-
LA CORBATA
Gino Winter “Nessun maggior dolore che ricordarsi del tempo felice nella miseria” Dante, Divina Comedia (Infierno V. 121.123) La corbata se escapaba entre sus nerviosos dedos, retorciéndose como una sierpe de tela cuyas convulsiones aumentaban con cada nuevo intento de anudarla . Un adelanto premeditado en el reloj despertador había empezado la mañana antes del alba, asegurándole tiempo suficiente para completar con holgura los preparativos de su entrevista. Luego de varias vueltas al largo pedazo de tela, le dio el tirón final observando con desánimo que sus maniobras habían producido un nudo amorfo que daba a su esmirriada figura la imagen de un recién estrangulado. Lo turbó…
-
EL DAÑO
Hugo Velazco Flores Canícula / el tiempo de perros en celo Arquínigo Cépeda empezó a morir por partes, a plazos. Se lo dijo a Hilda aquella madrugada cuando ella lo había buscado deseosa debajo de las frazadas, caldeada y vigorosa, gobernada por la inesperada canícula de diciembre. —Está muerto. ¿Sabes? Mi brazo no sirve. Hilda pellizcó varias veces el brazo entumecido de su marido, pero Arquínigo apenas advertía que unas delicadas tenacillas lo mordisqueaban sin herirle. Sofocado, intentó palpar los muslos de su mujer, y sintió, por todo síntoma, un súbito aguijonazo en el hombro y el brazo rígido y pesado como una roca. Arquínigo…
-
LÁGRIMAS DE JOVEN VERDUGO
Gino Winter Esa vez lloré. Me temblaba una rodilla y gotas de sudor recorrían mi espalda. Mis manos saltaban como atacadas por el Parkinson y mi respiración se entrecortaba. Mi agresor, de pelo motoso y apretado, me miraba con fiereza, arrugando su nariz de mandril. Sus labios gruesos irregulares, parecían ampollas sobre su faz desnutrida. Llevaba un polo a rayas, descolorido, prestado o heredado y zapatillas disparejas, cada una de diferente marca y color. Me amenazaba con una correa de cuero enrollada en una mano, que tenía una de esas horribles hebillas de bronce con cabeza de león. Me sentía fatal. Apenas podía contener las nauseas y…
-
LA NECESIDAD DE VER EL MAR
Mempo Giardinelli A Osiris Chiérico y Carlos Llosa Le juro, Carlitos, no hay nada más hermoso y poético que caminar de noche, sin prisa, por las calles que uno quiere, luego de haber trabajado todo el día, y seducido por la posibilidad cierta, incitante, de pararse en una esquina para tomar una ginebrita acodado contra el estaño. Mire, uno se siente como elevado para habitar en otras órbitas, excitado como esas degeneraditas que andan por ahí cuando ven un padrillo alzado, en el campo, con semejante mercadería colgando. Y todo lo demás (lo demás es la casa de uno, las cuentas, la oficina, los viajes en micro…
-
TÚ TE ROMPISTE
Hernan Casciari Dos por tres un desperfecto técnico, una avería, deja a un montón de usuarios de gmail sin correo. No mucho: media hora, a veces una horita. Pero cada vez que pasa el mundo se pone patas para arriba. Sale en los diarios, lo explican en los noticieros, trending topic por acá, quilombo absoluto. Estas utilidades—el gmail, twitter, whatsapp— que hasta hace poco no existían y que ni siquiera pedíamos a los gritos, ahora son más necesarias que el agua y el aire. En esta década, estar tres horas sin conexión a algo es una especie de calamidad personal. ¿Se dieron cuenta de cómo actúa el hombre moderno…