¡CÚLPALO!
Luzrosario Aráujo G.
Ella entró en la habitación y fue a colocarse frente al ventilador que giraba a gran velocidad y atenuaba el aire caliente del ambiente. Se quitó la blusa, el sostén y los tiró sobre la cama. El vaivén del aire electrizó su piel y erizó sus pezones.
Recostado sobre la cama, él revisaba el periódico, chequeaba alguna noticia que se le hubiera escapado en la mañana. La presencia de ella lo distrajo, quiso continuar con su lectura, pero no podía concentrarse. Cuando levantó la mirada y la observó, vio su espalda, la curvatura de sus nalgas que se dibujaban a través de su falda, el perfil de sus piernas, e imaginó sus pies.
De pronto, comenzó a sentir un hormigueo que invadía y recorría todo su cuerpo, una hinchazón en la parte baja de su entrepierna, movimientos constantes, le alertaban como si tuviera un reloj ahí, con el minutero avanzando e insistiendo en colocarse en las doce.
No se contuvo, se deslizó hasta el filo de la cama y sin decir nada, enlazándola con sus brazos por la cintura, presionó su cuerpo contra el de ella, y le hizo sentir sus labios explorándola.
Jamás sospecharon que no estaban solos en la habitación; escondido, cerca, un par de ojos los observa desde una esquina. Un mosquito macho, excitado con los preámbulos de la pareja, buscaba con desesperación una hembra con quien desahogarse. Con los ojos inyectados de sangre y con su minúsculo sexo a punto de explotar, se daba golpes contra la pared, se frotaba. Tratando de distraerse se lamía todo, auto devorándose.
Los amantes seguían con sus caricias, agradecidos con los apagones que habían descompuesto el acondicionador de aire. Él fascinado, entreabrió las piernas de ella, dejando el sexo expuesto, libre, para desesperación del mosquito que con aleteos y zumbidos de loco, levantó el vuelo y llegó hasta ahí.
Se embriagó con su perfume, bebió de sus sabores, y con desmedido entusiasmo se desahogó, justo en el momento en que el marido se disponía a introducirse dentro de ella.
El mosquito violador abandono el lugar a tiempo y fue a refugiarse en su rincón. Sus ojos se abrieron desmesurados al ver que su líquido también era introducido dentro de ella, con cada uno de los impulsos y vaivenes que el hombre realizaba*.
* La doctora Daniella Lacour, bióloga, química y psicóloga, en su conferencia de Nantes del 30 de Febrero de 1.952, explicó con precisión el por qué y el cómo de nacimientos de individuos con cerebro de mosquito. Sugirió no alarmarse, puesto que estos individuos tenían asegurado el éxito en el campo de la política.
Los libros de Luzrosario Aráujo G. los puedes adquirir entrando a estos links:
La cama mágica dos
http://www.amazon.com/dp/B01CF47KL0?ref_=pe_2427780_160035660
Con licencia de ficción
http://www.amazon.com/dp/B01CB1SMGO?ref_=pe_2427780_160035660
La gran simuladora
http://www.amazon.com/dp/B01CLV9SXA?ref_=pe_2427780_160035660
A-Preciado Juan
http://www.amazon.com/dp/B01CUIT6XG?ref_=pe_2427780_160035660
A-Continuación
http://www.amazon.com/dp/B01D1WU1U2?ref_=pe_2427780_160035660
Fuente: https://luzrosarioaraujo.wordpress.com/2016/04/04/culpalo/
2 Comentarios
Miguel araujo
Me gusta . Me encantaría leer la obra completa
violeta
muy buena la narrativa, pero esperaba que el famoso mosquito fuera el amante que pasaba por segundos en su memoria jajajaja