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MISTER PRESIDENT
Luzrosario Aráujo G. “A-Preciado Juan” Los viernes, cuando baja el calor y la luz del sol, comienzo a inquietarme, el tic que me domina cuando estoy nervioso, que me obliga a dar saltitos con todo el cuerpo una y otra vez en el mismo lugar, temo delate mi impaciencia. Espero que los minutos corran y, por fin libre de la agobiante semana de trabajo, huir hasta llegar a lo más profundo de mi obsesión, el bar. Ahí me reúno con mis compañeros. Bar nada espectacular. Por su cercanía al trabajo es una tradición frecuentarlo. Sus cinco mesas redondas, de madera dura y de olores familiares, abarcan casi todo el ambiente,…
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CUERPOS
María Leonor Baquerizo “Las grandes cosas se pierden en la niebla” Temblaban mientras se besaban. Aprovechando el momento para disfrazar el temblor de sus cuerpos, se apretaban con fuerza; pero curiosamente el uno estaba muy distante del otro. El era gordo, muy gordo; ella demasiado flaca, la altura no tenía importancia.El se inquietaba por su gordura, metía su estómago tanto que casi se ahogaba. Ella trataba de acomodar su cuerpo balanceándolo exageradamente hacia donde él ponía la mano. El sabía que algunos gordos tienen olores raros, pero él no era de esos; nunca se los había sentido, peo no podía evitar aspirar con temor de rato en rato. Ella había…
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CALLEJÓN XLOPETEC 39 O EL ABATIDO
Gilda Holst “Bumerán” Mi abuelo murió de coincidencias, o de consecuencias, todavía no lo determino bien. En todo caso fue de golpe, casi como un golpe de destino. Infarto cardiaco-cerebral. Como único pariente, me tocó hacerme cargo del muerto y luego ir a retirar sus cosas del cuchitril –casi del tamaño de un closet- donde vivía. Un cuarto diminuto de portería. Encontré la documentación que necesito en caso de si algún día quisiera que se me abran las fronteras españolas, encontré fechas que aclaran algunas cosas, recortes de periódicos, algunos libros y escritos anotados en un cuaderno. También una mesa y dos sillas que me servirán para mi apartamento. La…
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PARA RECORDAR SIEMPRE…
Paulo Coelho Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. ¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente «revolcándote» en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste…
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EL CUENTO DE LAS ARENAS
Esta historia es corriente en la tradición oral de muchas culturas. La presente versión es de Awad Afifi el Tunecino y fue recopilada por Idries Shah. Un río, desde sus orígenes en lejanas montañas, después de pasar a través de toda clase de valles y campiñas, al fin alcanzó las arenas del desierto. Del mismo modo que había oteado todos los otros obstáculos, el río trató de atravesar este último, pero se dio cuenta de que sus aguas desaparecían en las arenas tan pronto llegaban a éstas. No obstante, estaba convencido de que su destino era cruzar aquel desierto, sin embargo no había manera. Entonces una recóndita voz, que venia…