• LITERATURA

    DADME MI NÚMERO

      Julia de Burgos   ¿Qué es lo que esperan? ¿No me llaman? ¿Me han olvidado entre las yerbas, mis camaradas más sencillos, todos los muertos de la tierra? ¿Por qué no suenan sus campanas? Ya para el salto estoy dispuesta. ¿Acaso quieren más cadáveres de sueños muertos de inocencia? ¿Acaso quieren más escombros de más goteadas primaveras, más ojos secos en las nubes, más rostro herido en las tormentas? ¿Quieren el féretro del viento agazapado entre mis greñas? ¿Quieren el ansia del arroyo, muerta en mi muerte de poeta? ¿Quieren el sol desmantelado, ya consumido en mis arterias? ¿Quieren la sombra de mi sombra, donde no quede ni una…

  • LITERATURA

    LOS OJOS DE LINA

        Clemente Palma   El teniente Jym de la Armada inglesa era nuestro amigo. Cuando entró en la Compañía Inglesa de Vapores le veíamos cada mes y pasábamos una o dos noches con él en alegre francachela. Jym había pasado gran parte de su juventud en Noruega, y era un insigne bebedor de wisky y de ajenjo; bajo la acción de estos licores le daba por cantar con voz estentórea lindas baladas escandinavas, que después nos traducía. Una tarde fuimos a despedimos de él a su camarote, pues al día siguiente zarpaba el vapor para San Francisco. Jym no podía cantar en su cama a voz en cuello, como tenía costumbre, por razones de disciplina naval, y…

  • REFLEXIONES

    EL OTOÑO DE LA VIDA

        Bernard Fougéres   Hubo una época en que deseaba que todo ocurriera con rapidez, a los 15 me urgía ser mayor de edad, luego soñé con alcanzar los 30, tener una buena profesión. Asimismo, la vida se me fue desbobinando como una película que acaba de romperse, rebasé los 40, los 50, los 60, los 70 sin siquiera sentir el paso del tiempo. Una y otra vez tuve que acudir a las salas de velación, vi morir a muchos amigos o conocidos, artistas, políticos, sacerdotes, traté siempre de imaginar que podría sobrevivir una década más. Cuando alcancé recientemente la barrera de los 80 tomé conciencia más amplia de…

  • LITERATURA

    ANAMNESIS

        Silvina Ocampo   Mi paciente tiene una idiosincrasia extravagante, un organismo con memoria, una sensibilidad, una presciencia infatigables.   Preparada desde la más tierna infancia para el contagio absorbe gérmenes y contaminaciones a velocidades incontrolables. Mejor sería no hablarle de incestos.   Un rencor ancestral duerme, más bien, vela, en sus entrañas. Séquitos de materias inalienables cuyos orígenes oscuros se desconocen hacen abortar sus mejores planes. No puede abrir un cajón para buscar un lápiz violeta. ¿Por qué violeta?.   Dice que las palomas tienen algunas plumas de ese color sobre el pecho.   Si interrogo extrañado: —¿Violetas? —protesta. —No. No son violetas.   Si insisto en preguntarle: —Entonces ¿por qué dice que son…

  • LITERATURA

    UNA PALABRA SIN COMPRENDER

      Naguib Mahfuz            El «jefe» Randas dio un largo bostezo y retiró la manta de su cuerpo. Se sentó en la cama y se rodeó las piernas con los brazos. Parecía inclinado por el peso de una gran preocupación que se reflejaba en su cara ancha y llena. Miró a su esposa, que estaba de pie en medio de la habitación cubriéndose el cabello revuelto con un pañuelo marrón, y le dijo con voz soñolienta: -He tenido un sueño extraño. La mujer se volvió hacia él con interés y respondió: -Todo irá bien, si Dios quiere. -Me he pasado toda la noche con Hasuna Al Ta-rabishi. La mujer lanzó…