CRECIMIENTO PERSONAL

LOS 9 REMORDIMIENTOS EN LA VIDA DE AQUELLOS POR MORIR

 

 

Francisco Yáñez
Hay tantas cosas en la vida que damos por un hecho, sin darnos cuenta y sólo hasta después que pasa el tiempo, las valoramos realmente. Sé que el título de este artículo puede entristecerte, pero no es la intención, más bien verás que puede ser un texto que te cambie la vida. En el documental Cosmos de Carl Sagan, apunta a la Tierra desde una distancia considerable en el Universo y describe cómo nuestro planeta es sólo un pequeño punto en el inmenso espacio, y nuestra vida transcurre en sólo una fracción de segundos en la historia del tiempo. ¿Demasiado filosófico? En palabras de Tyler Durden, nos aferramos a cosas que no necesitamos, con dinero que no tenemos para impresionar a gente que no nos gusta.

 

Estamos siempre buscando algo más. La vida te atrapa y de pronto estás envuelto en tu trabajo, preocupado por llegar a fin de mes, pagar la tarjeta o el terreno que adquiriste. Obsesionado por escalar el éxito corporativo le entregas todo tu tiempo, ilusiones y calidad de vida. Descuidando completamente el momento presente, por buscar el futuro.

 

Dentro de veinte años estarás más decepcionado por las cosas

que no hiciste que por las que hiciste. Así que suelta las amarras.

Navega lejos del puerto seguro. Atrapa los vientos con tus velas.

Explora. Sueña. Descubre

 

La frase anterior se le atribuye a Mark Twain, y te invita a no desaprovechar las oportunidades que tienes en frente. A ser audaz y arriesgado, pues el autor sabía que nuestro mayor enemigo es el tiempo. Nos preocupamos por tantas cosas sin importancia, ¿alguna vez te has preguntado cuáles son los principales remordimientos de aquellos que ya no tienen tiempo? Trabajadores de hospicios y de hospitales hace poco reportaron cuáles son los lamentos más frecuentes de las personas que están por morir. No hay menciones de más sexo, ni más alcohol. No se dice nada de haber conseguido un mejor automóvil o haberse aventado de paracaídas. Bronnie Ware, una enfermera australiana que pasó varios años con pacientes terminales, documentó las epifanías de aquellos a quienes cuidaba, y lo plasmó en un libro, The Top Five Regrets of The DyingNosotros quisimos ir un poco más allá, en espera de encontrar cosas que toquen nuestra alma y nos invite a poner atención en lo que en verdad importan. Esperamos que estos puntos no cambien tu forma de pensar, sino tu forma de actuar.

 

Nuestro mayor miedo no debería ser el fracaso, 

si no triunfar en cosas en la vida que no 

importan en realidad.

 

 

  1. Desearía haber tenido el coraje de ser fiel conmigo mismo, y no a lo que otros esperaban de mí

Éste fue el remordimiento más mencionado. Cuando la gente se da cuenta de que está al final de su camino y voltean a ver atrás, es sencillo ver cuántos sueños se quedaron por cumplir. La mayoría se enfrenta con el hecho de que no lograron convertirse en la persona que hubieran deseado ser, ya sea por decisiones que tomaron, o que dejaron de tomar.

 

El único que va a vivir tu vida eres tú, no alguien que te critica o espera más o menos de ti. Es importante que intentes y honres a alguna de tus aspiraciones en tu camino. Hazlo antes de que pierdas la salud, porque al perderla ya es demasiado tarde.

 

  1. Desearía no haber trabajado tan duro

Esto fue algo dicho por cada hombre que Bronnie atendió. Extrañaban la juventud de sus hijos y la compañía de su pareja. Las mujeres también hablaron de este tema, pero como eran de generaciones distintas, lo veían diferente. En cambio, los hombres lamentaban haberse entregado tanto a la presión de la vida laboral.

Si simplificas tu vida, haciendo decisiones conscientes verás que no es necesario el ingreso que piensas que necesitas, (junto a otros muchos ‘juguetes’ innecesarios). Al dejar más espacio dentro tu vida y liberarte de algunas cosas, serás más feliz y agradecido por lo que tienes, y verás nuevas oportunidades con diferentes ojos.

 

  1. Desearía tener el coraje de expresar mis sentimientos

Mucha gente suprime sus sentimientos para mantener la paz con los demás. Como resultado, muchos desarrollaron enfermedades relacionadas con el resentimiento y la amargura que llevaban. Por ende, se conformaron con una existencia mediocre y nunca fueron quienes eran capaces de ser.

 

No podemos controlar las reacciones de otros. Aunque la gente puede reaccionar por la forma honesta que puedas tener de decir las cosas, al final fortalece la relación y la lleva a un nivel más alto y más sano. Eso, o te libera de una relación poco saludable de tu vida. De cualquier manera, ganas.

