inmediatamente te da la orden de saludar. Una vez me pasó con Facundo Cabral en Buenos Aires: me lo confundí con un mercedino, le levanté…
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EL EXTRAÑO SÍNDROME DE LOS NOUVEAU SOMMELIERS
Gino Winter Aprendí a tomar vino desde muy niño, especialmente con las comidas, una de las pocas costumbres que mi familia materna mantuvo de mis bisabuelos genoveses. Quizás por esa razón, siempre me pareció el mejor de los tragos, el más rico, el de mejor color, olor y textura, además de ser el más romántico y de lejos el más sexy. Otra herencia materna, la hiperuricemia, hizo que me alejara de este placer y que tenga que tomarme una pastilla Zyloric cada vez que me tomo un par de copas de Chianti, para evitar entre otras cosas, la formación de cálculos renales y su respectivo cólico miserere.…
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NO LAS HAGAS REÍR
Melanie Márquez Adams Me despiertan pellizcándome las mejillas. Las diminutas manos se sienten como una armada de mosquitos que arremete contra mí con toda su furia. He aprendido a controlar mis reacciones. En una ocasión, cuando todavía no estaba acostumbrada a ellas, no medí mi fuerza al agitar las manos y pasó algo terrible. El eco de los chillidos de aquel día todavía me persigue y sé que no han acabado de perdonarme. La insoportable balada de zumbidos, termina de levantarme. Tienen hambre. Salgo al jardín en busca de provisiones. Me apresuro a moler algunos pétalos para mezclarlos con diminutas semillas. Así comienza mi día, cada…