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NO TE ENAMORES DE UNA MUJER QUE LEE
Martha Rivera Garrido No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe… No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma. No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música. No…
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EL ALFILER
Ventura García Calderón La bestia cayó de bruces, agonizante, rezumando sudor y sangre, mientras el jinete, en un santiamén, saltaba a tierra al pie de la escalera monumental de la hacienda de Tilcabamba. Por el obeso balcón de cedro, asomó la cabeza fosca del hacendado, don Timoteo Mondaraz, interpelando al recién venido, que temblaba. Era burlona la voz de sochantre del viejo tremendo: -¿Qué te pasa, Borradito? Te están repiqueteando las choquezuelas… ¡Si no nos comemos aquí a la gente! Habla no más. El borradito, llamado así en el valle por el rostro picado de viruelas, asía con desesperada mano el sombrero de jipijapa…
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LA PLUMA, EL CHIMBOTE Y LA PALABRA
Hernán Casciari Cuando Cristina no me ve, cuando se descuida, cuando baja la guardia o se duerme, unto el chupete de Nina en un tarro de dulce de leche Chimbote, y se lo pongo en la boca con gesto conspirativo. Entonces espero que mi hija deguste el manjar, que se le dilaten las pupilas, que haga una especie de sonrisa triunfal y que se llene de genuina argentinidad. —¡El pediatra ha dicho que solamente leche! —se queja la madre cada vez que descubre a su hija con la trompa marrón— ¡Que le van a salir parásitos, gilipollas! —Pero son parásitos argentinos —le discuto—, que no le hacen…
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ONDAS QUE DEJAMOS AL PASAR
Eli Bravo Imagina que dejas caer una piedra sobre la superficie del agua. ¿Puedes ver las ondas expandiéndose hasta suavizarse en la lejanía? Esa es pura energía en movimiento. Y cuando parecieran haberse extinguido, en realidad, esas ondas siguen interactuando con los elementos a un nano nivel que tu imaginación no puede concebir (y evidentemente tampoco la piedra). Así como esas ondas son las huellas que dejamos con nuestras palabras y acciones, viajando cargadas con la energía que les imprimimos y tocando a todas las personas que se cruzan en su camino. Una vez que las dejamos ir ya no nos pertenecen, y muchas veces, quienes…
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UN DEDO EN LA SOPA…
Gino Winter Jaime llegó justo cuando estábamos «haciendo cola», en la tediosa fila —pegada a la pared perimetral del Jardín Botánico— para ingresar al comedor universitario de San Marcos, mirando siempre hacia arriba, porque sobre nosotros colgaban amenazantes los frutos de la Kynngeylli pinnata, famosa planta piurana, conocida como «matacojudos» porque sus frutos duros y pesados, —parecidos a un nabo, pero más grandes— solían desprenderse sin aviso y caer sobre algún cojudo que estaba desprevenido y/o leyendo un libro, y noquearlo o al menos causarle un doloroso chichón. Jaime comenzó a bromear con su nuevo llavero de plástico que simulaba un dedo sangrante, chancado y cortado, el cual le…