 

  1. Desearía haber mantenido contacto con mis amigos

A menudo, no se ven los beneficios de tener amigos de años, hasta las últimas semanas y no siempre es posible buscar y encontrar esas amistades. Muchos se dejan atrapar por sus vidas que dejan que amigos dorados se separen por años. Había muchos remordimientos de no haber prestado tanto tiempo y apoyo cuando lo necesitaron. Todos extrañan a sus amigos a la hora de morir.

 

Es común que en un estilo de vida ocupado, dejemos las amistades a un lado. Pero cuando te enfrentas a la muerte, los detalles físicos de la vida se desvanecen. La gente claro que quiere dejar sus cuestiones financieras en orden, pero no es ni el dinero ni el estatus lo que mantiene la verdadera importancia. Desean dejar todo en orden por el amor que tienen a los más cercanos. A veces, incluso están tan enfermos que ya no pueden hacerse cargo de este punto. Todo se resume en amistades, familia y cariño en el final. Eso es todo lo que queda en los últimos días.

 

  1. Desearía haber dicho ‘te amo’ más seguido.

El amor se vuelve más importante cuando sabes que el final se acerca. También los rencores, las envidias y el orgullo se sentirán mucho más pesados. Quizá no sea tan sencillo hacerle saber a todos los que te importan cuánto los amas, o demostrarlo correctamente. El no ser capaz de mostrar tus sentimientos se convertirá en asuntos inconclusos para ti, pudiendo incluso afectar futuras relaciones. Recuerda que siempre es mejor hacer saber tu cariño hacia alguien, que pasar el resto de tu vida con la incertidumbre de lo que hubiera pasado.

 

  1. Desearía haber sido más maduro y resolver mis problemas

Quizá esto no sea de las cosas más sencillas, pero sí de las más agradables una vez que se hacen. En muchas ocasiones, los funerales se vuelven más amargos debido a relaciones rotas que nunca se repararon, a conflictos que nunca se arreglaron y perdones que nunca se dieron. La relaciones se arruinan cuando los malentendidos no se arreglan de inmediato, y más cuando el orgullo evita que se arreglen. Esto puede durar toda una vida.

 

Los conflictos son parte de tu vida, no puedes evitarlos, pero nunca debes de permitir que tu enojo dure más de un día. El perdón es un regalo que te das a ti mismo. No quieres que llegue tu momento cargando tanto ácido y resentimiento que no te deje respirar. Arregla tus asuntos, perdona a quien necesite ser perdonado, si bien lo haces por ellos, pero sobre todo es algo que te traerá paz.

 

  1. Desearía haber ahorrado para mi retiro

Esto es algo que escuchamos casi todos los días, pero nunca nos damos el tiempo de hacerlo. Escuchamos la metáfora de la hormiga y la cigarra y siempre pensamos que debemos ser como la hormiga y guardar para el invierno. El problema es que terminamos como la cigarra. El no planear tu retiro deja a la gente a la miseria en su vejez. Cuando llega el tiempo, los días que deberían ser la recompensa de una vida de trabajo, se vuelven tristes y miserables.

 

Cuando eres joven es difícil ver las complicaciones de la vejez, y la importancia del retiro, pero debes hacer un plan para tu futuro. Además también es un gesto de cariño el no tener que depender de tus hijos, o tus nietos. Cuida en no gastar en cosas que no necesites, para darte una vida agradable y tranquila en tus últimos años.

 

  1. Desearía haber tenido hijos

Entre más crece la gente, más anhela el cariño y la compañía de sus seres queridos, incluyendo sus hijos. Aquellos que deciden no tener hijos, generalmente se lamentan de no tener a alguien para consolarlos o heredarles un legado.

 

Parece que hoy el tener hijos se aprecia más como un inconveniente para lograr algunas metas profesionales. Pero ten en mente que la familia siempre está hasta el final, y tus hijos te llenarán de risas y recuerdos al envejecer. También serán a quienes les hagas cargo de todo por lo que has luchado en tu vida y transmitirán una prueba de tu pasar por esta tierra.

 

  1. Desearía haberme permitido ser más feliz

Este es un punto sorprendente. Muchos no se dan cuanta, sino hasta el final, que la felicidad es una elección. Se dejaron envolver por patrones y hábitos viejos. El tan llamado confort de lo familiar se desbordó en sus emociones, así como en su físico. El miedo al cambio, les hacía pretender con los demás, y a ellos mismos, que estaban contentos. Cuando dentro de ellos, anhelaban reír a carcajadas y llenar de tonterías sus vidas.

 

Cuando estés en tu lecho de muerte, lo que otros piensen de ti estará lejos de tu mente. Qué maravillosos ser capaz de dejar ir y sonreír de nuevo, mucho antes de morir. La vida es una decisión. Es TU vida. Elige con plena consciencia, con sabiduría, con honestidad. Elige vivir tu vida, aprovecharla. Elige ser feliz y vivir. Está en ti.

 

Fuente: http://www.inspirecentral.com/

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