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    UNA AVENTURA

        Sherwood Anderson   Alice Hindman que tenía ya veintisiete años cuando George Willard era todavía un muchacho, había pasado toda su vida en Winesburg. Estaba empleada en la tienda de ultramarinos de Winney, y vivía en casa de su madre, que estaba casada en segundas nupcias. El padrastro de Alice, pintor de coches, era dado a la bebida. Tenía una historia muy extraña; valdrá la pena de que la cuente algún día. Cuando Alice tenía veintisiete años era una muchacha alta y más bien delgada. Su cabeza, muy voluminosa, era lo que más destacaba de su cuerpo; tenía las espaldas un poco inclinadas; los ojos y los cabellos…

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    UNA DOCENA DE TORTAS NEGRAS

        Hernán Casciari   Miró a las tres mujeres que esperaban que cortase el semáforo. Dos morochas, una rubia. Agachó la cabeza, tomó carrera, cerró los ojos y se tiró contra la rubia. Se cayeron al suelo, rodaron unos metros hasta el final de la vereda. La pierna de la rubia quedó en la calle, el taco del zapato casi tocando el charco de agua. Él dijo: —Perdón. Ella dijo: —La puta madre que te parió, casi me matás —pero sin rencor, más bien del susto. Él se levantó y le extendió la mano. Ella se dejó ayudar. Al incorporarse se le escapó un cuarto de teta izquierda. Él…

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    EL CARBUNCLO DEL DIABLO

        Ricardo Palma   La huaca Juliana, cuya celebridad data desde la batalla de la Palma, el 5 de enero de 1855, por haber sido ella la posición más disputada, tiene su leyenda popular que hoy se me antoja referir a mis lectores. Cuando el conquistador Juan de la Torre, el Madrileño, sacó en los tiempos de la rebelión de Gonzalo Pizarro grandes tesoros de una de las huacas vecinas a la ciudad, despertose entre los soldados la fiebre de escarbar en las fortalezas y cementerios de los indios. Tres ballesteros de la compañía del capitán Diego Gumiel asociáronse para buscar fortuna en las huacas de Miraflores, y llevaban ya semanas y…

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    EL FUNERAL

        Juan Bosch   Cuando empezaron a caer las lluvias de mayo el agua fue tanta que se posó en los potreros formando lagunatos. Despeñándose por los flancos de la loma, chorros impetuosos arrastraban piedras y levantaban un estrépito que asustaba a las vacas. Las infelices mugían y se acercaban a las puertas del potrero, con las cabezas altas, como rogando que las sacaran de ese sitio. Los entendidos en ganado, que oían a las reses bramar, decían que pronto se les resblandecerían las pezuñas. Aconsejado por ellos, don Braulio dispuso que llevaran las vacas hacia las cercanías de la casa, pero se negó resueltamente a que Joquito bajara con…

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    EL MISTERIOSO TALISMÁN DE JEMANJÁ

        Gino Winter   Gregorio parecía un ekeko; es decir, uno de esos muñecos grotescos del folklore sudamericano —cargados de billetes, cigarrillos, joyas, autos, etc., en miniatura— que los pobladores de las altiplanicies andinas suelen adorar para la buena suerte. Así de feo y maltrajeado era el pobre Gregorio, pero se enfadaba mucho cuando lo llamaban ekeko, así fuera de cariño. Luego de un año académico en un programa escolar nocturno de ESL (English as a second language), aprendió a mal hablar el inglés y se hizo ciudadano norteamericano; a partir de entonces exigió que lo llamásemos Gregory, que era como —según él— lo llamaban en su natal Cochabamba,…