LITERATURA

PARÁBOLA

Solange Rodríguez Pappe

“El Lugar de las Apariciones” 

Con su inofensivo dedo índice había señalado el horizonte del desierto mientras le anunciaba: 

         Al otro lado te espera.   

Ella, esperanzada, miró los ojos de esa niña, y se le antojaron furiosos, casi animales, pero atribuyó esa impresión al intenso resplandor. Lo que acababa de decirle ayudó a que comprendiera tantas cosas sobre las relaciones… Arrojando hacia atrás el bolso, se frotó los brazos calientes y la siguió. 

Lo primero que lamentó perder fueron los zapatos. Uno se le quedó irremediablemente perdido en un banco de arena y ella decidió dejar al otro en el mismo lugar para que no se sintiera solo. 

El clima del trópico se fue encargando de los demás: el sol la dejó sin vestido; el viento sin cabellos y el silencio de la niña, sin palabras. A cambio de eso sostuvo en alto la esperanza de encontrarlo, como un banderín descolorido y con esa confianza ella se arropaba por las noches cuando hasta parte de la piel se le perdió. 

Caminó demasiado, caminó hasta que el desierto no le dejó nada más a guardar que su propia sangre. Caminó hasta memorizar cada punto de la espalda de la niña, esa pequeña sombra ambigua que estaba siempre tres pasos adelante. 

Justo antes de pensar en abandonar la historia, cuando no le quedaba carne y los pasos se le tornaron estertores, la niña detuvo su trotecito rápido y miró con intensidad hacia un punto. 

Muy próximo y como insertado artificialmente en el paisaje, estaba él. Ella quiso entonces expresar su euforia, pero se percató de que tenía la voz coagulada en la garganta y que bajo esa garganta se estaba desplomando un cuerpo seco. 

Ella engarrotó las manos, agitó los labios. 

Él no la reconoció. Más bien se acercó con la curiosidad de quien observa los detalles de un esqueleto a media luz y la contempló morir sin emoción. 

Entonces reparó en la niña de ojos intensos que estaba tirando de su mano. 

         Ven –le dijo apuntando hacia el interior del desierto-. Al otro lado ella te espera. 

Texto trascrito con autorización de la autora. 

Fuente: http://www.solocrecer.com

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