MOTIVACIÓN

DEJA DE ESPERAR – HAZLO AHORA

 

 

John C. Maxwell

 

Son  las  4:40  el  día  jueves  por la  tarde. Ese  proyecto  importante que  te ha costado  muchas  semanas de sudor casi está terminado –menos mal porque   mañana debes   presentarlo.   Sin   embargo, no sientes exaltación, ni gozo, ni aun alivio. Sólo tientes temor y aprensión mezclado con cansancio y un poco de pánico. Es porque has estado trabajando día y noche desde el lunes pasado, quemándote las pestañas para terminarlo a  tiempo. Aun ahora, con menos de 24 horas,  te sientes   como  si ni hubieras comenzado. Y tampoco esperas dormir hoy.

¿Suena familiar? Tal vez digas  a tus colegas que  “trabajas  mejor  con presión”,  pero reconoces la verdad,  que a menudo  “con  presión”  es la única manera  con  que trabajas. Mucha  gente dilata asuntos o  en  el  trabajo o  en  su vida   personal. Y muchos lo han hecho por tanto tiempo que se han convencido que ya  forma parte de su personalidad.  Pero el Dr. Don Carruth, un profesor de administración en la East Texas State University, no concuerda. Él dice, “La morosidad es un mal hábito que se corrige reemplazándolo por un buen hábito – el de actuar .” Para sustituir tu método actual con uno que es más eficaz–y con mucho menos estrés– toma los siguientes pasos:

  1. IDENTIFICAR LA MOROSIDAD.

Aunque   algunos   estamos   más   predispuestos   a   dilatar   que   otras personas, la  gran mayoría sufrimos de esta  enfermedad de alguna  forma. Para descubrir tu  tendencia, hazte  las siguientes preguntas:

  • “Cuándo me enfrento con un problema ¿dilato mucho tiempo analizándolo antes de actuar?” Esto no necesariamente señala un problema con la morosidad, pero si tienes el hábito de malgastar mucho más tiempo analizando con   relación al tiempo que dedicas a la acción, probablemente empleas el análisis para posponer la acción necesaria.
  • “Cuándo se me asigna una tarea, ¿la coloco al instante en el archivo de ‘quehaceres futuros’?”

Generalmente por allí comienza la morosidad. Por el otro lado, los que se entusiasman al momento de asumir una nueva responsabilidad, a menudo no tienen problemas con la morosidad. En lugar de ello, deben asegurarse de que mantengan enfocado sus prioridades.

  • “¿Sigo tratando con  las  mismas  cosas?” Tal vez los mismos proyectos vuelvan porque los has  estado aplastando en vez de resolverlos.
  1. ENTENDER EL PORQUÉ.

¿Qué es lo que hace que una persona sea un moroso mientras que otra persona sea un cumplidor? Tiene que ver con su percepción y actitud. Muchos tendemos a tomar decisiones basándonos en  si   creemos que  el  resultado  nos  traería  o  dolor   o  placer . Así  que  dilatamos  las  decisiones  cuando  creemos que  tal   tarea   causaría   más   incomodidad   que  felicidad.   Todo el tiempo  que lo “negativo” (el   aburrimiento,   el riesgo de fracasar, el reto, etc.) sobrepuja lo “positivo” en su mente, se sienten justificados al evadir la tarea.

  1. CAMBIAR TU PERSPECTIVA.

Las   buenas   nuevas  en   cuanto  a   la   morosidad   son   que  a   veces   basta   un cambio de perspectiva para ponerse en acción.  Al enfocar los beneficios de cumplir con una tarea, nos libramos para actuar .   Otro   modo   de   cambiar   tu perspectiva   es   de   enumerar   todas   las   consecuencias   negativas   que resultarían  de  la  falta  de  acción.  Además  de  lo obvio – una tarea  incumplida – otras consecuencias incluyen el estrés que acompaña una tarea no  cumplida, la inhabilidad de avanzar,  y  la falta de respeto de los demás. Y no olvides   la   consecuencia   mayor   de   la   morosidad   –   la   pérdida   de   oportunidad.   Como   dijo   G.   K.   Chesterton, “Dudo  que  haya  un  destino  que  sobreviene a  los   hombres  no  importa  sus  acciones;  creo  que  hay  un  destino que les sobreviene si no actúan.”

  1. FIJAR PRIORIDADES Y DELEGAR.

Muchos  líderes  hacen  todo  lo  que  puedan  y  delegan  lo  demás.   El problema con este sistema es si eres una persona inteligente y motivada, hay mucho que PODRÍAS hacer .  Pero eso resulta  en una persona sobrecargada  con muchas razones por  dilatar .  Sería mejor encargarte de todo lo que SOLO TÚ debes hacer, y delegar todo lo que pueda hacer bien otra persona.  Al delegar así, controlas tu lista de “quehaceres”.

