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EL BRUJO POSTERGADO
Don Juan Manuel* (Versión de Jorge Luis Borges) En Santiago había un deán que tenía gran deseo de saber el arte de la nigromancia. Oyó decir que don Ilián de Toledo la sabía más que ninguno, y fue a Toledo a buscarlo. El día que llegó a Toledo enderezó a la casa de don Illán y lo encontró leyendo en una cámara muy apartada. Este lo recibió con bondad, le dijo que postergara el motivo de su visita hasta después de almorzar. Le señaló un alojamiento muy fresco y le dijo que lo alegraba mucho su venida. Después de almorzar, el deán le refirió la razón de…
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SUEÑO MARINO
Sam Shepard La cama era para él un océano, incluso cuando estaba despierto. Las mantas se ondulaban como las olas. Las sábanas espumeaban como las rompientes. Las gaviotas caían en picado y pescaban a lo largo de su espalda. Hacía bastantes días que no se levantaba y todo el mundo estaba preocupado. No quería hablar ni comer. Sólo dormir y despertarse y volver a dormirse. Cuando fue a verlo el médico, se le meó encima. Cuando fue a verlo el psiquiatra, le lanzó un escupitajo. Cuando fue a verlo un cura, le vomitó. Finalmente lo dejaron en paz y se limitaron a pasarle zanahorias y lechuga por…
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BANDA DE PUEBLO
José de la Cuadra Eran nueve, en total: ocho hombres y un muchacho de catorce años. El muchacho se llamaba Cornelio Piedrahita y era hijo de Ramón Piedrahita, que golpeaba el bombo y sonaba los platos; Manuel Mendoza, soplaba el cornetín; José Mancay, el requinto; Segundo Alancay, el barítono; Esteban Pacheco, el bajo; Redentor Miranda, el trombón; Severo Mariscal, sacudía los palos sobre el cuero templado del redoblante; y, Nazario Moncada Vera chiflaba el zarzo. Cornelio Piedrahita no soplaba aparato alguno de viento, ni hacía estrépito musical ninguno; pero, en cambio, era quien llevaba la botella de mallorca, que los hombres se pasaban de boca en boca,…
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APAREAMIENTOS
Mario Santana Ortiz Le decían el Koala porque, ni aun ejecutando a sus víctimas, parecía que estaba del todo despierto. De cara y barriga henchida, el Koala Gutiérrez se pasaba horas mascando un palito de madera, o “chewing stick”, como le llaman al artefacto en Nigeria. Allí había servido, primero como teniente de las fuerzas de paz de su gobierno. Después como soldado mercenario. Vivió 10 años en África, trabajando en varias guerras. La de Sierra Leone fue la última. Se hartó. Regresó a su tierra natal. Koala podía pasar tiempo incalculable durmiendo. Comía, dormía, mascaba su palito. No hacía nada más. Nunca se le conocieron hijos,…
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¡MORÍTE, ÍDOLO!
Hernán Casciari La muerte en contadas ocasiones fulmina a sus víctimas en la cúspide del éxito, porque si los matara a tiempo estaríamos sobrepoblados de ídolos. A Kennedy lo aniquilamos justito; también al Che y a Gardel. Pero a García Márquez, a Charly García y a Tarantino, ay, los estamos dejando vivir demasiado. A Maradona, por ejemplo, habría que haberlo matado —de un modo ampuloso, por ejemplo un tiro en la nuca disparado por un hooligan vengativo— a la salida de la concentración mexicana, el 17 de junio de 1986, día siguiente a la final con Alemania. Todo lo que hizo después de esa fecha es lastre, peso extra…