REFLEXIONES

EL BIEN ES AQUELLO QUE NO QUEREMOS PERDER

 

 

Joaquín Lorente

 

¿Prefieres estar sano o enfermo?

 

¿Prefieres ser estimado o despreciado?

 

¿Vivir en una buena casa o en una barraca?

 

¿Buscas seguridad o que te roben?

 

¿Prefieres comer o morirte de hambre?

 

¿Te gusta más tener dinero o estar arruinado?

 

Estas preguntas son, sin la menor duda, el cuestionario más estúpido del mundo, por una obvia razón: el deseo de disfrutar de todo aquello que facilite la vida es común a todos los humanos.

 

El desarrollo de las civilizaciones, desde su visión más profundamente humana, viene marcado por las cotas de bienestar y paz en libertad que han ido consiguiendo a través del tiempo.

 

Pero eso apenas lo estudiamos. La enseñanza nos invadió de historia oficial, esa que rebosa monarquías, guerras, imperios, masacres, victorias y derrotas, iluminados y sátrapas, santos y tiranos, mientras ignoraba la historia colectiva, esa que vivieron miles de millones de humanos que nos precedieron y que construyeron sus días sobre sus temores, ignorancias, ilusiones y miserias, posibilismos y dificultades, con un objetivo permanente: la búsqueda del bien.

 

Sólo permanece lo que aporta un bien a un coste moral o económico asumible. Y sólo por esta razón surgen y desaparecen amores y sentimientos, estilos de vida, creencias, sistemas y líderes, productos y marcas.

 

Todo aquel que quiera permanecer debe concebir su oferta desde una única visión: aportar un bien deseable que quienes lo reciban no quieran perder ni sustituir por otro. De este hecho no escapamos ni las personas, ni las ideologías, ni la gran multinacional ni la tienda de la esquina. La evolución viene marcada por dos hechos: la incorporación de algo nuevo inexistente hasta aquel momento, o la sustitución.

 

Aceptar la novedad es hacerse con un bien hasta aquel momento desconocido. Aceptar la sustitución es cambiar un bien por otro que nos aporta un “algo superior”, a un costo moral o económico asumible.

 

Darwin afirmó que las especies que no se adaptan desaparecen. Desde la absoluta modestia afirmo que, todo aquello que, procediendo de los humanos, no aporta un bien, tarde o temprano desaparece.

 

Fuente: http://piensaesgratis.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

6 + 3 =