REFLEXIONES

¿QUIERES SABER EL SECRETO DE DALE CARNEGIE QUE TE AYUDARÁ A RECORDAR NOMBRES?

 

 

¿Cuántas veces hemos estado en una reunión o en una llamada telefónica y nos quedamos «en blanco», no pudiendo recordar el nombre de alguien? ¿Es Silvina o Silvana? ¿Julio o Julián? ¿Roxana o Romina?

 

El no poder recordar el nombre de alguien no sólo es vergonzoso, sino que para algunas personas puede hasta resultar insultante que los confundamos con otros -y puede dañar seriamente nuestras relaciones de negocios. Dale Carnegie dijo una vez: «El nombre de una persona es para él o ella el sonido más dulce e importante en cualquier idioma».

 

Tengamos en cuenta entonces, estos útiles consejos:

 

  1. Concentrémonos en la persona.

 

En el momento en que conocemos a alguien, démosle a él o ella toda nuestra atención. Hagamos contacto visual al saludar, al darle la mano; sonriamos y escuchemos con atención. Que aprender su nombre sea una prioridad. Tratemos de no distraernos. La habilidad para recordar nombres está relacionada con el esfuerzo y la concentración; no es una deficiencia cerebral.

 

  1. Repitamos el nombre en voz alta.

 

No se trata de una repetición sin sentido. Se trata de, al conocer a alguien, incorporar su nombre inmediatamente en la conversación, diciéndolo en voz alta por lo menos dos veces, por ejemplo en forma de pregunta para confirmar que lo hemos oído bien y que lo estamos pronunciando correctamente, y luego usarlo lo más naturalmente posible, durante la conversación. Esto es especialmente útil si no estamos seguros acerca de la pronunciación o la ortografía.

 

  1. Hagamos preguntas

 

Al hacer una pregunta, no sólo le damos a la persona la oportunidad de hablar, sino que a la vez tenemos tiempo para fijar su nombre en su memoria y envía el mensaje de que estamos interesados en él y lo a esa persona le importa. Una razón por la que a menudo no recordar nombres es que empezamos a hablar de nosotros mismos. Este error desvía la atención de la otra persona y nos priva de la valiosa oportunidad de retener y recordar el «sonido más dulce e importante de su nombre» y fijarlo en nuestra mente. Para evitar este contratiempo, hagamos una pregunta simple para conseguir que hablen primero.

 

  1. Repitamos el nombre en silencio.

 

A medida que la otra persona está respondiendo nuestra pregunta, repitamos su nombre en silencio por lo menos diez veces en nuestra mente. Escuchemos lo que él o ella está diciendo, y asegurémonos de proporcionar las señales no verbales para mostrar que estamos interesados y atentos.

 

  1. Elaboremos una vívida asociación entre el nombre y algo familiar.

 

Al mismo tiempo que estamos repitiendo en silencio el nombre, vinculémoslo con algo familiar para nosotros. Cuánto más extraña y exagerada sea la imagen que visualicemos, mejor. La otra persona nunca sabrá de esa imagen, de modo que podemos construir una realmente memorable.

 

  1. Concluyamos la interacción usando el nombre.

 

A medida que nuestra interacción con la persona llega a su fin, asegurémonos de decir su nombre por última vez. Por ejemplo: «Fue genial conocerte, Mario y espero que nos veamos otra vez». Después, podemos escribir el nombre para recordarlo mejor.

 

Fuente: http://argentina.dalecarnegie.com/

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