• LITERATURA

    LO TARDÍO

      Medardo Ángel Silva Madre: la vida enferma y triste que me has dado, no vale los dolores que te ha costado; no vale tu sufrir intenso madre mía, este brote de llanto y de melancolía. ¡Ay! ¿Por qué no expiró el fruto de tu amor, así como agonizan tantos frutos en flor? ¿Por qué, cuando soñaba mis sueños infantiles, en la cuna, a la sombra de las gasas sutiles, de un ángulo del cuarto no salió una serpiente que al ceñir sus anillos en mi cuello inocente, con la flexible gracia de una mujer querida, me hubiera librado del horror de la vida? ¡Más valiera no ser a este…

  • HISTORIAS

    APRENDER A LOS GOLPES

      Gonzalo Peltzer   Fui a un colegio solo de varones en una época en que era lo más normal. No era privado ni exclusivo el Nacional Nº 2, Domingo Faustino Sarmiento, en Buenos Aires. Había colegios mixtos, públicos y privados, pero eran la excepción. Así que ahora imagínese las peleas que se organizaban en un colegio estatal de varones, con cuatro divisiones por curso y tres turnos por día. Aprendíamos todos a ser grandes en la escuela de la vida, a los golpes y a fuerza de tropezones, y el colegio no era más que otro escenario de nuestro aprendizaje, como el de todo el mundo. En aquella época…

  • HISTORIAS

    AHORA SÍ       

          Diana Marina Gamarnik   Era obvio que el velatorio de mi abuela Sara no era el mejor lugar para enterarme de algunos secretos de mi familia, pero ya se sabe, el destino juega cartas muy extrañas con nosotros. El ánimo imperante iba y venía desde la pena hasta el alivio, mi abuela había estado muy enferma durante muchos años y todos sabíamos de su deseo de morirse. Yo siempre había creído que su tristeza provenía de su larga enfermedad —cuando nací, ella ya estaba enferma—, pero ahora sé que no fue por eso. Mi abuelo Pedro estaba sentado en un sillón y yo estaba al lado de…

  • LITERATURA

    EL AGUACATE

        César Guerrero Tamayo   Tu eres mi amor mi dicha y mi tesoro mi sólo encanto y mi ilusión.   Ven a calmar mis males mujer, no seas tan inconstante no olvides al que sufre y llora por tu pasión.   Yo te daré mi fe, mi amor todas mis ilusiones tuyas son   pero tú no olvidarás al infeliz que te adoró   al pobre ser que un día fue tu encanto, tu mayor anhelo y tu ilusión.   Fuente: http://www.forosecuador.ec/

  • HISTORIAS

    LA GRAN MASACRE DE MIAMI

        Pedro Medina León   La tarde del veinte de abril de 1982, Carl Robert Brown, de 51 años, llevaba un Panama Hat en su cabeza de escasa cabellera, y pedaleaba su bicicleta cerca del Miami River, a la altura de la 17th street del Northwest, cuando fue embestido por dos sujetos que le dispararon a quemarropa con una calibre 38. Las sirenas azules y rojas de las patrullas llegaron al lugar de los hechos, y los asesinos, Ernest Hammett y Mark Kram, dijeron haber disparado el arma porque Brown, minutos antes, a pocas cuadras, había abierto fuego y cobrado más de una vida en el taller de soldaduras y…