• LITERATURA

    EL TRAJE DEL PRISIONERO

        Naguib Mahfuz   El Buche, el cerillero, llegaba antes que nadie a la estación de al-Zagazig cuando iba a pasar el tren. Recorría los andenes incomparablemente ligero, ojeando a los clientes con sus ojos pequeños y expertos. Si alguien hubiese preguntado al Buche por su trabajo, el Buche habría echado pestes de él. Porque el Buche, como la mayoría de la gente, estaba harto de su vida, descontento con su suerte. Si hubiese sido dueño de elegir, hubiera preferido ser chofer de algún rico y vestir ropa de effendi y comer lo mismo que el bey y acompañarle a sitios selectos en todo tiempo, una manera de ganarse la vida…

  • LITERATURA

    LINDBERGH

        Ivan Thays   Así que todo se resume a esto. Una mañana entera viendo el rostro de Paulo y el mío en la televisión. Diez periodistas haciendo guardia en la entrada de mi edificio. Tres policías interviniendo el teléfono mientras leen un periódico de fútbol en el comedor. En cualquier momento se comunicarán. Esperar es todo lo que me queda. He llamado a Lucía para decirle que, por supuesto, hoy no haré el programa. Ella se ha puesto a llorar en el teléfono. Es imposible que esto te esté pasando a ti, dijo. Pues me está pasando. Colgué. No puedo evitar pensar en ella como una enemiga. ¿Quién…

  • LITERATURA

    NUNCA LLEVES A TU HIJA A UN CONCIERTO POP

        Hernan Casciari   Me salvé de la colimba y de la guerra. Me salvé de ser vegetariano. Me salvé de muchas cosas horribles. Pero no pude esquivar la bala más dolorosa: llevar a mi hija a un concierto de Violetta. No le pude decir que no, porque en el fondo yo mismo le inculqué el consumo de cosas argentinas.   Entonces, cuando Violetta vino a Barcelona, la tuve que llevar. Es espantoso, porque cuando llegás tu hija se convierte en una masa de quince mil nenas iguales, que gritan todas al mismo tiempo.   Cuando los de seguridad amagan con abrir la puerta, ellas gritan. Cuando se escucha…

  • LITERATURA

    NATALIA, ¿POR QUÉ NO LE ABRISTE AL GATO?

        Liliana V. Blum   Un sábado cualquiera de octubre, doña Chabelita, con su cuerpo blando como avena recocida, Chabelita, la residente del cuarto 102, vestida con una falda color lila y una blusa de flores, los pies dentro de unos zapatos planos de felpa, el cabello azul pastel y la boca roja pintada más allá de las comisuras, pronunció el nombre de su nieta. Esto no habría tenido mayor relevancia si no fuera porque la anciana llevaba meses sin reconocer ni nombrar a ningún miembro de la familia. La noche anterior Natalia apenas durmió porque los sapos cantaron incesantemente por la lluvia. Tuvo la esperanza de que la…

  • LITERATURA

    ELECTRODOMÉSTICOS

        Hernan Casciari   Era un loft hermoso, amplio, casi sin muebles. Lo más caro que le compré fue un sommier de plaza y media, con resortes bicónicos, porque en 1998 lo único que me importaba era dormir. Se lo alquilaba a un alemán viudo que vivía en el primer piso con su hija. Hans era un pelado de ojos tristes que recibía el Deutsche Post. Sandra tenía mi edad, unos veintisiete. Cuando Hans me alquiló la casa y me explicó los detalles, no me avisó que su hija tenía problemas. Las primeras dos semanas vi a Sandra pocas veces — cuando entraba o salía del garage, que compartíamos — y puse en…