  1. SIMPLIFICAR CADA TAREA.

Considerado   en   conjunto,   muchas   tareas   parecen   ser   difíciles  o demasiado,   y  esta  percepción   puede  tentarte   a   posponer   hacerla.   Recuerda   lo  que  dijo  Calvin   Coolidge,   “No podemos hacer   todo  a  la  vez,   pero  podemos hacer   algo  de  inmediato.”  La   clave  es  la   de  dividir   la   tarea   en bloques manejables.  Para  hacer  eso, primero analiza todo el proyecto con todo lo involucrado para obtener una perspectiva global. Entonces haz una lista de todos los componentes, separando cada uno en un archivo aparte.

De esta  forma  será  fácil  adjuntar   los  archivos de  acuerdo  a sus  similitudes. Entonces pregunta  qué debes hacer primero,   en  segundo lugar…  y  así   sucesivamente  según  su  prioridad.   Lo  bueno de  este  sistema  es  que  puedes archivar   los  archivos   en   orden   y  sacar   sólo  el   archivo en que trabajas en la actualidad.  Y a tienes   el   trabajo controlado, y puedes enfocar una sección a la vez.

  1. VALORIZAR EL PROGRESO POR ENCIMA DE LA PERFECCIÓN.

Una  de  las  razones  mayores  de la   morosidad   es   el   miedo  de  fracasar .   Muchas   personas   dilatan   tanto  tiempo  contemplando cómo hacerlo  de forma perfecta  – sabiendo que esto sería imposible – que ni  comienzan la  labor . Aprecio el lema del experto de negocios, Tom Peters,  “Algo  que  vale   la   pena  hacer ,   vale   la   pena   hacerse  mal.”  Su  punto  es  que  si   esperas hasta   que estés   100%   listo para comenzar,   esperarás   para   siempre.   Además   de   impedir   que   comencemos   la tarea,   el   perfeccionismo  impide   que gocemos del   éxito   DURANTE   la   elaboración   de la tarea. Si defines   el éxito por la perfección, entonces raramente tendrás éxito (si lo tengas). Pero al valorizar el progreso, te animas a lo largo del proyecto y te quedarás motivado hasta llevarlo a cabo.

  1. PREMIARTE AL  CULMINAR   LA  TAREA. 

Finalmente,   cuando   terminas   una   tarea   difícil,   tomas   un momento   para   celebrar   un   trabajo  bien  hecho.  No  importa   el  premio.   Personalmente   me  agrada   celebrar   con una  persona especial,   o hacer  una  actividad  favorita,   o aun  consentirme  en  alguna  manera.  Y por  supuesto  me gusta  borrarla   de  mi   lista  de  “quehaceres”.  Asegúrate  de  premiar   tu  éxito  en  alguna   manera   significante.   No hay nada   peor   para   el   moral   que   terminar   una   tarea   y  al   instante   meterse   en   otra   tarea   sin   por   lo   menos celebrarlo.

¿Te  queda  algo  desagradable  por   hacer,   algo  que  has  estado  aplazando?  Si  es  algo  importante,   separa   tiempo en   las   próximas   semanas   para   poner   en   práctica   estas   sugerencias.   Cambia   tu   actitud,   divide   la   tarea   en bloques, y cuando la termines, recompénsate. Cambia los hábitos malos y comienza un nuevo ciclo del éxito.

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  • Algunas esperan tanto tiempo hasta que su barco llegue, que el muelle se desploma.” –John Goddard
  • Para hacer cualquiera cosa que valga la pena, no debemos quedarnos con los brazos cruzados pensando del riesgo y peligro, debemos meterse y luchar lo mejor que podamos.” –Sydney Smith
  • Quien vigila al viento, no siembra; quien contempla las nubes, no cosecha.” –Eclesiastés 11:4 (NVI)
  • La acción caótica es preferible a la inacción ordenada. No te quedes allí parado, haz algo.”  –Karl Weick
  • “Un plan adecuado que se lleva a cabo al instante vale más que un plan perfecto que se lleva a cabo la próxima semana.” – George S. Patton
  • “Si deseas convertir una tarea fácil en algo difícil, aplazarla continuamente.” –Olin Miller
  • “Mi pecado es la  morosidad. Y mucha pena me causa. Sé que debo ponerla  fin. Y lo  haré –¡mañana!”  –Gloria Pritzer

 

Fuente: http://marcosandrade.org/

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